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Durante años, los hoteles han sido para muchos sinónimo de viajes, escapadas lejanas y reservas pensadas casi en exclusiva para turistas. Dormir en uno en tu propia ciudad parecía un lujo innecesario o una rareza. Sin embargo, esa percepción está cambiando rápidamente en las grandes capitales europeas.

En Barcelona, este giro ya es una realidad. Cada vez más personas reservan habitaciones, spas o restaurantes de hoteles sin salir de su barrio. No buscan una noche fuera, sino una experiencia diferente, cuidada y cómoda, sin necesidad de coger un tren o un avión.

En ese cambio de hábitos entra en juego Staycation, una start-up europea que ha convertido los hoteles en auténticos centros de ocio urbano. Su propuesta va mucho más allá de dormir: vende planes, momentos y experiencias pensadas para desconectar sin moverse de la ciudad.

Piscina en la azotea del Hotel Ohla Barcelona, una de las experiencias urbanas de Staycation. Staycation

Fundada en París en 2017, la compañía ha creado el concepto de "hoteltainment", una fórmula que mezcla alojamiento, gastronomía, bienestar y cultura. La idea es sencilla: transformar el hotel en un espacio tan atractivo como un cine, un museo o un restaurante.

Tras triunfar en Francia y consolidarse en otras capitales europeas, la plataforma aterrizó en Barcelona con una misión clara: hacer que los barceloneses redescubran su ciudad desde dentro de sus hoteles y los integren en su vida cotidiana.

No se trata de huir del día a día, sino de cambiarlo durante unas horas. Dormir en una suite con vistas, pasar una tarde en un spa, brindar en un rooftop o desayunar sin prisas se convierten en pequeñas escapadas sin desplazamiento.

Este modelo ha conectado especialmente con una generación que valora más las experiencias que los objetos. El usuario medio de Staycation tiene 31 años y entiende el lujo como algo vinculado al tiempo, al bienestar y a la calidad, no al exceso.

Además, la mitad de sus clientes vive a menos de seis kilómetros del hotel que reserva. Es decir, el público principal es local, urbano y cercano. Personas que podrían volver a casa andando, pero prefieren regalarse una pausa.

El lujo de quedarse: el 'hoteltainment'

El origen de Staycation está en una reflexión sencilla. Sus fundadores detectaron que muchos hoteles escondían espacios únicos que apenas utilizaban los residentes: spas, terrazas, bares, restaurantes o incluso exposiciones temporales.

Estos lugares estaban pensados casi exclusivamente para huéspedes o turistas, cuando podían convertirse en puntos de encuentro para la ciudad. La start-up decidió entonces abrir esas puertas y convertirlas en planes accesibles.

Plan de relax en la habitación con desayuno y cuidados personales, dentro de una experiencia de Staycation. Staycation

Desde su nacimiento en París en 2017, la compañía ha crecido a un ritmo medio del 60% anual. Hoy suma más de cuatro millones de usuarios en Europa y más de 2.500 experiencias disponibles en su plataforma.

Su aplicación, lanzada en 2020, se ha convertido en el eje del negocio. Acumula más de 2,4 millones de descargas y concentra alrededor del 80% del tráfico y de las reservas realizadas.

El modelo también ha resultado rentable para los hoteles. Según la empresa, hasta un 30% de su facturación puede generarse a través de Staycation, superando en algunos casos a las plataformas tradicionales.

La clave está en que no compite solo en precio, sino en propuesta. No vende habitaciones sueltas, sino paquetes diseñados: spa con comida, cena con alojamiento, rooftop con cóctel o experiencias temáticas.

Plan en suite con comida en la habitación, una de las experiencias más demandadas en Staycation. Staycation

En Barcelona, este enfoque ha encontrado un terreno especialmente fértil. La ciudad combina una gran oferta hotelera con un público joven, creativo y acostumbrado a buscar planes diferentes para el fin de semana.

En un entorno donde siempre hay algo que hacer, Staycation propone parar. Mirar la ciudad desde otra altura, a veces literal, y convertir fechas señaladas o domingos normales en momentos especiales.

