José Ramón Chaves es Magistrado de lo contencioso-administrativo en el Tribunal Superior de Justicia de Asturias, Doctor en Derecho por la Universidad de Salamanca y numerario de la Real Academia Asturiana de Jurisprudencia.

Ha recibido relevantes premios y reconocimientos, como el de Caballero con Encomienda de la Orden de Alfonso X el Sabio (2019) y el Premio INAP (2019). Además, es escritor y prolífico divulgador de temas jurídicos, así como conferenciante asiduo en los foros de derecho más prestigiosos.



Es autor de 25 libros, 135 artículos doctrinales y ha publicado más de 3.000 artículos entre su blog jurídico, su blog vitalista y artículos en prensa.



¿Cuál es su secreto para ser capaz de compaginar su intensa vida profesional como juez, escritor, divulgador y conferenciante, con la vida familiar y el resto de sus aficiones?

Como todo españolito, lo primero es la familia y el trabajo, y a partir de ahí, lo dedico a sentirme vivo, que no es precisamente sentado delante de juegos de ordenador o de la televisión, sino leyendo, escribiendo y conversando.

Para la productividad intelectual, no hay otro secreto que dormir poco, pensar mucho y exprimir los tiempos muertos para resucitarlos con creatividad.

Para mí, es una enorme satisfacción poder convertir ideas en obras literarias, y mucho mayor que me honren leyéndome o invitándome a hablar de lo divino y lo humano. No hay mayor estímulo a la creatividad que sentirse útil. La paradoja es que, a mayor productividad, mayor afán de alimentar la curiosidad intelectual, lo que requiere sacar tiempo para leer, ver películas o asistir a conferencias. No sé quién decía que cada día que amanece te regalan 1.440 minutos, y tú decides si usarlos o perderlos.



Una cosa es administrar el tiempo, pero lo que parece mágico es mantener por añadidura un blog 'casero' con la relevante cifra de 2.000.000 de consultas anuales. ¿Dónde cree que se está la clave para ser capaz de fidelizar de este modo, año tras año, a tantos lectores?

El blog es mi ventana abierta al mundo. Al mundo jurídico, donde importa la actualidad y donde se agradece la claridad, unido a su insólito pilotaje por quien es magistrado, pese a salvaguardar estrictamente su profesionalidad. La clave del éxito es la periodicidad y la novedad, unido a la gratuidad y ausencia de publicidad comercial.



Eso requiere esfuerzo y disciplina, pero el éxito retroalimenta al blog, y ya es una locomotora difícil de parar. Sé que otros colegas tienen por hábito ir al gimnasio, pasear al perro o tomarse unas copas. Me gusta enfrentarme al reto de comentar novedades jurídicas con toques de humor. Además, la inversión ha sido rentable, porque 14 años de gacetillero internauta, me han ayudado a pulir la escritura y dotarme de un estilo directo y ameno. Me encanta tanto, que he creado un blog siamés, pero en este caso vitalista, y disfruto de lo lindo, hablando de cosas ajenas al derecho.

¿Cómo le gustaría que fuera presentada algún día su obra divulgativa?



Como la cosecha de alguien que buscaba respuestas y que encontró amigos y fieles lectores, de enorme generosidad.

¿Cuál ha sido su experiencia en el mundo editorial? ¿Qué opina de él?



Mi experiencia ha sido maravillosa. Tengo la fortuna de contar con el interés de varias editoriales, pero confieso que una modesta editorial local salmantina, aunque con visión internacional, Amarante, consigue el sueño de todo autor: paciencia con las correcciones, mimo en formato y calidad, y divulgación urbi et orbe.



Lamentablemente el acoso y derribo que sufre el mundo editorial por las pantallas y por los sistemas educativos que se olvidan del poder de la lectura, empujan a las editoriales a la condición de criaturas a extinguir. El Parque Jurásico editorial será el best-seller del futuro, pero best-seller por venderse en formato audiovisual, claro.

Se perderá así una de las más valiosas herramientas para forjar las cabezas serias y responsables que el mundo convulso necesita.



¿Animaría a alguien a escribir y publicar sus obras?



Claro. Es enormemente gratificante para un escritor conseguir que su obra cobre vida propia fuera de su cabeza. Si es una novela, que sus personajes cobren relieve y le susurren por la noche; si es poesía, que sus musicales versos le acompañen, y si es un ensayo que se ofrezca como la aportación a la catedral del conocimiento de todos. Pero lo que ya supone miel celestial es que se publique la obra, y si se lee, se tiende un vínculo entre autores y lectores que a nadie deja indiferente.

Dada su profesión de juez, ¿qué tipo de novela se podría escribir con el nombramiento político de los altos cargos judiciales?



Televisivamente sería un culebrón, pero literariamente correspondería a una tragicomedia, pues solo puede entenderse como una broma de mal gusto que se esté jugando con el derecho a una justicia que cuente con los altos cargos judiciales, sin el actual embolsamiento prolongado de vacantes, y que estos no se nombren con criterios políticos o de clientelismo. Si la situación actual se diese en la Florencia de Dante, el círculo del infierno estaría cuajado de políticos irresponsables.

