La luna es el único satélite natural de la Tierra y el quinto satélite más grande del sistema solar, pero también es la inspiración artística de miles de personas y un objeto de culto durante miles de años. 

Su importancia en la Tierra es primordial, corrientes, mareas, ciclos vitales e incluso la enorme mayoría de las culturas se han visto influenciadas por el poder de la luna.

Los lobos aúllan a la luna, dejamos nuestras piedras bajo la misma para que se recarguen de energía y tiene un carácter esotérico a la hora realizar los aquelarres y las invocaciones en las noches de luna llena, más allá de ello, el concepto como tal no solo inspira artistas y pensadores, sino que sirve como musa en el lenguaje.

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El lenguaje es un mundo sin fin, cada día conocemos palabras y expresiones nuevas que nos ayudan a nutrirnos y en muchas ocasiones, agradecemos, porque nos apoyan a la hora de explicar sentimientos o emociones que hasta ahora no sabíamos como esclarecer.

La luna ha dejado una marca indeleble en nuestro vocabulario: ha sido la protagonista en canciones, novelas, cuentos, mitos y leyendas, pero también en muchos idiomas.

Más allá de las poéticas serenatas o los eventos celestiales como los eclipses, existen términos relacionados con la luna que revelan la riqueza y la diversidad de expresiones que existen en nuestra lengua.

Mangata

Cuando vemos la luna en el horizonte del mar, una de las cosas que más nos sorprenden es el reflejo que deja sobre el agua, que parece recién sacado de un cuento de hadas.

Esa luz sobre el agua es conocida como mangata, que para los suecos significa "reflejo similar a un camino de la luna en el agua", sin embargo, en español, este concepto no tiene nombre.

Selenofilia 

En casi todas las culturas a la luna se le han atribuido poderes mágicos, por eso, no resulta difícil para muchas personas sentir amor y fascinación por ella, llamado también selenofilia.

Los selenófilos suelen ser personas que tienden a expresarse a través del arte, es más, muchos de ellos se consideran también nictófilos, es decir, atraídos por la oscuridad envolvente de la noche.

En muchas ocasiones, es confundida por un trastorno psicológico debido a su terminación 'filia', sin embargo, este amor no es perjudicial ni peligroso. El concepto viene del griego 'selene', luna, y 'philia', amor.

Tsukimi

Más allá de sentirse atraído por la luna, el acto de contemplarla y mirarla tiene un nombre, tsukimi, que proviene de una milenaria tradición popular japonesa de comienzos de otoño que normalmente se celebra en el mes de septiembre. 

Este ritual se da como un agradecimiento a la naturaleza. En Japón, la luna tiene un significado especial en su cultura, por ese motivo, quisieron darle un nombre a su costumbre de admirar el satélite.

Plenilunio

De todas las fases lunares por las que pasa el satélite, el plenilunio es aquella que más inspira y admiran los artistas y pensadores, pero también muchas especies del mundo animal: la luna llena.

La palabra proviene del latín plenilunium (luna plena o llena); vocablo compuesto por plenus (lleno), y luna (luna, la luminosa, la que ilumina).