CRISIS EN CATALUÑA

Dirigentes de CDC piden a Mas elecciones en marzo

La proximidad del 20-D y el bloqueo de la CUP obligan a la formación a cambiar de estrategia. 

Artur Mas y Antonio Baños en el Parlamento Catalán.

Artur Mas y Antonio Baños en el Parlamento Catalán. AFP

Artur Mas constató el pasado fin de semana que un sector de su partido ha dicho basta. Varios dirigentes aprovecharon el Consejo Nacional de CDC para hacerle notar al president que la negociación con la CUP requería un cambio de estrategia. “Hasta aquí hemos llegado”, le dijeron a Mas dirigentes del partido, que consideran que la formación ha realizado demasiadas concesiones a los anticapitalistas sin haber recibido nada a cambio.

Cuentan en el entorno de Mas que al president últimamente se le ve absorto. “No hace caso ni a su mujer”, explica una amiga personal. Mas insiste en encontrar alguna vía que le haga presidente de la Generalitat, pero en su entorno íntimo y político le intentan convencer de que ya lo ha intentado todo.

Según cuenta un miembro presente en el Consejo Nacional de CDC, Mas reconoció que sus intentos de seducir a la CUP habían resultado en vano. El president, no obstante, alertó del peligro que tenía para la formación celebrar unas nuevas elecciones en marzo. “Esto no beneficiará a nadie”, avisó el president en funciones a los suyos. Hombres próximos a Mas, sin embargo, recordaron que la formación se presenta a unas elecciones generales en poco más de un mes y que CDC necesita marcar perfil propio para no ser “engullida” por ERC el próximo 20 de diciembre.

Cambio de estrategia

Después de unas negociaciones en las que CDC se ha cuidado de señalar o criticar abiertamente a la CUP, la formación liderada por Artur Mas ha abierto la veda y ha cambiado radicalmente su estrategia. Según reconocen en la formación, el objetivo ahora es que la  CUP aparezca como principal culpable del bloqueo que sufre el proceso soberanista.

El segundo portazo de los anticapitalistas a investir a Mas, el pasado jueves, fue la gota que colmó el vaso. La mayoría de los dirigentes del partido, Mas incluido, consideran que las cesiones que ha realizado Junts Pel Sí (JxS) deberían ser suficientes para que la CUP vote a favor de investir al actual president. “La declaración de ruptura, su anexo, el programa social… ¿Qué más quieren?”, resumía el lunes una dirigente convergente, que cree CDC ha realizado ya demasiadas ofertas “en contra de su naturaleza” sin obtener resultado alguno.

La ofensiva ya se intuyó el viernes, cuando algunos dirigentes de CDC como Jordi Turull y Felip Puig lanzaron los primeros dardos a la formación anticapitalista. El lunes, sin embargo, llegaron los ataques directos a la CUP en un intento de recuperar el perfil moderado que la formación ha visto difuminado con las concesiones de las últimas semanas.

Vuelta al perfil moderado

El primer ataque fue un artículo en el diario Ara del conseller de Economía Andreu Mas-Colell, una de las personas más respetadas dentro del Govern y hombre de máxima confianza del president. Mas-Colell acusaba a la CUP de “inmadurez parlamentaria”, aseguraba que la formación de Baños consiguió “gratis” la declaración rupturista y alertaba del peligro de que las clases medias se desmarquen del proceso soberanista. Como conclusión, el conseller de Economía en funciones decía que JxS no puede aceptar las condiciones de la CUP y que esto lleva a unas nuevas elecciones en marzo.

El segundo ataque vino del hasta ayer conseller de Presidència, Francesc Homs, ahora candidato de CDC a las elecciones generales. Homs enumeró en una entrevista en TV3 cuatro condiciones para la CUP: garantía de estabilidad parlamentaria, plena seguridad jurídica, “compromiso inequívoco” con los “valores occidentales y europeos” y voluntad de diálogo con el Estado y la Unión Europea. “Si estos cuatro elementos no están, elecciones”, zanjó Homs, que también añadió que la declaración rupturista “ha quedado impracticable” por culpa de la CUP.

Ya por la noche y empleando unas palabras usadas por Homs durante la entrevista en TV3, la cuenta oficial de Twitter de CDC acusó a la CUP de contar con el apoyo de PP, Ciudadanos y PSC en su rechazo a Mas. La formación anticapitalista replicó a Convergència través de la misma red social. Esta mañana el tuit de CDC había sido eliminado.

Este martes, Homs ha vuelto a desplegar su perfil más moderado en una entrevista en la SER. El candidato ha asegurado que “no hay mayoría para culminar el proceso” y se ha mostrado confiado en que tras los comicios se pueda abrir un periodo de “más diálogo, más negociación y más pacto” con el Estado.

La CUP acepta el envite

Aunque en un principio parecía que no iba a entrar en el juego de reproches, la CUP ha decidido responder al artículo de Mas-Colell con un texto publicado este martes por la tarde en el diario ARA.

En un artículo titulado Oxigenemos el proceso, la formación anticapitalista argumenta que CDC quiere condicionar el programa político para “aferrarse al poder”, califica de “muestra de arrogancia” los cuatro requisitos expuestos por Homs y acusa CDC de querer gestionar el proceso “charlando mucho y haciendo poco”.

El texto, escrito por el diputado anticapitalista Julià de Jodar en nombre de toda la formación, asegura que “pretender que la CUP deje de ser la CUP es un error grande, una falta de respeto y una irresponsabilidad mayor”.

Para acabar, afirma que si CDC impusiera unas nuevas elecciones, “la CUP sabrá explicar dónde estamos y por qué estamos ahí”.