Dani de Morón. Foto: José Ángel Vidal

Dani de Morón. Foto: José Ángel Vidal

Música

Dani de Morón, guitarrista: “Este disco inaugura un ciclo, es el principio de lo que quiero hacer ahora”

Nominado a los Grammy Latinos, el sevillano lanza 'Empatía' y ha iniciado la renovación de los códigos guitarrísticos, una revolución desde el centro del huracán.

17 febrero, 2024 02:16

Aunque nació en Sevilla en 1981, Daniel López Vicente adoptó el nombre artístico de Dani de Morón, localidad en la que vivió desde niño, donde estudió solfeo y piano, y también en la que desde los trece años comenzó a tocar la guitarra flamenca.

Giraldillo por partida doble, el galardón que otorga la Bienal de Sevilla, y nominado a los Grammy Latinos, acompañó como segunda guitarra a Paco de Lucía en una de sus últimas giras, y hoy se ha convertido en un artista internacional, de enorme prestigio y con cinco discos publicados: Cambio de sentido, El sonido de mi libertad, 21, Creer para ver y Empatía, el último, que ya está disponible en las plataformas digitales.

Dani de Morón, que ha ofrecido conciertos en escenarios de numerosos países, se muestra incrédulo cuando se le trata de convencer de que está instaurando un marco inédito para la guitarra flamenca. Pero lo cierto es que ha dado los pasos necesarios para que, a lo largo de un proceso coherente con sus particulares necesidades expresivas, y apoyado en una sólida formación, excelente técnica y desbordada capacidad imaginativa, haya cambiado las referencias sonoras de los diferentes estilos. Sin quererlo –¿sin ser consciente?–, ha iniciado la renovación de los códigos guitarrísticos, una especie de revolución desde el centro del huracán.

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Pregunta. ¿Queda muy lejos la escuela guitarrística de Morón, la que tiene como modelo a Diego del Gastor, con Diego de Morón, Juan, Agustín y Paco del Gastor, y que llega hasta hoy con Paco e Ignacio de Amparo?

Respuesta. Para nada, la tengo muy presente. Y en Empatía hay un homenaje a todos ellos, aunque queda ahí encubierto, pues me gustan las cosas que no sean evidentes, más bien sugeridas. En esta obra hay muchos guiños a los guitarristas de Morón, que tocando aparentemente lo mismo, todos son distintos, y cada uno interpreta las enseñanzas de esa escuela a su manera.

“Miro a los maestros históricos, Montoya, Niño Ricardo, Sabicas, aunque luego cambie los acordes y las armonías”

P. Vemos el resultado, pero por regla general no somos conscientes de que es la consecuencia de un trabajo anterior bastante laborioso. ¿Cómo se ha llevado a cabo el proceso creativo de Empatía?

R. Es un cúmulo de circunstancias: tenía una producción pendiente con un cantaor, que al final no llegó a realizarse, y entonces me encerré a componer durante unos meses y me he encontrado con una obra. Que un proyecto se malograse ha dado paso a Empatía. Suele ocurrir: buscas una cosa y te encuentras por el camino con otra distinta.

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P. ¿Qué ha querido decir con Empatía? ¿Cuáles son las claves? De todas formas, ¿los conceptos melódicos que emplea son distintos a los que tradicionalmente suelen utilizarse para identificar a los distintos estilos?

R. Empatía inaugura un ciclo, es el principio de lo que quiero hacer a partir de ahora. Hay muchas fórmulas rítmicas y melódicas que no había estudiado hasta ahora. Aparecen apuntes, detalles que se van iniciando, sistemas musicales que van naciendo y que estoy desarrollando. Son nuevos términos que he descubierto. Comienzo un viaje que para mí, por sí solo, ya tiene sentido y es algo que está incluido en la serie de piezas que componen Empatía.

El guitarrista Dani de Morón. Foto: José Ángel Vidal

El guitarrista Dani de Morón. Foto: José Ángel Vidal

P. He escuchado la obra varias veces, he intentado profundizar en cada escucha, conozco bien su trabajo desde que empezó, y pienso que está proponiendo un universo musical distinto al acostumbrado.

R. Es un gran elogio, pero no intento romper nada, solo procuro responder a lo que siento. Mis toques están compuestos siguiendo un esquema clásico, que es lo que le da carácter a la guitarra flamenca. Pero es verdad que en el trayecto, buscando, le he dedicado más atención a los aspectos melódicos.

P. En último caso, ¿está creando o está intentando crear un nuevo lenguaje para la guitarra flamenca?

R. No, no lo intento. Mi predisposición no es esa, sino tratar de hacer lo que me va surgiendo internamente y de la forma en que lo veo ahora mismo.

"No intento romper nada, solo respondo a lo que siento. Me apoyo en los ordenamientos clásicos, aunque después los cambie"

P. Pues siento decirle que discrepo. Después de un análisis meditado observo que ha establecido en Empatía un discurso original, con entidad propia.

R. [Entre risas] Tenga en cuenta que no me acomodo con la guitarra y digo: ahora voy a inventar algo distinto. Al revés, me apoyo en los ordenamientos clásicos, aunque después los cambie, por mi inquietud, si quiere; es algo innato.

»En mi caso, todo fluye de manera natural, sin forzarlo, y en eso radica la misma condición del artista: es su esencia. Como se busca lo que no se tiene, sospecho que las mayores creaciones vienen por la incapacidad de tocar como uno quisiera. Te encuentras en situaciones que dices: no puedo llegar a esto, pues entonces ideo algo.

»El cambiar por cambiar puede ocurrir por rebeldía, cuando se es más joven, pero ya después uno se asienta y mira hacia atrás, a maestros históricos como Montoya, Niño Ricardo, Sabicas, aunque luego cambie los acordes, las armonías, y aparezca algo diferente, de creación propia. Pero si percibe que he concebido un nuevo lenguaje para la guitarra flamenca, me da una alegría.

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P. Su obra Empatía se cierra con una pieza que se titula La duda. Me pregunto si es un buen final, o al menos un final oportuno.

R. La mayoría de los títulos de Empatía, comenzando por el de la obra, expresan sentimientos positivos: Nobleza, Gratitud, Eunoia, un término griego que significa pensamientos hermosos, pero acaba con La duda, porque si no dudas nunca puedes empezar una obra. La duda siempre es el comienzo y el final de algo.

P. Una duda positiva.

R. Exactamente, usted lo ha dicho.