Elecciones en Marruecos

El islamista PJD vuelve a ganar en Marruecos

Después de cinco años en el poder, el partido gobernante vuelve a ganar las elecciones parlamentarias en Marruecos y afianza su poder tras las reformas constitucionales.

Una mujer vota en las elecciones marroquíes.

Una mujer vota en las elecciones marroquíes. EFE

  1. Marruecos

Los marroquíes siguen confiando en el Partido Justicia y Democracia (PJD) y así lo han reflejado en las urnas. Arrasó en 2011 y, tras cinco años de gobierno, la fuerza de influencia islamista sigue siendo la preferida en Marruecos con 125 escaños en el Parlamento. "Es el único y el primer partido político en la historia del país que ha registrado este avance", aseguró a EL ESPAÑOL Hassan El Amrani, responsable de prensa del partido tras conocerse los resultados definitivos la mañana del sábado.

Ya fue la formación más votada en 2007, aunque obtuvo menos escaños que el conservador Istiqlal por un diseño de las circunscripciones que minimizó su representación en el Parlamento. En las pasadas elecciones de 2011 logró 107 escaños y se alió con tres partidos políticos para gobernar.

Aunque en esta campaña se prohibieron las encuestas y los sondeos electorales, la victoria estaba asegurada días antes por el seguimiento que ha tenido este partido en los mítines electorales, con hasta 20.000 personas en una de sus últimas apariciones esta semana en la ciudad de Tánger. Sus eslóganes, centrados en la lucha contra la corrupción y las desigualdades sociales, llegan a la población.

Una caravana de coches recorrió la calle más larga del centro de Rabat, la avenida Mohamed V, pasada la medianoche del viernes. Los militantes y simpatizantes del PJD celebraban la victoria de su partido al son de los claxon exhibiendo chalecos, banderas y bufandas con el dibujo del candil.

Su secretario general y primer ministro del país, Abdelilal Benkirane, apareció a medianoche en la sede del partido y aseguró a los medios y simpatizantes que "este resultado refleja la seriedad, la honradez y la lealtad a las instituciones". Con esto último parece que no está tan de acuerdo el ministro de Interior, nombrado por el Rey. Mohamed Hassad no vio bien que el líder del PJD anunciara su victoria antes de que él hiciera oficial los datos del 90% del escrutinio desde el ministerio de Interior. Allí solo convocó a las televisiones, y muchos medios de comunicación marroquíes tuvieron que seguir los resultados desde la televisión de la Wilaya (institución marroquí similar al ayuntamiento).

El ministro felicitó al PJD "por su primera posición" e hizo alusión a las críticas del partido a lo largo de toda la jornada electoral del viernes por diferentes irregularidades. Hassad se mostró claro ante la desobediencia y denuncias de Benkirane y afirmó ante los medios: "Este partido continúa dudando de la voluntad constante de todos los componentes de la nación, y a su cabeza su majestad el rey, de afianzar la práctica democrática como una elección estratégica e irreversible".

Efectivamente, en la sede del PJD unas horas antes de los datos oficiales se congregaron cientos de simpatizantes, militantes y un gran despliegue de medios de comunicación nacionales e internacionales. "Creo que este día es un día de felicidad para los marroquíes. Es el día en que la democracia ganó. Todos los ministros del PJD y los miembros de la Secretaría General fueron elegidos", concretó Benkirane tras dar las gracias a los marroquíes. Apareció rodeado de los ministros de su partido y la aglomeración provocó momentos de tensión que el dirigente resolvió pidiendo al público que abandonase la sala y dejara solo a la prensa bajo los gritos de "yela, yela" ("venga, venga", en español).

"Es un hombre honrado", "Por lo menos, no roba" o "Vive humildemente", aseguran sus votantes. El que fue en los últimos cinco años primer ministro de Marruecos nunca cambió de residencia, una vivienda unifamiliar en un barrio de clase media en el centro de Rabat. Leila fue a votar el viernes al colegio Mohamed V en la medina de Rabat acompañada de su hermana. Las dos mujeres de mediana edad con pañuelo y yelaba (ropa tradicional marroquí) justificaron su voto al PJD "porque hacen falta reformas educativas y sanitarias. Han comenzado a hacer un buen trabajo y necesitan más tiempo para seguir mejorando".

