PARÍS 13-N

Ni una firma islamista en el libro de condolencias de la embajada

Meras condenas a los ataques en Madrid. En Barcelona, se convocan manifestaciones de repulsa.

Una joven con la bandera francesa se solidariza con los ataques ante la embajada.

Una joven con la bandera francesa se solidariza con los ataques ante la embajada. EFE

A firmar el libro de condolencias en la residencia del embajador de Francia en Madrid acudieron, este fin de semana, los Reyes de España, los Reyes eméritos, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, la secretaria general del Partido Popular, el secretario general del PSOE y una larga lista de miembros del Gobierno y de personalidades políticas. No hubo ningún representante de las comunidades islámicas de España ni tampoco el embajador, Yves Saint-Geours, ni sus colaboradores recibieron llamadas de dignatarios musulmanes para darles el pésame.

El presidente provisional de la Comisión Islámica de España (CIE), Riay Tatary, español de origen sirio, sí condenó desde León, donde participaba en un seminario, el “horror” de París. La CIE está compuesta por dos pilares. Uno es la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE), que también dirige Tatary desde hace un cuarto de siglo. Su página web abría con un comunicado de condena de los atentados de París. El otro pilar es la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas, que no expresó su rechazo hasta este domingo a última hora de la tarde, casi 48 horas después de la matanza.

Al margen de estas dos grandes agrupaciones, otras entidades han formulado sus condenas, a veces en términos muy contundentes, como la marroquí Itran, de Barcelona, que insta a una “respuesta policial y militar (…) implacable”. Hasta el Centro Cultural Islámico de Madrid, conocido popularmente como la Mezquita de la M-30, financiada por Arabia Saudí, ha expresado su rechazo “en los términos más enérgicos”.

Los responsables del Islam en España no han ido más allá de los comunicados y declaraciones rutinarias. “En su interés y en el nuestro, creo que deberían llegar algo más lejos”, señala Jordi Moreras, profesor de antropología de la Universitat Rovira i Virgili de Barcelona y autor de varios trabajos sobre las comunidades musulmanas en Cataluña. “Justamente en Cataluña algo se empieza a mover”, constata.

Con velas, carteles con crespones negros y otros en los que se podía leer “Todos somos París. No al terrorismo”, varios cientos de personas, sobre todo paquistaníes, se concentraron el sábado en la Rambla del Raval, un barrio barcelonés con mucha inmigración. Habían sido convocados por Mohamed Iqbal Chaudhry, secretario del Centro Islámico Camino de la Paz, una asociación de apoyo a los inmigrantes originarios de Pakistán. La manifestación fue la primera específicamente musulmana celebrada en España para rechazar el terrorismo islamista.

Quizá el ejemplo de los paquistaníes ha estimulado a otra entidad musulmana más importante, la UCIDCAT, que es la rama catalana de la asociación que preside Tatary. El domingo por la mañana anunció que convocaba, el lunes 16, una concentración de musulmanes en la plaza Sant Jaume, ante el Ayuntamiento. “Es la primera vez que lo hacemos y también iremos otro día en delegación al Consulado de Francia”, explica Mohamed el Ghaidouni, presidente de UCIDCAT. “Me pregunto si los medios de comunicación destacarán estos eventos, porque es importante para dar otra imagen de los musulmanes”, comenta Jordi Moreras.

Las concentraciones de Barcelona innovan con relación, por ejemplo, a la pasividad de los musulmanes de Cataluña tras los atentados de enero contra el semanario francés Charlie-Hebdo. Aun así, distan mucho de otras iniciativas originales que se han tomado a veces en Europa y que atraen la atención de la prensa. En Francia, por ejemplo, varias mezquitas, muchas de ellas tuteladas por Marruecos como la de Mohamed VI de Saint-Étienne, abrieron el domingo, 48 horas después de la matanza, para rezar por las víctimas de los atentados. Invitaron a los no musulmanes a estar a su lado durante el oración.

Otros gestos más espectaculares han movilizado a cámaras de televisión y fotógrafos. Uno de ellos tuvo lugar en Oslo, en febrero pasado, cuando cientos de jóvenes musulmanes se dieron la mano alrededor de una sinagoga queriendo así demostrar su disposición a protegerla.

Comparada con otros países europeos, la islamofobia es casi insignificante en España. A lo largo de 2014 la Plataforma que recopila los incidentes anti musulmanes, que preside la conversa Amparo Sáchez, solo registró 49, mucho de ellos menores. En lo que va de año, sin embargo, las denuncias han aumentado un 70%, pero aun así el nivel sigue por debajo del resto de Europa.