Atentado en Kabul

Los talibanes reconocen que la embajada de España era el blanco del asalto de diciembre

Es la primera vez que se refieren al edificio diplomático. Hasta ahora habían nombrado sólo la casa de huéspedes.

La entrada reventada de la embajada española de Kabul.

La entrada reventada de la embajada española de Kabul. Reuters

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Los talibanes han emitido un comunicado en el que, por primera vez, hablan expresamente de la embajada de España como "blanco" del atentado terrorista que, el pasado diciembre, acabó con la vida de dos policías españoles. Hasta ahora, los talibanes señalaban sólo la casa de huéspedes que había al lado del edificio diplomático.

Los terroristas nombran este ataque en un comunicado en el que hacen balance de sus atentados a lo largo del mes de diciembre. Según dicen, "los invasores extranjeros y sus fuerzas secuaces internas no pudieron salvar a la ciudad de Kabul de los ataques y operaciones bien planeadas de muyahidines contra ellos".

"El viernes, 11 de diciembre, una casa de huéspedes de los brutales invasores extranjeros y la embajada española adyacente se convirtió en el blanco de los ataques conjuntos de martirio de los muyahidines", dicen en este comunicado recogido por Europa Press. 

Así ocurrió

El ataque contra la embajada española empezó cinco minutos antes de las seis de la tarde de Kabul cuando un terrorista suicida estrelló un coche bomba contra uno de los muros de la legación. Por el hueco se coloraron otros tres asaltantes, que entraron armados en el complejo y sembraron el terror hasta que fueron abatidos al amanecer.

Durante el ataque fueron asesinados dos policías españoles: el granadino Jorge García Tudela y el leonés Isidro Gabriel Sanmartín. Al primero lo mataron al entrar en su habitación, que estaba en la planta baja del edificio. Su compañero Sanmartín salió a ver si lo encontraba y fue abatido a tiros en el patio de la embajada, donde los talibanes lo dejaron agonizando con la intención de disparar contra quien fuera a rescatarlo.

Un tercer policía español intentó convencer a los agentes afganos de que debían salir a rescatar a Sanmartín, que estuvo gritando en el patio durante tres horas. Los afganos le dijeron que fuera primero él, que conocía al herido. Cuando empezaron los disparos, los afganos dejaron solo al español, al que los talibanes arrojaron una granada que lo hirió un pie.

El agente logró sacar del ángulo de tiro al agente Sanmartín, que falleció unos minutos después. 

Al menos 10 personas murieron durante el ataque y nueve civiles fueron trasladados a un hospital cercano. Los talibanes llegaron a disparar desde la azotea del edificio y sabían cómo era el complejo por dentro. Los supervivientes sospechan que alguien pudo hacer llegar información detallada a los asaltantes sobre cómo es el interior de la legación. 

La embajada española se ubica en el barrio de Sherpor, uno de los vecindarios más concurridos de Kabul. La embajada la forman tres edificios conectados por un patio común y situados a sólo unos 10 metros del muro que los separa de una calle donde hay atascos frecuentes. Uno de los tres edificios se usa como embajada y consulado y los otros, como residencia de los policías, los intérpretes y el personal diplomático español. 

La Unión Federal de Policía (UFP) denunció entonces la seguridad defectuosa de la legación española: "La cercanía entre las casas y la calle es tal que algunas de sus terrazas tocan casi con el muro exterior del recinto, sin ningún tipo de distancia de seguridad. Eso hace que puedan ser fácilmente atacadas desde el exterior con un simple cóctel molotov".