TELETRIDENTE

¡El ‘milanismo’ va a llegaaaaarrrr!

  1. Televisión
  2. Mercedes Milá
  3. Opinión

No es cuestión de pasta. “No”: dice ella. Y se lo repite a todo el que quiera oír. Lo hizo el pasado viernes por la noche, en el ‘Sálvame De Pus’. “Yo estaba pidiendo un poco de amor”, soltó allí, sin complejos. Mmmmmm… ¿Cuánto costará, al peso, un poco de amor? ¿Cien gramos? ¿Lo sabe alguien? Lo de esta Mercedes Milá, quien siempre hace lo que le sale del bolo, es para alzar la pata (en la ducha, según confiesa ella) y liberar un esdrújulo chorro. Así. De forma natural. Como las almejas.

mil

mil

Presentadora todoterreno tristemente gripado. Sacrosanta televisera de rompe y ‘¡zasca!’. Clasicaza viviente de nuestro catodicismo existencial. Pero muy cobarde, al fin y al cabo. Por eso abandona, a braga quitada, ‘GH’. Por su parte, Paolo Vasile, su jefe, confesaba ayer mismo en un dominical: “Al público hay que quererlo, no educarlo”. ¡Madre mía, andan sobrados de cariño en la órbita telebasurera! “¿Por qué no vamos a hablar de Vasile? Si los dos le queremos”, se empeñaba en repetir ‘Juasjuasjuás’ el viernes en su programa. Derrocha amor esta gente. Esto es un sindiós.

¡El ‘milanismo’ va a llegaaaaarrrr!, que diría otra vez, mamado cual piojo sediento, el gran Fernando Arrabal si este mundo cruel fuese un remake de ‘El mundo por montera’, aquel programa presentado por Dragó que una noche rebosante de anís se le fue de las manos. El ‘milanismo’ cambiante (en plan cerrojazo) de una Milá que, por razones ajenas a su intangible cantidad de egocentrismo, a día de hoy se desconoce sus causas.

“Son 16 años trabajando de día, de noche y de madrugada. Después de tanto tiempo, dentro de televisión, por mucho que rascas no puedes sacar la fuerza que necesitas para presentar un programa que requiere tanta energía. ‘GH’ me ha quitado un poco de salud”. Pues vale. Va a ser que no tienen nada que ver, en esta ocasión, sus feroces críticas a ese ‘Supervivientes’ en el que se anuncia un tongo a costa de ‘Milikita’ Ximénez. Es lo que tienen, los experimentos sociológicos realizados en una tele y con gaseosa. Que resultan insalubres por definición. Y faltos de amor. Como las ñoras.

Eso sí, el que no ha dudado un nanosegundo en pillar cacho ha sido ‘Juasjuasjuás’. Ahí queda eso. Con compañeros de trabajo así, ¿quién coño necesita enemigos? Jorge Javier Vázquez es como ese invitado al entierro que, mientras la viuda vela al marido acompañada de un montón de plañideras, no duda en colarse en la habitación del finado para probarse, en secreto, sus trajes. ‘Juasjuasjuás’ es el amigo del alma que te abraza compungido al tiempo que te clava un alfanje por la espalda. Se trata del trepa supernumerario. El empleado del mes de Telecinco. Un chiquilín para todo. Aunque esta vez le va a costar, y mucho, estar a la altura.

¡Te echaremos de menos, Mercedes! El patronato de críticos televisivos de España y Portugal va a acordarse mucho de ti durante la edición chunga de ‘GH’ que se avecina. ¿Quién mejor que tú para convencernos, una vez más, de que tus ‘fracasitos’ representan cada año un ejemplo variopinto de la juventud española? ¿Cómo van a poner firmes a ese montón de exhibicionistas inadaptados, carne de cañón televisiva, ‘basura blanca' para ‘realities’ cansinos que cada año conforman el inquilinato del casoplón de ‘Gran Hormonado’ en Guadalix? ¿Quién nos va a enseñar, con ese estilazo que tú tienes, las bragas? No. Hay. Co. Lor.

“Al lado de esta mujer, me siento como un enano”, confesaba Kiko ‘Matamorbos’, mientras María de las Mercedes Milá Mencos daba una lección de televisión a la tropa: Matamoros, Chelo García Cortés, Lydia Lozano, Lucy, Bom y las demás chicas del montón. Y llevaba toda la razón. “Yo te quiero ver con flores en la cabeza. Y disfrazado de cosas”, le decía Milá a ‘Juasjuasjuás’. La cuestión es que poca, muy poca gente quiere ver al señorito Vázquez al frente de ‘GH’. Ni con flores en la cabeza ni disfrazado de cosas. No le queremos ver. Y punto. No entro en el fondo de la cuestión. Sólo planteo la historia que ayer me contaba Ray, mi quiosquero, en una mañana en que no tenía más compañía que su pitillo electrónico y un crítico de televisión curioso que quería escucharla. “¿Por qué no han recurrido a ‘Soporrrrrrrdi’ González o a ‘Carlitros’ Lozano? ¿Qué problema hay en que lo presente alguno ellos? Sobre todo porque el último, si yo no recuerdo mal, ya ha sido concursante del mismo. Y lo que es peor, lo que se dice peorrrrrrr que ‘Juasjuasjuás’, ninguno lo va hacer. Fijo”, me decía Ray. Y los dos nos pusimos muy tristes, tremendamente tristes…