¿Como escritor prolífico y lector entusiasta cuál es, a su juicio, el nivel de interés por la lectura hoy en día en España? ¿Cree que se lee más o menos que antes?



Se lee poco de literatura que merezca tal nombre, y mucho de titulares y chascarrillos de internet. No se puede vivir solo picoteando en las redes sociales, ni asomándose a videos de youtube. La tecnología ha menguado los hábitos de lectura al ofrecer dispositivos digitales útiles a mansalva y sin controlar la adicción. me temo que no han reclutado nuevos lectores.



¿Qué ha provocado que se lea menos? ¿A quién condenaría como juez?



Todo aparenta un 'lectoricidio' con múltiples sospechosos. Todos somos culpables. Los políticos que descuidan el sistema educativo postergando la carga literaria; los padres que aletargamos a nuestros hijos con pantallitas de móviles; los empresarios y trabajadores que focalizan su atención en sus respectivos intereses económicos; el consumismo orientado a la tentación de un ocio rápido frente al esfuerzo en descifrar letras y mensajes; e incluso los académicos, que sucumbimos a la tentación de enseñanza visual que deja poco a la digestión de palabras.

Entonces, ¿cómo puede influir este déficit lector en el futuro de la sociedad?



La juventud actual pagará el día de mañana el peaje de no beber de los clásicos de la literatura, de no asomarse a valiosas novelas modernas que ofrecen vivencias y mundos sugerentes, y sobre todo, esa carencia privará de un material cognitivo valioso para los retos del futuro. En particular, si no se lee, se minora la capacidad de representación de historias, se recorta el tiempo de atención, y se limita la habilidad expresiva sustrayendo el dominio de juegos de palabras, metáforas y retórica. Solo hay algo más frustrante que un adolescente no sepa quien fue Gulliver, ni conozca las escaramuzas de la Odisea, ni a Julio Verne, Borges o Neruda. Y es el que un adulto tampoco lo sepa, o que los etiquete en el mundo del fútbol o como influencers.



¿Hay remedio o marcha atrás, para fomentar la lectura?



Siempre estamos a tiempo, aunque ya hay daños formativos irreparables. Me temo que hay que ser drástico con la enseñanza. El sistema educativo es esencial. Tampoco estaría de más advertir que el uso de móviles por menores de catorce años puede perjudicar gravemente la salud intelectual. O imponer lecturas obligatorias de clásicos universales en cada curso académico, y en todo caso, potenciar las visitas presenciales a las bibliotecas. O advertencias serias de la nula formación o incluso, el impacto de deformación de algunos juegos informáticos.

Lo cierto es que no tengo la varita mágica, pues les toca a los políticos solucionar el problema, escuchando a sociólogos y pedagogos, y que todos interioricemos la necesidad de solucionarlo y colaboremos activamente.

¿Cuál es su opinión sobre los medios de comunicación de hoy en España y en el mundo? ¿Cree que responden al lema de EL ESPAÑOL de 'Información contrastada, plural, libre e indomable'?



Creo que hay una inundación de medios de comunicación y de fuentes de información. El precio de la libertad de información es la paradoja de que el lector no sabe filtrar lo que es creíble o auténtico. La tendencia a creer la opinión del medio que más repite, que más grita o que más adorna la noticia, es realmente peligrosa. El buen lector sabe tener criterio y someter a crítica cada titular, cada parrafada, para forjarse la opinión. Particularmente EL ESPAÑOL ha sabido ganarse un prestigio de independencia y rigor envidiables, pese a la turbulencia de noticias que nos toca vivir.



¿Hacia dónde cree que se dirige el periodismo del futuro? ¿Cómo le gustaría que fuera?



El periodismo es crucial. Todos los que tenemos el honor de asumir alguna responsabilidad pública nos hemos forjado gracias a la libertad de prensa. Voces libres, bellamente expresadas y con credibilidad, son el baño más gratificante de ciencia en píldoras. No solo podemos leer periódicos, sino que debemos leerlos para opinar con fundamento. Además, la rapidez de los acontecimientos y la necesidad de información inmediata, potencia decisivamente el periodismo digital. Aquí el acceso mediante dispositivos desde cualquier sitio, en cualquier momento, facilita el lazo entre periodismo y lector fiel.



¿Cómo cree que se debería apoyar la labor social del periodismo? ¿Recomendaría las suscripciones online a una o varias cabeceras?

Lo deseable sería suscribirse a varios medios para extraer la chispa de la verdad o lo verosímil, de su lectura. Sin embargo, todos somos animales con apego, y nos gusta alinearnos con el medio que nos ofrece confianza, y orillar otros. La prensa amiga nunca falla. Llega diariamente y te enseña lo actual, lo divino y lo humano, y además lo acompaña de algunos prudentes criterios.



Para terminar, ¿cuál es su consejo principal para fomentar el espíritu crítico y el talento personal?

Leer y escuchar, mucho y de muchas fuentes. Y hacerlo con amplio margen de tolerancia, sin perder los grandes valores éticos.