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Descansar adecuadamente es fundamental. Una buena noche de sueño es esencial para mantenernos saludables y llenos de energía. Nuestro humor y nuestra forma de afrontar el día y los problemas que van surgiendo están muy ligado al descanso que hayamos tenido la noche anterior. 

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El lecho es considerado por muchos como 'un lugar sagrado' destinado a recuperar energías y disfrutar de un tiempo en paz. Sin embargo, no hay gran conciencia sobre cómo las almohadas pueden perturbar ese deseo, especialmente cuando dormimos rodeados de ácaros.

Los ácaros del polvo son unos diminutos microorganismos que, aunque inofensivos para la mayoría, pueden ser el origen de alergias y asma. Por ello, mantener una cama y almohadas limpias se convierte en una tarea esencial si tu objetivo es dormir tranquilo por las noches. 

Qué son los ácaros

Son pequeños arácnidos que, a pesar de no ser perceptibles a simple vista, se encuentran principalmente en camas, sofás, alfombras y otros textiles. Prosperan en ambientes cálidos y húmedos y se alimentan de las células de piel muerta que desprendemos de forma natural, así como del polvo y partículas del aire. 

Tener ácaros en el hogar no es sinónimo de suciedad, pero su proliferación sí puede estar ligada a prácticas de higiene insuficientes. Sin embargo, aunque son de apariencia inofensivos, sus excrementos y restos de piel pueden desencadenar alergias y problemas respiratorios. Son la principal causa de alergias en el hogar. 

Cómo nos afectan los ácaros

Entre otros síntomas, los alérgenos pueden causar síntomas como estornudos, ojos llorosos, congestión nasal, picazón y asma. Por lo que, para aquellas personas sensibles a ellos, los ácaros pueden significar la diferencia entre una noche de sueño reparador y una noche de incomodidad. 

Dado que pasamos un tercio de nuestras vidas en la cama, nuestras almohadas se convierten en el lugar perfecto para que los ácaros del polvo prosperen. Por ese motivo, si lo que buscas es disfrutar de una noche tranquila, es esencial mantener nuestras almohadas limpias

Cómo combatir los ácaros

  • Lava regularmente. Cambia y lava las sábanas, fundas de almohada y edredón cada semana con agua caliente, con 60º o más. Esto permitirá eliminar tanto los ácaros como las células muertas de la piel, de la que estos se alimentan.

  • Usa fundas hipoalergénicas. Su tejido hace estén diseñadas para evitar que los ácaros se infiltren. Crean una barrera efectiva que, combinada con un lavado regular, pueden hacer maravillas. 

  • Mantén un ambiente seco. Los ácaros prosperan en ambientes húmedos, por ello, el uso de deshumidificadores y ventilación de la habitación en áreas propensas a este clima puede marcar una gran diferencia. Además, mantener las almohadas bajo la luz directa del sol, de vez en cuando, también puede ayudar a combatirlos. 

  • Limpieza profunda. Pasar la aspiradora puede ser clave para eliminar los ácaros y el polvo que se acumula con el tiempo. Los filtros de aspiradora HEPA están diseñados para atrapar este tipo de partículas y, junto a una limpieza regular y un purificador de aire, es posible mantener los ácaros a raya. 

  • Plantas y aceites esenciales. Colocar alguna planta como la lavanda o añadir unas gotas de aceite de eucalipto puede ser muy beneficioso, ya que tienen propiedades que repelen los ácaros. 

  • Reemplaza tus almohadas. Es recomendable cambiarlas cada 1-2 años, dependiendo del uso y la calidad del material. Además, compartir cama con mascotas o familiares pueden provocar un mayor número de ácaros y aumentar el riesgo de padecer una alergia. 

Las noches tranquilas van más allá de un buen colchón y un edredón cálido. Una cama libre de ácaros, a través de una correcta higiene y cuidado, puede ser la clave para un descanso profundo y libre de estornudos. Así que, ¡toma nota y haz de tu cama un verdadero santuario de paz!