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Hay lugares que parecen suspendidos en el tiempo, mecidos suavemente por la brisa salada y el murmullo del mar. Dunas de Formenteraes uno de ellos y este verano, además, su beach club se convierte en una experiencia olfativa gracias a su alianza con Loewe Perfumes.

Una fusión de códigos en forma de mestizaje estético que ha transformado este refugio secreto, frente a la playa de Migjorn, en un universo único llamado a convertirse en una de las joyas del Mare Nostrum.

El pool area navega entre el azul del Mediterráneo y el verde higo. Loewe Perfumes

A través de elementos táctiles, una respetuosa curaduría de interiores y experiencias olfativas, el área de la piscina, allí donde su media luna infinity se desborda, se ha transformado en un oasis en el que el aroma de pistacho se funde con el aire del Mediterráneo.

Con tan solo 45 estancias, todas integradas orgánicamente entre las dunas y la vegetación, representa hoy una forma de lujo silencioso, sin estridencias, en armonía con su privilegiado entorno. Dunas de Formentera se ha convertido, en apenas dos años, en un referente del turismo regenerativo.

Una colaboración única, con aroma y color propio

Esta temporada, el resort ha querido ir un paso más allá en su propuesta de bienestar y para ello Loewe Perfumes ha hecho su magia, transformando los espacios comunes.

Lugares donde el carácter fresco y vibrante de su nueva vela, Loewe Pistachio, pone el acento aromático y cromático. Esta intervención creativa trasciende la mera decoración y se convierte en un diálogo sensorial.

Rodeado de vegetación y mar, aquí podrás degustar los platos de Gorka Txapartegi. Loewe Perfumes

Gastronomía y experiencias de proximidad

La estancia aquí culmina con una propuesta gastro tan consciente como el propio hotel. Liderada bajo el asesoramiento del chef con Estrella Michelin Gorka Txapartegi, el producto local y la pesca del día son los protagonistas.

Pero Dunas de Formentera no solo se vive de puertas adentro. La isla invita a explorar y el plan perfecto empieza con una ruta hasta el Far de la Mola, el faroque custodia y guía a los navegantes que surcan el extremo más oriental de la isla.

Fundado en 1861, el faro de la Mola es uno de los iconos de la isla y mirador imprescindible. Germán Jiménez

¿El mejor momento para visitarlo? Al atardecer, cuando el cielo se tiñe de oro, rosa y naranja y el viento huele a mar y a romero silvestre. A escasos minutos del faro, encontrarás el mercado artesanal de El Pilar de la Mola. Se celebra cada miércoles y domingo, de junio a septiembre. Es de visita obligada si buscas moda y complementos de autor, joyería hecha a mano y piezas de diseño con alma.