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El dato asciende hasta el 90% de la población europea y norteamericana. El brillo artificial del cielo nocturno ha aumentado un 9,6% cada año entre 2011 y 2022, según datos publicados en la revista Science Advances.

Por su parte, la certificadora de cielos oscuros, DarkSky International, calcula que recuperar la visibilidad de la Vía Láctea en Europa requeriría reducir la contaminación lumínica un 40%, de media.

El astroturismo, o stargazing, en inglés, ha pasado de ser una rareza de entusiastas de los cielos a consolidarse como uno de los segmentos más dinámicos del turismo global. Un buen ejemplo es el revuelo planetario y las reservas, también planetarias, que ha producido el eclipse del próximo12 de agosto.

El entorno de La Torre del Visco es un enclave privilegiado para la práctica del stargazing. La Torre del Visco

En España, este fenómeno será visible en su totalidad en una amplia franja que atravesará Galicia, Asturias, Castilla y León, La Rioja, Zaragoza, Teruel, Castellón y Baleares. Burgos permanecerá en la sombra durante 1 minuto y 44 segundos. Las reservas en estas localidades llevan meses agotadas y a precios estratosféricos.

Una tendencia imparable y muy rentable

El mercado mundial del turismo de cielos oscuros fue valorado en 1.450 millones de dólares, en 2024, y crece a un ritmo del 11,7% anual, con previsiones de alcanzar los 4.000 millones en 2033, según Growth Market Reports. Y, dentro de él, el segmento de lujo es de más rápido crecimiento: 14,2% interanual.

La euforia por la astronomía es una experiencia de viaje que traspasa fronteras y edades. Shashank Brahmava

Según el informe de predicciones de Booking.com para 2025, el 62% de los viajeros manifiesta interés por destinos con cielos oscuros y experiencias de "nocturismo". El fenómeno no para de acelerarse, también entre los destinos: las solicitudes de certificación de astroturismo han pasado de 16, en todo 2023, a 28, solo en el primer semestre de 2026.

Un viajero que quiere reconectar con el cosmos

Olvida la imagen del astrónomo aficionado cargando un telescopio. El nuevo stargazer es, en buena medida, alguien que nunca había enfocado uno en su vida. Según una encuesta de Priceline, uno de cada cuatro viajeros de la Generación Z ya planifica escapadas específicamente orientadas al astroturismo.

Una escapada para mirar las estrellas es una de las vivencias favoritas entre las parejas de viajeros. Pavel Danilyuk

La motivación ya no es puramente científica: es la búsqueda de un silencio visual que el mundo moderno ha vuelto casi imposible. Una forma de desconexión que no requiere pagar un retiro de meditación ni renunciar a las comodidades. Disfrutar de un privilegio que para nuestros antepasados era, a la vez, rito y conocimiento.

Road Scholar, el mayor operador de viajes educativos para adultos registró un aumento del 68% en las inscripciones de sus programas de astronomía en 2025. El perfil se amplía hacia viajeros de mayor edad con mayor poder adquisitivo, que eligen hoteles con experiencias de observación.

España, en el centro del mapa celeste

Nuestro país, aunque de forma excesivamente discreta, ha sabido posicionarse como pocos en este segmento. Contamos con más de 70 destinos con sello Starlight y más de 20 reservas certificadas; una oferta única en Europa. La mayor reserva Starlight del mundo es Sierra Morena, en Andalucía: más de 400.000 hectáreas repartidas entre 57 municipios y seis parques naturales.

Un telescopio de gran alcance espera a los huéspedes de Abadía Retuerta para la experiencia astrológica en su cielo Starlight Abadía Retuerta Le Domaine

La Hacienda San Rafael, cerca de Grazalema, es un buen representante. Por su parte, Teruel, con el Observatorio Astrofísico de Javalambre, se ha convertido en la capital no oficial del astroturismo peninsular. La Torre del Visco, un precioso Relais Chateaux en la comarca del Matarraña, es otro lugar dónde disfrutar de cielos puros. Y, en Tenerife, no te puedes perder el Parador de Las Cañadas del Teide, enclavado a 2.150 metros de altitud, dentro del parque nacional, con sesiones de observación organizadas y acceso al cielo más limpio de Europa.

Fuera de nuestras fronteras, Namibia, Chile o Nueva Zelanda se han convertido en un referente para este tipo de viajes. Un lujo genuino por el que nuestros ancestros jamás habrían imaginado tener que pagar.