El secretario general del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), Ilyas El Omari, principal rival del PJD, no ha podido frenar al "tsunami del islam político", como ha denominado a su rival durante la campaña electoral, pero ha conseguido colocarse como segundo partido en la oposición y pasar de 47 escaños a 102, siguiendo muy de cerca al PJD. El Omari se convirtió en la cabeza del PAM hace unos meses pero no ha sido candidato en estas elecciones por incompatibilidad con su cargo de gobernador regional.

Para este empresario del Rif la lucha de su partido no solo es contra el PJD, sino contra los islamistas que le apoyan desde las instituciones. En la sede del PAM la noche del viernes, se reconoció la victoria del adversario aunque se celebró la segunda posición, el ascenso de votos y la cercanía al ganador PJD.

El sistema de partidos marroquí es un multipartidismo atomizado y por lo tanto es difícil que un solo partido pueda gobernar. Tan solo en estos comicios se han presentado 27 partidos políticos para los 395 escaños en la Cámara de Representantes. Si el PJD no consigue formar una coalición podría gobernar el segundo más votado, el PAM.

El panorama político en Marruecos es bien distinto debido al poder de la monarquía. Será el rey Mohamed VI quien elija al primer presidente del Gobierno entre la formación más votada y éste a los ministros excepto al de Asuntos Religiosos. Nueva función desde las reformas constitucionales aprobadas en referéndum en 2011.

El PJD tiene un mes para buscar más aliados y formar un nuevo Gobierno. De momento cuenta con el apoyo de la izquierda del Partido del Progreso y el Socialismo (PPS), que se desplomó en estas elecciones pasando de 18 a 12 escaños.

La alianza entre el PJD y el Istiqlal no funcionó en el 2013 cuando se retiraron del gobierno conjunto, pero podría ser una vía tras los malos resultados del partido conservador que abogó por la independencia de Marruecos. Pasa de ser el segundo más votado en 2011 con 60 escaños a colocarse el tercero con 46 asientos en el Parlamento.

Entra en la escena política una coalición de tres partidos de izquierda, la Federación de Izquierda Democrática (FGD, en las siglas en francés), que se presentó por primera vez a las elecciones del viernes y aunque es el partido menos votado ha obtenido dos escaños con el apoyo de los jóvenes de la Primavera Árabe y los intelectuales de izquierdas.

Las fuerzas políticas marroquíes siguen teniendo pendiente conseguir un mayor electorado en un sistema que ellos defienden "es democrático". La participación en las elecciones del viernes es inferior a la del 2011. Un 45,3% de los 13,6 millones de votantes inscritos en las listas electorales acudió a las urnas.

Los migrantes, los grandes olvidados

Los grandes olvidados son los migrantes regularizados en el país y los marroquíes residentes en el extranjero (MRE). Estos colectivos no aparecen en las listas electorales o tienen que enfrentarse a un sistema complicado para ejercer su derecho al voto por segunda vez después de las reformas constitucionales de 2011, donde se hace alusión expresa a "preservar los derechos de los migrantes y de los marroquíes residentes en el extranjero". Los programas políticos no contemplan la cuestión de la migración cuando

Marruecos en los últimos años se ha convertido en un país de acogida de migrantes. Tampoco los subsaharianos regularizados en Marruecos aparecen inscritos en las listas electorales. Sin embargo el Rey Mohamed VI, en su último discurso, el pasado 21 de agosto con ocasión de la fiesta de la Revolución del Rey y del Pueblo, aseguró que "Marruecos está orgulloso de la acción que ha realizado en este sector de acogida y de integración de los inmigrantes".

Algunos marroquíes residentes en España consultados por este diario a través de las redes sociales confirmaron que no votan "porque no están de acuerdo con el sistema de voto". Cuando vives en el extranjero hay dos posibilidades de votar en Marruecos, haciendo un poder y delegando en una persona física en el colegio electoral, o teniendo una residencia en el país.

Faris Rachid es de Casablanca pero vive en Cataluña y se queja a EL ESPAÑOL: "Tengo que encargar a algún pariente en Marruecos que vaya a votar por mí. Los trámites son complicados con muchas trabas y dificultades. Otra opción es viajar hasta Marruecos para votar". Las asociaciones marroquíes organizan una sentada el sábado en la plaza Trocadero de París para defender el derecho al voto a pesar de vivir fuera del país.