Hay lugares que, pese a permanecer alejados de los grandes circuitos turísticos, consiguen conquistar tanto a viajeros anónimos como a algunos de los rostros más conocidos de la televisión. Es precisamente lo que ocurre con L'Armentera, una pequeña localidad del Alt Empordà que se ha convertido en el refugio elegido por Susanna Griso para desconectar del ritmo frenético de su vida profesional.
La presentadora de Espejo Público, uno de los magacines matinales más exitosos de la televisión española, encontró hace años en este municipio catalán el lugar perfecto para disfrutar de su tiempo libre lejos de los focos. Con apenas un millar de habitantes, el pueblo conserva el ambiente pausado de los pueblos tradicionales; un entorno rodeado de paisajes agrícolas, muy próximo al mar y junto a uno de los espacios naturales más importantes de Cataluña.
Entre campos y naturaleza
Situado en la comarca del Alt Empordà, en la provincia de Girona, L'Armentera cuenta con alrededor de 1.000 vecinos y se encuentra a escasos kilómetros del golfo de Roses.
Su paisaje está marcado por extensos campos de cultivo, entre los que destacan los manzanares que rodean buena parte del municipio y aportan un característico color verde durante gran parte del año.
La localidad también se sitúa muy cerca de la desembocadura del río Fluvià, uno de los cursos fluviales más importantes de Cataluña, cuyos alrededores ofrecen agradables paseos y rutas para disfrutar del entorno natural.
Esa combinación de tranquilidad, vegetación y proximidad a la costa convierte al municipio en un destino ideal para quienes desean escapar del turismo masificado sin renunciar a playas espectaculares.
El refugio de Susanna Griso
La presentadora ha apostado por este rincón del Empordà hasta el punto de adquirir una vivienda en el municipio para pasar parte de su tiempo libre.
Se trata de una casa integrada en la arquitectura tradicional de la zona, donde predominan las fachadas de piedra y las construcciones de inspiración medieval que han sobrevivido al paso de los siglos.
L'Armentera es un acogedor y tranquilo municipio rural.
Pasear por las calles de L'Armentera permite descubrir precisamente ese encanto rural que tanto atrae a quienes buscan una segunda residencia en un entorno tranquilo y bien conservado.
A diferencia de otros destinos de la Costa Brava mucho más concurridos, aquí todavía es posible disfrutar de un ambiente relajado incluso durante buena parte del verano.
Iglesias y un molino histórico
Uno de los edificios más representativos del municipio es la iglesia de Sant Martí, un templo levantado en el siglo XVIII sobre una construcción anterior de origen románico que hoy constituye uno de los principales símbolos patrimoniales de la localidad.
Su arquitectura y su ubicación en pleno centro histórico reflejan la evolución del pueblo a lo largo de los siglos y convierten este edificio en una parada imprescindible para quienes visitan L'Armentera.
Otro de los elementos más singulares es el antiguo molino del siglo XVIII, perfectamente conservado y rehabilitado con el paso de los años.
Actualmente alberga un pequeño alojamiento rural que mantiene buena parte de la estructura original y que se ha convertido en uno de los rincones más pintorescos de la localidad.
Playas y naturaleza a pocos minutos
Aunque L'Armentera no tiene salida directa al mar, su privilegiada ubicación permite llegar en apenas unos minutos en coche o a través de rutas ciclistas a las extensas playas del golfo de Roses, especialmente a las de Sant Pere Pescador.
Estos arenales destacan por su gran longitud y por ofrecer una experiencia mucho más tranquila que otros puntos de la Costa Brava, convirtiéndose en uno de los grandes atractivos para vecinos y visitantes.
Además, el municipio forma parte del entorno del Parque Natural de los Aiguamolls de l'Empordà, considerado el segundo humedal más importante de Cataluña después del Delta del Ebro.
Este espacio protegido alberga una enorme riqueza ecológica y constituye uno de los mejores lugares de España para observar aves migratorias durante buena parte del año.
Los visitantes pueden recorrer numerosas rutas de senderismo y caminos perfectamente señalizados que atraviesan lagunas, prados y zonas boscosas de gran valor ambiental.
No es extraño que Susanna Griso haya elegido este pequeño pueblo como refugio personal. Su combinación de naturaleza, patrimonio, playas kilométricas y tranquilidad ofrece un equilibrio difícil de encontrar en otros destinos mucho más conocidos del litoral mediterráneo.
