El Parlamento Europeo aprobó este martes que la Unión Europea recorte sus emisiones de CO2 en un 90 % en 2040 respecto a 1990, permitiendo a los países que puedan cubrir hasta un 5 % del objetivo comprando créditos de emisión a terceros países fuera de la UE.
Con 413 votos a favor, 226 en contra y 12 abstenciones, la Eurocámara respaldó el objetivo legalmente vinculante negociado con la Comisión Europea y los países de la UE, que será oficial cuando el Consejo de la UE lo adopte formalmente.
La Ley Europea de Clima establece que la UE debe recortar sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 55 % en 2030 respecto a 1990 y continuar el esfuerzo hasta alcanzar la neutralidad climática a mitad de siglo.
La revisión ratificada este martes fija el objetivo intermedio para 2040 y permite que, desde 2036, se puedan utilizar créditos internacionales para cubrir hasta cinco puntos de esa reducción.
"Los créditos solo se podrán usar en sectores no regulados por el régimen de comercio de derechos de emisión de la UE", subrayó la Eurocámara en un comunicado.
El acuerdo, que ya fue validado provisionalmente el pasado mes de noviembre, también avala que se postergue un año, hasta 2028, la introducción del régimen de comercio de derechos de emisiones ETS2, que se aplicará al transporte rodado y a la climatización de los edificios.
La Comisión Europea evaluará cada dos años los avances hacia el objetivo, teniendo en cuenta los datos científicos más recientes, los avances tecnológicos y la situación de la competitividad industrial de la UE.
También analizará las tendencias de los precios de la energía y sus repercusiones tanto para las empresas como para los hogares, y evaluará el estado de las eliminaciones netas en toda la UE en comparación con lo necesario para alcanzar el objetivo de 2040, recordó la Eurocámara.
El Ejecutivo podrá proponer modificaciones legales a partir de esas verificaciones, lo que podría implicar "revisar el objetivo de 2040 o adoptar medidas adicionales para reforzar el marco de apoyo, para proteger la competitividad, la prosperidad y la cohesión social de la UE".
El Ejecutivo comunitario debe diseñar ahora las políticas que permitirán alcanzar ese recorte de gases de efecto invernadero a partir de 2030, para lo que la Comisión ya ha abierto dos consultas públicas.
"Necesitamos una Europa independiente, libre de la dependencia de oligarcas fósiles extranjeros y de autócratas. La Ley Europea del Clima ofrece un rumbo claro: seguridad de planificación para inversiones masivas en la economía verde, la industria y empleos de alta calidad", celebró en un comunicado el presidente del grupo de Los Verdes en la Eurocámara, Bas Eickhout.