Del spa a la 'pijama party'

Uno de los grandes atractivos de Staycation es la variedad de experiencias que ofrece. La plataforma permite reservar desde planes románticos hasta encuentros con amigos, pasando por jornadas de autocuidado o escapadas gastronómicas.

Entre las propuestas más populares está el "splunch", una combinación de spa y comida en hoteles de cinco estrellas. Un nuevo ritual dominical que mezcla bienestar y gastronomía sin salir del centro.

Zona de piscina y spa en uno de los hoteles incluidos en las experiencias de Staycation. Staycation

También triunfan los planes en azoteas con piscina, donde se puede nadar con vistas panorámicas de Barcelona y terminar la tarde con cócteles al atardecer. Una experiencia que antes parecía reservada a turistas.

Para quienes buscan intimidad, existen opciones como jacuzzis privados, con o sin champán, pensados para parejas o pequeños grupos. Espacios cerrados que permiten desconectar sin interrupciones.

En el extremo más social están las "pijama party" en suites XXL. Habitaciones gigantes donde hasta seis amigos pueden organizar maratones de series, pedir comida y pasar la noche en albornoz.

Otro formato muy demandado es el de "Netflix y sushi", que combina alojamiento con cena japonesa servida en la habitación. Una versión elevada del plan de sofá, pero en un entorno cuidado.

También hay experiencias pensadas para foodies, con menús cerrados en restaurantes de hotel, como en el Hotel Indigo Barcelona, o escapadas con cena incluida en espacios emblemáticos como H10 Casa Mimosa.

Durante fechas señaladas como San Valentín, la oferta se refuerza con paquetes especiales. Habitaciones con vistas, desayunos interminables, spas escondidos o cócteles románticos sustituyen a los regalos tradicionales.

Desayuno de hotel sin prisas: así es empezar el día entre tortitas, fruta y bollería recién hecha. Staycation

Entre los hoteles asociados en Barcelona figuran nombres como InterContinental Barcelona, The One Barcelona, The Hoxton Poblenou, Hotel Amèrica, Ohla Eixample, Moxy o SLS Barcelona, entre otros.

Cada uno aporta su personalidad: lujo clásico, diseño creativo, ambiente festivo, espíritu resort o estética modernista. El usuario elige según su estilo y su momento vital.

Más allá de la variedad, lo que diferencia a Staycation es la facilidad. Todo se reserva desde la app, con precios cerrados y sin sorpresas. El plan llega preparado, listo para disfrutar.

Todas las experiencias disponibles en Barcelona pueden consultarse y reservarse directamente desde su web oficial, donde se agrupan los planes por tipo de hotel, precio y servicios incluidos.

Este formato encaja especialmente bien en un contexto donde viajar se ha encarecido, el tiempo libre es limitado y el bienestar se ha convertido en prioridad. La gente busca escaparse, pero sin complicarse.

En lugar de hacer maletas, basta con coger una mochila y el móvil. En unas horas, se pasa del escritorio al spa, del metro a una terraza o del salón de casa a una suite con vistas al skyline.

Rooftop con piscina y vistas en el Hotel Ohla Barcelona, dentro de las experiencias de Staycation. Staycation

La empresa ha logrado así posicionarse como una alternativa real al ocio tradicional. No sustituye a los viajes, pero sí llena los huecos del calendario: fines de semana, celebraciones, aniversarios o simples domingos.

Con presencia en ciudades como Londres, Bruselas, Ginebra o Luxemburgo, y ahora en Barcelona, Staycation se ha convertido en un termómetro del nuevo consumo urbano.

Un consumo basado en experiencias cercanas, personalizadas y compartibles. Pensadas para vivirse, pero también para contarse en redes sociales y convertirse en parte del relato personal.

En definitiva, la plataforma ha sabido leer una tendencia clara: el deseo de vivir mejor sin ir más lejos. Dormir, comer, relajarse y celebrar sin salir de la ciudad ya no es una rareza, sino una nueva forma de lujo cotidiano.