Tragedia aérea en el Sinaí

Todos los caminos llevan al Estado Islámico

El equipo de investigadores egipcios y los servicios de inteligencia de Estados Unidos apuntan, desde distintos enfoques, al islamismo yihadista como autor del derribo del A-321.

Restos del avión siniestrado en el desierto del Sinai.

Restos del avión siniestrado en el desierto del Sinai. Reuters

Hace más de una semana que el A-321 de la compañía rusa MetroJet se estrelló en la zona egipcia del Sinaí, llevándose con su caída la vida de las 224 personas que viajaban a bordo, la mayoría ciudadanos rusos. El porqué del suceso es aún un misterio cuya explicación ha ido oscilando estos días desde el factor humano -descartado casi desde el inicio- hasta el fallo técnico, pasando por la tesis que ha ganado enteros con el paso de las horas: la del atentado terrorista.

Es una teoría en la que confluyen las dos vías que tratan de explicar el suceso, en un proceso que ha dejado al aire una falta de coordinación obvia entre los investigadores que analizan los restos y los datos registrados por las cajas negras del aparato, por un lado, y la información que manejan los servicios de inteligencia de terceros, por otro.

Escuchas de inteligencia versus cajas negras

Tal duplicidad quedó de manifiesto este domingo cuando, mientras varios altos cargos de Inteligencia, del Ejército y del entorno nacional de Seguridad de Estados Unidos citados por CNN cifraron "en el 99,9%" la posibilidad de que una bomba hubiera derribado el avión. Tal razonamiento ya fue esbozado el jueves pasado por el presidente Obama quien, en declaraciones a la CBS, reconocía que sus servicios de inteligencia estaban "tomándose su tiempo para hacer sus propias pesquisas antes de hacer ningún pronunciamiento". Son palabras similares a las de su homólogo británico, David Cameron, que también se manifestó en el mismo sentido.

La clave que manejan los servicios de espionaje estadounidenses y británicos se halla en una conversación interceptada entre miembros de Estado Islámico en la ciudad siria de Raqqa y otros terroristas vinculados. Según las fuentes citadas por CNN, los expertos analizan el lenguaje utilizado durante ese diálogo para determinar si, como creen, oculta algún tipo de código y, en caso afirmativo, el tipo de bomba y de detonador que habrían utilizado en el presunto atentado.

El Cairo, por su parte, también afirmó estar "seguro" de la hipótesis de la bomba, si bien rebajó la probabilidad al 90%. Egipto se ha quejado repetidamente durante los últimos días del secretismo con el que se están manejando los servicios de inteligencia extranjeros, que no habrían aportado datos a los investigadores del suceso. Por el momento, los análisis preliminares de las cajas negras no muestran un comportamiento anormal en el funcionamiento de la aeronave antes del momento de que se perdiera el contacto con la misma, pero sí un "ruido" previo que puede identificarse como el de una explosión.

Aunque el jefe del equipo de la investigación, Ayman al-Muqaddam, ha evitado hacer "conjeturas" en las declaraciones que recoge este domingo la agencia Reuters, reserva ese 10% de posibilidades a que la deflagración se debiera a una causa diferente. Ya antes de que ese sonido enfocara de manera determinante el rumbo de las hipótesis, había indicios claros que hablaban de una desintegración en pleno vuelo. La dispersión de los restos del avión, localizados en un área de unos 20 kilómetros cuadrados en la región egipcia del Sinaí, descartaban de antemano la posibilidad de una caída a plomo de la aeronave.

Vuelta a la hipótesis islamista

Por tanto, ambas vías de investigación señalan de forma casi unánime pero desde enfoques diferentes, al terrorismo islamista como culpable del derribo. Es un avance significativo después de que en las primeras horas tras el suceso fueran precisamente las reivindicaciones de Estado Islámico ("en respuesta a los bombardeos rusos que han matado a cientos de musulmanes en territorio sirio", se decía) las que focalizaron la atención para ser descartadas poco después.

Paradójicamente, estos mensajes en las redes sociales y, especialmente, la publicación de un dudoso vídeo en el que se veía cómo un misil había alcanzado y destruido la aeronave restaron credibilidad a estas proclamas. Como constataron entonces expertos como Toni E. Cantó a EL ESPAÑOL, los terroristas no disponen del armamento adecuado para impactar en un avión que volara a su altitud de crucero habitual. Aunque, visto el resultado, tampoco hizo falta.