PACTO DE INVESTIDURA

El tándem PSOE-C's, primera fuerza de cara a las negociaciones

Pedro Sánchez incorporará al equipo de Albert Rivera en todas las reuniones que inicie a partir de ahora.

Pedro Sánchez saluda a Albert Rivera.

Pedro Sánchez saluda a Albert Rivera. Efe

El pacto de El Abrazo no se rompe. Pedro Sánchez y Albert Rivera han acordado que, a partir de ahora, sus partidos políticos acudirán juntos a todas las negociaciones que se inicien con los demás grupos parlamentarios para intentar formar un gobierno. Con esta alianza, la candidatura del socialista suma más apoyos que la de Mariano Rajoy: 131 frente a los 123 diputados que tiene el Grupo Parlamentario Popular si Pedro Gómez de la Serna aún confía en el líder del PP.

Los equipos negociadores de PSOE y C´s se han reunido este sábado por la mañana para marcar la estrategia que seguirán tras la investidura fallida de Pedro Sánchez. Los dos portavoces de ambos partidos, Antonio Hernando y Juan Carlos Girauta, han comparecido a la vez en sendas ruedas de prensa para confirmar que cualquier partido que quiera unirse al pacto de El Abrazo deberá negociar con los dos partidos a la vez. Con esta estrategia, PSOE obliga a Podemos y al PP a sentarse en la misma mesa con Ciudadanos si quieren intentar alcanzar un acuerdo de gobernabilidad antes de que se disuelvan las Cortes.

Con esta premisa, todas las reuniones que mantendrán a partir de este lunes serán “conjuntas”, es decir, en todas habrá representantes de los socialistas y de Ciudadanos. “Vamos a reunirnos con quien tenga intención y ganas para sacar adelante lo antes posible este país”, afirmó Hernando. “Este primer acuerdo es una buena base para el futuro”, añadió. “Si fallamos en las reglas del juego no habrá acuerdo posible”, remató Girauta.

El PSOE está dispuesto a seguir liderando las negociaciones para intentar ir de nuevo a una sesión de investidura. Sin embargo, ahora Mariano Rajoy cree que ha llegado su momento y será el líder del PP el que se pondrá en contacto con los socialistas para que dejen gobernar “a quien ganó las elecciones”, es decir, a él. Los conservadores no moverán ficha hasta que pasen unos días. El presidente del Gobierno en funciones irá el lunes a Bruselas y presidirá el Comité de Dirección el martes. Será ahí donde esbocen la estrategia que mantendrá el PP de cara a intentar recabar los apoyos necesarios para ir a una sesión de investidura. “Rajoy irá siempre y cuando antes tenga los apoyos ya comprometidos. No hará el ridículo como ha hecho Sánchez”, puntualiza uno de sus colaboradores más estrechos.

La abstención del PSOE

El líder del PP ha aprovechado la fallida investidura del socialista para volver a presumir de que él encabezó el partido que ganó las elecciones y reforzar su liderazgo, cada vez más cuestionado internamente. Los conservadores han enterrado el hacha de guerra con los socialistas, a quienes no sacaron ni un solo caso de corrupción en el Parlamento mientras Sánchez pedía la confianza a la Cámara. Saben que para conseguir mantener el Gobierno necesitan la abstención del PSOE. Si no, la única solución es convocar elecciones.

La maniobra del PSOE de llevar a Ciudadanos a todas las negociaciones que se inicien ahora ahoga también las pretensiones de los populares de marginar al partido de Albert Rivera, insuficiente para alcanzar algún acuerdo de Gobierno con izquierdas o derechas. Mariano Rajoy estaba dudando de si incluir en la ronda de contactos a los de Rivera, ya que únicamente necesita el apoyo o la abstención de los socialistas para conseguir sus pretensiones. Pero Pedro Sánchez no quiere dejar a la formación naranja fuera de juego. El secretario general de los socialistas quiere agradecer a Ciudadanos el compromiso que ha adquirido cuando todos los demás partidos le han dado la espalda dándole el protagonismo que con sus 40 diputados no le correspondería.

El bipartidismo, cada vez más lejos

El sueño de Pedro Sánchez es conseguir el apoyo de todas las fuerzas políticas que apuestan por el cambio y echar a Mariano Rajoy de la Moncloa. Fuentes socialistas aseguran a EL ESPAÑOL que “como no hay ninguna opción de que el PP apoye al PSOE, tampoco hay ninguna de que los socialistas dejen a Rajoy seguir gobernando”. La gran coalición que el líder del PP pone siempre como ejemplo cada vez está más lejos.