Zverev, con el título de campeón de Montreal.

Zverev, con el título de campeón de Montreal. Andre Pichette Efe

Tenis Masters 1000 de Montreal

Zverev está listo: campeón en Montreal tras batir a Federer

El alemán vence 6-3 y 6-4 al suizo en Canadá, gana su segundo Masters 1000 del año, suma cinco títulos en 2017 y asciende al número siete del mundo.

Rafael Plaza

El domingo por la tarde, Alexander Zverev le demostró al mundo por qué ha dejado de tener sentido señalarle como una promesa cuando ahora mismo es una de las realidades más firmes del circuito. A los 20 años, el alemán derrotó a Roger Federer por segunda vez (2-2 en el cara a cara) para celebrar el título en el Masters 1000 de Montreal (6-3 y 6-4), su quinto trofeo de la temporada (nadie tiene más), el segundo de la categoría (se coronó en Roma en el mes de mayo) y el segundo consecutivo (ganó Washington la semana pasada). La victoria, que lleva a Zverev al mejor ranking de su vida (número siete desde mañana lunes), tiene otra consecuencia inmediata: sin apenas nada que defender hasta septiembre (55 puntos), y con el Abierto de los Estados Unidos a la vuelta de la esquina (arranca el 28 de agosto), el alemán está listo para hacer algo muy grande. [Narración y estadísticas]

“Ganar dos Masters 1000 la misma temporada es algo increíble, algo que nadie podría esperar”, se arrancó Zverev, el primero fuera del Big-4 que consigue dos títulos de la categoría en el mismo año desde David Nalbandian en 2007. “Jugué bien en Washington y también lo he hecho aquí. Es fantástico poder mantener el nivel en semanas consecutivas”, prosiguió el alemán, que ascendió hasta la tercera posición en la carrera hacia la Copa de Maestros de Londres. “Siento que estoy jugando el mejor tenis de mi carrera”. 

El reloj no había llegado a los 18 minutos y Zverev ya dominaba 4-1 la final. A Federer, que como toda la semana estuvo lejos de su mejor versión, no le sirvieron los recursos de jugador sin brillo para intentar detener a su rival. A diferencia del resto del año, el suizo ha ido ganando partidos en Montreal a tirones, salvándose por los pelos (contra David Ferrer en octavos, por ejemplo). Ante el alemán, y agravado en el último tramo del cruce, el número tres del mundo dio señales de que algo no funcionaba. Estático y sin chispa, lento en los desplazamientos y muy fallón, Federer aguantó como pudo, pero jamás tuvo posibilidades de acercarse al título y cedió su primera final de la temporada (había ganado las cinco anteriores) y su primer encuentro ante un top-10 (nueve victorias y ninguna derrota).

“Me he sentido bien durante toda la semana”, dijo el campeón de 19 grandes tras la derrota, que le impidió empatar a títulos con Ivan Lendl (94). “Tuve algunos dolores musculares, pero es normal cuando vuelves de vacaciones y tienes que obligar a tu cuerpo a jugar en pista dura”, añadió el suizo, que aunque no buscó escudarse en los problemas físicos que evidenció sobre la pista le colocó un interrogante a su participación en Cincinnati. “Viajaré esta noche y luego tomaré la decisión de jugar o no. Necesito ver cómo estoy realmente tras este regreso”, cerró Federer, que dejó escapar la ocasión de ponerse el número uno a tiro (ahora está a 320 puntos de Nadal, su máximo rival) y que podría retirarse de la pelea por la cima al español si finalmente renuncia a Cincinnati. 

A Zverev, sin embargo, le dio igual si a su contrario le ocurría algo o no. El alemán salió a por el trofeo en tromba, siguió en tromba y acabó en tromba (20 ganadores, por los ocho del suizo). Jugando con una agresividad eléctrica, incluso en los pocos momentos complicados a los que se enfrentó (tres bolas de break en el arranque de la segunda manga, que salvó con sangre fría), llegó a la victoria, que termina de confirmar lo que se podía intuir a principios de temporada: 2017 es el año de Rafael Nadal y Federer, pero también el de Alexander Zverev.