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¿Sabías que la raíz etimológica de ruido en inglés, noise, proviene del latín, nausea, y significa enfermedad? Pensemos ahora en el tipo de vida que llevamos: sobreestimulados, hiperconectados y con el famoso multitasking a cuestas. Tanto “ruido”, ya sea físico o mental, acaba por enfermarnos.

De ahí que en los últimos años el "turismo de silencio" se haya convertido en uno de los mayores reclamos y nuevo objeto de deseo. De hecho, según datos del Global Wellness Institute, el turismo de bienestar y espiritualidad ha experimentado un crecimiento superior al 30% anual, consolidándose como una respuesta necesaria al agotamiento digital.

En esa línea, el estudio de BookRetreats.com de este año confirma que el 64% de los viajeros estadounidenses ya tiene un retiro planeado para este año, situándolos como opción principal por encima de los tratamientos de spa (45%), suplementos (44%) o incluso las suscripciones al gimnasio (36%) como su principal inversión en bienestar.

Ya sea en lugares remotos o en destinos cercanos este tipo de retiros proliferan por todo el mundo. Elijah Hiett

Retrato robot del viajero silencioso

A menudo se trata de profesionales altamente expuestos, estresados por un ritmo de vida social y laboral agotador que buscan un reset mental y vital. Más que ver o hacer cosas, quieren sentirlas desde la introspección. Evitan el lujo artificial o los resorts all-inclusive a los que iban hace años. Es difícil que allí encuentren la claridad mental que tanto ansían.

Como curiosidad, la Generación Z destaca entre los usuarios más jóvenes de esta tipología de viaje. No es algo sorprendente, tratándose de una generación que ha crecido sumergida en las pantallas, y por tanto, experimenta más este estado de saturación y ansiedad digital.

El público femenino y las viajeras solitarias representan el porcentaje más elevado en este segmento. iStock

Los expertos del Global Wellness Institute afirman que este tipo de viaje ayuda a mejorar la salud mental y a regular el sistema nervioso, dos de las mayores demandas de nuestros días. Y señala destinos donde el silencio es el protagonista: en Ia India, Rishikesh y Kerala siguen siendo la referencia mundial.

El "noble silencio" y el cocooning, experiencias al alza

Hay una práctica cada vez más extendida, la del noble silencio. En muchos centros de retiro vipasana o ashrams se establece un contrato: no solo dejas de hablar con otros, sino que te abstienes de cualquier tipo de comunicación con el exterior y renuncias a los dispositivos.

Eremito, un alojamiento concebido para la llamadas "vacaciones espirituales". Design Hotels

Se promueve, así, una forma de desintoxicación digital extrema que facilita enfrentarse al espejo más difícil: uno mismo. Viajar para aislarse ya no se considera una huida, sino un acto de valentía y autoconocimiento. En la imagen, Eremito es un monasterio del siglo XIV reconvertido en hotel para solo travelers donde se sigue una forma de vida similar a la de los monjes que lo habitaban. Recogimiento, contemplación y alimentos salidos de su huerta...

No hay menús con cientos de opciones, ni una carta de vinos interminable. Siguen un dictado claro: a mayor comodidad, menos consciencia. Desde hace años se ha convertido, en la región de Umbría, en un destino indispensable para este tipo de viajeros.

Otra forma de hallar la calma que cobra adeptos es el cocooning, que promueve experiencias en ambientes de baja estimulación y diseños orientados al sueño reparador, para paliar el gran problema en el que se ha convertido el insomnio.