dirige su tercer filme

Paco León echa un polvo al cine español

El actor y realizador abandona a Carmina en su nueva película, 'Kiki, el amor se hace', una comedia erótico-festiva sobre las parafilias sexuales que protagoniza junto a Natalia de Molina y Belén Cuesta.

Paco León en un fotograma de Kiki.

Paco León en un fotograma de Kiki. Vertigo

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El mundo del sexo es inescrutable. Lo erótico para unos puede ser desagradable para otros. La lista de parafilias es interminable y cada una supera en términos de surrealismo a la anterior. Pocos se imaginan que hay gente que sufre excitación por las faltas de ortografía (anartografofilia) o por las lágrimas (dacrifilia). Muchas de estas filias hacen acto de presencia en la nueva película de Paco León, que llega el viernes a las salas con el sugerente título de Kiki, el amor se hace.

De alguna forma es 'su primera vez'. La primera vez sin su madre y su hermana apoyándole en el reparto, su primer encargo, y también la primera vez que se dirige a sí mismo. Con Kiki quiere continuar su idilio con el público, al que tiene encandilado desde su primer encuentro. Ahora quiere echar un polvo al cine español con una comedia que él mismo define como “erótico-festiva” e “ideal para la primavera”.

Cinco historias con las que quiere echar abajo los estereotipos sobre lo que es normal en el sexo. Eso sí, en todas introduce un elemento romántico, porque pueden existir por separado, pero “cuando se juntan el amor y el sexo es una maravilla”. El filme es un remake de la película australiana Little death. La idea de rehacer el trabajo de otro director echó para atrás a Paco León en un primer momento, pero al ver el filme se dio cuenta de que había oportunidades de hacerla suya. “Vi que podía aportar algo y 'pacoleonarla'. Pregunté si me daban libertad para hacerla a mi rollo y me dijeron que sí”, cuenta a EL ESPAÑOL.

Natalia de Molina, Álex García, Candela Peña o la omnipresente Belén Cuesta han dado vida a unos personajes que llevan sus propios nombres en un nuevo ejercicio del cineasta de mezclar los límites de realidad y ficción. A pesar de lo sórdido de algunas historias, León asegura que Kiki es “una comedia muy blanca y luminosa”. “Es muy festiva e invita al disfrute cinematográfico, de la vida, de quererse, de darse besos y de disfrutar la sexualidad de la forma que sea”, añade.

Gustos y costumbres que normalmente son un tema tabú entre la gente y en el cine. Para Paco León no es que seamos remilgados, sino que hay gente “muy pudorosa” y otra “que es muy sexual”. “Ninguna generalización creo que sea acertada”, opina. Sin embargo una de las perlas de la película y que ha repetido durante la presentación ante los medios dice lo contrario: “Madrid parece muy moderna, pero no lo es”. “En Madrid no hay nadie de Madrid, todos somos de fuera. La gente de provincias llega buscando esa modernidad que luego no es tanta”, argumenta.

Los límites del humor son elásticos. Habrá gente que piense que me he pasado y otros a los que esto les parecerá Disney

Pese a que el sexo es el tema central del filme, no teme que la gente ponga el grito en el cielo. Una de las materias primas que ha usado para cambiar y dar forma al guion de Kiki, el amor se hace han sido las anécdotas e intimidades que le contaban sus amigos e incluso los actores. Incluso se ha atrevido a hacer trabajo de campo y acudió a una fiesta en un club de intercambio de parejas donde también había 'bondage'. “Fue muy aleccionador”, dice bromeando.

Menos rebelión

Algunas de estas historias, especialmente la que involucra a un marido que droga a su mujer en silla de ruedas para tener sexo con ella, tienen un punto irreverente que chocará a los que esperan una comedia ligera. Paco León se congratula de haber usado muchos tipos de humor y cree que sus “límites son elásticos”. “Los míos son que me haga gracia y tenga buen gusto, pero habrá gente que piense que me he pasado y otros a los que esto les parecerá Disney. Dependerá de a lo que esté acostumbrado uno. Cuando hay algo humano detrás, te puedes permitir muchas cosas. Tenemos mucha más libertad de la que usamos”, zanja.

Tampoco se queda corto en su uso de humor escatológico. El cineasta ya demostró en Carmina o Revienta que puede construir un gag con la caca como centro. Aquí vuelve a reivindicarlo en unas cuantas escenas en las que la orina cobra especial importancia. "Para mí lo escatológico forma parte de la vida, y la gente que vive de espaldas a eso me parecen muy tontos. Es aceptar una parte del ser humano divertida e indispensable. Otra cosa es que te pueda hacer más o menos gracia. A mí un gag sobre comer espárragos antes de una lluvia dorada me parece muy divertido y habrá gente que se escandalice, pero es una maravilla de chiste”, cuenta riendo al recordar la escena.

Para mí lo escatológico forma parte de la vida, y la gente que vive de espaldas a eso me parecen muy tontos. Es aceptar una parte del ser humano divertida e indispensable

Con las dos partes de Carmina desafió a la industria apostando por estrenos poco comerciales. La primera llegó simultáneamente en DVD, salas tradicionales y plataformas online. La segunda convocó pases gratuitos para atraer a las masas y hacer que dejaran el fútbol -ese día había partido de Champions- por el cine. En esta ocasión se ha plegado a la voluntad de los productores (Telecinco Cinema y Vértigo) de realizar un estreno normal. “Es que en esta no soy productor. En las otras sí lo era y convencí a Telecinco y exhibidores para hacer cosas experimentales. En esta no, así que me tengo que callar”, se justifica sobre su decisión. El viernes verá si su filme más comercial vuelve a hacer el amor a los espectadores o si su seducción ha perdido efectividad.