Colombia

FARC, las claves de un conflicto que se apaga

Después de cinco sangrientas décadas, la paz puede llegar por fin a Colombia en los próximos meses. EL ESPAÑOL repasa el conflicto de guerrillas que ha segado la vida de más de 200.000 colombianos.

El presidente de Cuba, Raúl Castro, junto a su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos, y el líder de las FARC, Rodrigo Londono / REUTERS

El presidente de Cuba, Raúl Castro, junto a su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos, y el líder de las FARC, Rodrigo Londono / REUTERS

*Última actualización a 22/06/2016.

Gobierno y la guerrilla FARC han alcanzado un acuerdo histórico sobre el fin del conflicto para establecer un cese bilateral de las hostilidades y definir las zonas de ubicación temporal de los guerrilleros, informa la prensa colombiana. El presidente, Juan Manuel Santos, estará este jueves en Cuba para anunciar oficialmente el hito en compañía de figuras como el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, o el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

La noticia ha llegado después de que el lunes Santos perfilara el 20 de julio como posible fecha para la firma definitiva de la paz.

Aquí están las claves del conflicto que azota Colombia.

¿De dónde viene el conflicto?

El conflicto de guerrillas estalló en la década de 1960, en plena Guerra Fría, con la creación de grupos armados revolucionarios como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 1964. Pero sus causas son complejas y su origen difícil de señalar. Se enraíza en la concentración de la propiedad de la tierra en manos de unos pocos, las desigualdades sociales, la persecución ideológica y la fragilidad del Estado colombiano.

Los enfrentamientos entre los partidos tradicionales, Liberal y Conservador, entre 1946 y 1958 en un periodo conocido como ‘La Violencia’ araron el terreno para el surgimiento de las guerrillas revolucionarias. La Violencia se manifestó también en la represión hacia movimientos populares agrarios y obreros. Dentro de los partidos se crearon facciones armadas, que cometieron masacres.

Para poner fin a la violencia entre partidos, el general Rojas Pinilla, que lideró el país entre 1953 y 1957, ofreció una amnistía a grupos armados, pero las autodefensas campesinas -de ideología comunista- no se acogieron a ella. Esto propulsó una ofensiva anticomunista por parte de las autoridades que terminó de consolidar las guerrillas revolucionarias. Estas represalias continuaron durante el mandato del Frente Nacional (1958-1974), una coalición entre liberales y conservadores para pacificar el país.

¿Quiénes han sido sus actores?

La principal guerrilla revolucionaria son las FARC, que hoy día lidera Rodrigo Londoño Echeverri, alias ‘Timochenko’. El grupo se sienta ahora con el Gobierno de Juan Manuel Santos en las negociaciones de paz. Pero las FARC no son la única guerrilla. Por ejemplo, existe el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que no participa en las negociaciones -el ELN ha anunciado repetidamente su intención de negociar con el Gobierno pero no se han definido acuerdos.

El narcotráfico y las guerrillas han estado entrelazados, ya que los grupos revolucionarios encontraron en la droga su fuente vital de financiación. Las FARC obtienen sobre unos 500-600 millones de dólares anuales a través del narcotráfico, según la ONU.

Además de las guerrillas y el Estado, grupos paramilitares de extrema derecha, consolidados bajo el paraguas de Autodefensas Unidas de Colombia y ligados al narcotráfico, han formado parte del conflicto como “colaboradores” de las fuerzas del Gobierno. Surgieron en 1970 para combatir las guerrillas revolucionarias y han cometido todo tipo de crímenes. Estos grupos están -en teoría- disueltos.

¿Cuántas víctimas se ha cobrado?

Es difícil cuantificar las vidas que el conflicto armado ha segado en Colombia, pero el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), con sede en Bogotá, estima que unas 220.000 personas han muerto desde 1958. De estas, ocho de cada diez son civiles y dos combatientes.

La mayor explosión de violencia tuvo lugar entre 1996 y 2002, que fue el pico más alto. Desde entonces, las muertes han caído en picado.

Aparte de las víctimas mortales, se produjeron alrededor de 27.000 secuestros entre 1970 y 2010. Entre 1985 y 2012, 25.000 personas desaparecieron, casi 2.000 sufrieron violencia sexual y cerca de cinco millones se tuvieron que desplazar, según el CNMH.

¿Qué papel juega Cuba?

Cuba es mediadora en las negociaciones de paz entre el Gobierno colombiano y la guerrilla, que se desarrollan en La Habana. Las razones por las que Cuba ejerce este rol pacifista son dos, opinaba para EL ESPAÑOL Susanne Gratius, profesora de Ciencia Política y Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Madrid.

Por un lado, Cuba ha apoyado históricamente a movimientos revolucionarios y está, en el sentido ideológico, próxima a las FARC. Por otro lado, el papel de mediador da buena imagen al país. “Cuba es un poco garante de paz por esta vinculación con grupos guerrilleros latinoamericanos”, dice Gratius. “Da prestigio a los cubanos”.

¿Y Estados Unidos?

