Alicante

A sus 45 años su historial incluye más de 125 detenciones por robos en vehículos. Así describe la Policía Nacional al presunto autor de la mayor oleada de asaltos con fuerza que ha sufrido Alicante.

Los confinamientos que llegaron con la pandemia se convirtieron en el escenario que favorecía estos delitos. Según explican desde el instituto armado a través de un comunicado que recoge Efe, fueron los agentes encargados de la investigación de estos sucesos quienes observaron el aumento de denuncias.

Muchas de ellas seguían un mismo patrón. El detenido presuntamente actuaba siempre forzando la cerradura o fracturando los cristales de las ventanillas de los vehículos. Además, todos los robos se concentraban en un mismo espacio de tiempo.

Detenido semanalmente

Esa era una de las claves que determinó la investigación de los agentes. Las numerosas detenciones que le habían hecho y los antecedentes policiales le habían convertido en un conocido entre la Policía Nacional de Alicante.  Con más de veinte detenciones en lo que va de año, —es decir, a poco más de una semanal— el detenido parecía cuadrar en el perfil que buscaban.

Tras analizar el historial delincuencial de esta persona, el equipo de la Policía comprobó que ese mismo año había estado en prisión en tres ocasiones por hechos similares. La comprobación era sencilla. ¿Cambiaba el número de estos delitos durante el tiempo que estaba internado el entonces sospechoso?

La respuesta era contundente. En esa comparación los agentes vieron que se producía una reducción sustancial de los robos en vehículos mientras estaba en prisión. El detenido había convertido esta actividad delictiva en su modo de vida. ¿La causa de ello? Su adicción a las drogas, señalan las fuentes del cuerpo, ya que carecía de otro medio lícito de vida.

Cómo probarlo

Esa correlación apuntalaba las sospechas de los agentes del Grupo Operativo de Policía Judicial de la Comisaría de Distrito Centro de Alicante. Pero no era suficiente. Como destacan, demostrar la autoría de los hechos ha sido una labor muy complicada.

En todas las detenciones aportaba domicilios falsos, lo que imposibilitaba los registros domiciliarios y su localización para posibles citaciones judiciales. El seguimiento de lo robado también complicaba este trabajo. Evitaba dejar pistas al vender a otras personas dedicadas al tráfico de drogas o quienes pagaban con ellas los objetos robados.

Su última actuación cambió el equilibrio de la balanza. El pasado abril el propietario le sorprendió dentro del vehículo. Al verse descubierto emprendió la huida con los objetos valorados en más de dos mil euros. Pero lo que no pudo evitar es que se le cayera la cartera del bolsillo. En ella se encontraba su documentación.

Una vez detenido, se informó de todo lo actuado al Juzgado de Instrucción de Guardia de la localidad de Alicante. Y este, gracias al impulso y a la propuesta por parte de la Fiscalía decretó nuevamente su ingreso en prisión.

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