Polémica

Valencia: epicentro de la guerra del reciclaje

La Generalitat es la primera que ha anunciado la implantación del sistema de retorno de envases. El sector rechaza unánimamente la ‘vuelta al casco’.

Cataluña y Baleares también estudian la intención de implantar el sistema SDDR

Cataluña y Baleares también estudian la intención de implantar el sistema SDDR

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La Comunidad Valenciana se ha convertido en el epicentro del debate nacional sobre el actual sistema de reciclado de envases. A principios de año, la Consellería de Medio Ambiente anunció que implantará en la región un sistema de reciclaje de envases al estilo alemán, basado en el retorno, lo que hace años se conocía como la devolución del casco en el comercio. Se trata del sistema de depósito, devolución o retorno (SDDR) que vendría a variar el actual sistema, el del reciclaje por contenedor de vidrio y envases ligeros.

Era la primera Comunidad Autónoma que anunciaba oficialmente su intención de implantar este modelo. Otras como Cataluña, Baleares y Canarias lo están estudiando. El anuncio puso en pie de guerra a la industria, comercios, distribuidores, grandes superficies, gestores de residuos y puesto en alerta a consumidores. Pero a Generalitat Valenciana está decidida. Quiere que en 2018 esté este sistema plenamente operativo.

“Queremos evitar el abandono de envases en el territorio, según la Asociación de Fabricantes de Latas de Bebidas, al año se abandonan más de cien millones de latas de acero o aluminio en la Comunidad Valenciana, más de un 45% de los envases de plástico también se abandonan y el 30% del vidrio no va al canal de reciclado”, asegura Joan Piquer, director general de Cambio Climático y Calidad Ambiental de la Generalitat Valenciana. Así que el objetivo de implantar el SDDR sería mejorar en un 20% las ratios actuales. Según la Generalitat, de los siete millones de envases que se consumen diariamente, cinco van fuera del sistema de reciclaje.

El nuevo método pretende que los comercios y superficies se hagan cargo de la recogida de determinados tipos de envases, bien manualmente o con máquinas. No son todos los que ahora van al contenedor verde o amarillo, sino los de agua, zumos, cerveza y refrescos envasados en vidrio, plástico lata y tetrabrik. El consumidor pagaría diez céntimos por unidad, que recuperaría al devolverla. De esta cantidad, los comerciantes se quedarían con dos céntimos como compensación por la gestión de recogida, almacenaje y entrega de envases. La Generalitat estima que así se generarían entre 30 y 35 millones de euros.

Según avanza Piquer, está previsto que a finales de este mes de septiembre tengan listo un borrador del proyecto, que 2017 sera el año de pruebas del sistema y que su puesta en marcha oficial sea en 2018.

REACCIÓN EN EL SECTOR

Desde que la Consellería de Medio Ambiente hizo público este anuncio, los sectores implicados en todo el proceso han iniciado la guerra. Niegan los datos ofrecidos por la Generalitat y la supuesta mejora en el reciclado de envases que generaría el nuevo sistema. Los últimos datos de Eurostat reflejan que en España se recicla el 64% de los envases de todo tipo. En vidrio se recicla un 66%, en acero un 90% y en aluminio (material de las latas de refresco) solo un 36,4%.

Las quejas de los afectados van desde la complejidad de añadir ‘una bolsa más’ de envases a reciclar (puesto que solo una pequeña parte de lo que debe ir al contenedor amarillo o verde entrarían en el sistema de retorno), el coste del nuevo sistema (compra de máquinas, espacio almacenaje, personal…), cuestionamiento de la efectividad, problemas de competencia por las diferencias entre comunidades, etc.

Entre los más beligerantes está Ecoembes, la organización que se encarga de la gestión de envases que van al contenedor amarillo y que asegura que lo que se esconde detrás de la propuesta es una “operación comercial para enriquecer a una empresa noruega” que es la que fabrica las máquinas de retorno. Sostienen desde Ecoembres que el debate para implantar el SDDR llega a España con Retorna, una organización integrada por ONGs ambientales, sindicatos y asociaciones de consumidores, entre otros. Esta organización puso en marcha una experiencia piloto en Cadaqués, pero afirman que para que se pueda hablar de resultados es básico que, como mínimo, se implante el sistema en una comunidad autónoma. Ellos, al igual que desde la Conselleria de Medio Ambiente, hablan de la eficiencia del sistema.

PAGAR FIANZA POR EL ENVASE

“De lo que se trata es de obligar al consumidor a pagar una fianza por el envase que solo te devuelven si lo retornas, no te premian por reciclar, te castigan (…) Nos preocupa que se rompa la regla de que el reciclaje sea algo voluntario y se mercantilice”, dice Nieves Rey, responsable de marketing y comunicación de Ecoembes. Recalcan además que la implantación generaría más coste (casi 40 millones en la Comunidad Valenciana para mejorar solo 2,7 puntos porcentuales la tasa de reciclado) y que no hay datos reales sobre los resultados. Defensores y detractores del SDDR se lanzan informes con datos contradictorios de uno u otro lado.

Desde Ecoembes apuntan a que es en la Comunidad Valenciana donde más avanzada está la decisión de implantar el nuevo sistema.

Joan Piquer defiende la eficacia del retorno de envases y enumera un listado de países donde dice que ha funcionado. “No puedo creer que sea bueno para ellos y no para la Comunidad Valenciana”, afirma. Hace años que se puso en marcha el actual sistema pero, dice, ha llegado a un punto donde los resultados no mejoran. “Hay que dar un salto, esto es complementario”. Ecoembes y Ecovidrio seguirían gestionando pero un 20% menos de los envases. “Tendrán menos ingresos pero también menos gastos”, asegura.

MANIFIESTO CONTRA EL SDDR

Son contrarios al sistema la patronal valenciana Cierval, la Asociación de Supermercados (Asucova), la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (Anged), la Confederación de Empresarios del Comercio de la Comunidad Valenciana (Cecoval), la Cámara de Comercio de Valencia, la Confederación de Empresarios Turísticos valencianos (CET-CV)… que han firmado un manifiesto contra el SDDR por los problemas que estiman que generaría. A favor, la organización Retorna, ONGs como Greenpeace y ayuntamientos como el de Valencia que ya se han ofrecido para ser campo de pruebas.

“Nuestra oposición es porque tenemos dudas de cómo se va a hacer, quién lo va a gestionar… No nos han dado ningún documento. Deberíamos mejorar lo que ya tenemos y no dar un vuelco”, explica Carlos Alfonso, portavoz de Anged en Valencia.

Tampoco los consumidores lo tienen claro. Fernando Moner, presidente de la Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios (Avacu), pide que se haga un estudio serio de la efectividad del SDDR. “Primero que se demuestre que es mejor y mejora los datos de reciclado y que la inversión que se haga tenga efectividad”, apunta. Moner dice que apoyarán cualquier sistema que reduzca los residuos pero que, aunque en principio parece bueno, tienen dudas por los costes y el esfuerzo extra que implicará a los consumidores. Lo mismo los hosteleros, que rechazan convertirse en una especie de minivertederos de envases.

LA GENERALITAT INSISTE, QUIERE EL SDDR

Pese a todo este rechazo, desde la Consellería de Medio Ambiente están decididos porque creen que el retorno de envases mejorará los datos de reciclaje. Desde el departamento llevan meses reuniéndose con todas las partes para exponer su idea. Según explica Piquer, la intención es trasladar a finales de septiembre el borrador para que todo el sector implicado tenga un documento sobre el que realizar aportaciones. “Cambiar es complejo, pero tenemos un problema grave de residuos y de cambio climático”, dice Joan Piquer.