Desde el inicio nuevo milenio, EEUU ha proporcionado ayuda económica a Colombia con fines militares. Entre 2000 y 2008, esa cantidad era de 540 millones de dólares anuales de media, según el think tank Brookings Institution, con base en Washington DC. El llamado 'Plan Colombia' cumplió 15 años en febrero.

El 95% de la cocaína interceptada en EEUU en 2012 procedía de Colombia, según datos del Departamento de Justicia estadounidense.

El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, se reunió con los negociadores en La Habana en marzo y se espera que haga acto de presencia el jueves en el anuncio del acuerdo sobre el fin del conflicto.

¿Qué se había acordado hasta ahora?

La década pasada, el Gobierno colombiano inició un proceso de desarme de bandas paramilitares con la Ley de Justicia y Paz que consiste en un intercambio de amnistía o penas reducidas por información sobre violaciones de derechos humanos y compensaciones a las víctimas.

En 2012, comenzó el proceso de negociaciones que ha llevado al acuerdo de cese bilateral del fuego de esta semana. Las negociaciones comenzaron en Oslo para luego trasladarse a La Habana.

Hasta ahora, Gobierno y guerrilla habían acordado los puntos de reforma agraria, participación política, solución al problema de las drogas y víctimas del conflicto.

El primer punto de desarrollo agrario integral busca resolver la cuestión de la concentración de la propiedad agraria y combatir el "atraso" de las zonas rurales. Para ello, se ha acordado crear un Fondo de Tierras y otros mecanismos para facilitar el acceso de los campesinos a las tierras.

- El segundo persigue una "apertura democrática para construir la paz". El pacto pretende facilitar la "constitución de nuevos partidos y movimientos políticos" y su acceso a recursos públicos. Queda pendiente clarificar, sin embargo, cómo las FARC tendrán participación directa en la política, informa El Espectador, un tema que se aplazó al discutirse este punto.

El apartado de solución del problema de las drogas -que es el punto cuarto- lidia con el narcotráfico y los efectos que ha tenido sobre el país. Promueve la sustitución de cultivos ilícitos y la lucha contra las "organizaciones criminales comprometidas con este flagelo", según el borrador del acuerdo.

Respecto a las víctimas, el punto quinto, Gobierno y FARC han acordado reconocer a los afectados por el conflicto y repara los daños ocasionados, no volver a caer en una guerra, esclarecer lo sucedido y crear un sistema de justicia especial para los participantes en el conflicto.

El sistema de justicia transicional para el conflicto ha sido una de las cuestiones más polémicas de los acuerdos. Los implicados recibirán amnistía salvo en casos de delitos graves, donde los culpables confesos se enfrentarán a penas de privación de libertad de hasta ocho años. Los que no reconozcan sus acciones afrontarán penas más largas.

“Por un lado [las FARC] quieren participar en la oposición o incluso en el Gobierno en el futuro”, explicaba Gratius sobre la lógica de las negociaciones. “Por otro lado, también se someten a la justicia”.

Las partes negociantes habían fijado marzo como límite para lograr el acuerdo de paz definitivo, pero no se firmó porque, afirmaron, no se dieron las condiciones. Los asuntos acordados hasta dependen del acuerdo definitivo de la paz.

¿En qué consiste este último acuerdo sobre el alto el fuego bilateral?

Los detalles se darán a conocer el jueves desde La Habana, pero la prensa colombiana ha informado de que se han delimitado las zonas de ubicación temporal para los guerrilleros -donde aguardarán hasta reincorporarse a la vida civil- y se ha acordado un alto definitivo a las hostilidades por parte de Gobierno y FARC. Se espera que se anuncie también cómo la guerrilla va a dejar las armas.

¿Qué faltaría por acordar?

Se desconoce si este jueves se anunciará algún avance sobre el tema de la refrendación de los acuerdos, que generó fricción entre FARC y Gobierno, ya que la guerrilla propuso ratificarlos por medio de una asamblea constituyente mientras el Ejecutivo ha defendido un plebiscito. Mientras tanto, el Gobierno avanza con su propuesta de plebiscito, que ya surtió su trámite en el Congreso, y espera el aval de la Corte Constitucional, informa desde Bogotá para el EL ESPAÑOL Nicolás Cuéllar.

Asimismo, El Espectador asegura que quedaría pendiente el tema de la participación directa de las FARC en política.

¿Apoya toda Colombia el proceso con las FARC?

No. Existe división en la sociedad colombiana acerca del proceso. La oposición a las negociaciones con la guerrilla ha estado encarnada en el partido Centro Democrático del expresidente Álvaro Uribe.

En marzo, las encuestas señalaban que un 57% de la población pensaba que la negociación iba por mal camino. Una encuesta recogida a finales del mes pasado por El Tiempo, sin embargo, mostraba que un 68% de los colombianos votaría en un plebiscito sobre los acuerdos y, de ellos, un 57% votaría a favor de los acuerdos, lo que representaba un incremento de 15 puntos respecto a la medición anterior de abril.