A lo largo de los siglos, Roma extendió su poder por tres continentes, creando urbes que en muchos de los casos aún mantienen vestigios de lo que en un día fue el Imperio Romano. En el caso de península ibérica, a la que llamaron Hispania, podemos encontrar muchos espacios que nos permiten conocer cómo se concebía la vida por aquel entonces.
Existen algunas de estas ciudades que han conseguido mantenerse muy bien a pesar del paso del tiempo, y este es el caso de Itálica, situada en la actual Sevilla, que fue una de las primeras ciudades romanas que se fundaron en lo que hoy en día es España.
En ella nacieron dos emperadores y varios senadores de la época, y aunque hace siglos de su construcción, se pueden seguir recorriendo sus calles a pie y disfrutar de sus impresionantes ruinas, como las de su teatro, su anfiteatro, sus casas y otros edificios públicos.
Los orígenes de Itálica
Itálica fue una de las ciudades romanas más importantes de la península ibérica, ya que no solo fue la primera en fundarse en Hispania, sino la primera en hacerlo fuera del territorio italiano.
Sus inicios se remontan al año 206 a.C., tras la batalla de Ilipa, un enfrentamiento decisivo al final de la Segunda Guerra Púnica. Entonces fue cuando Publio Cornelio Escipión, conocido como “El Africano”, montó su campamento en el Cerro de San Antonio, en el Bajo Guadalquivir. Este lugar fue concebido como asentamiento para los heridos de la contienda.
Las tropas cartaginesas fueron derrotadas cerca de Alcalá del Río, convirtiendo en veteranos a los romanos vencedores, siendo quienes realmente fundaron esta población, que toma su nombre en honor a los primeros pobladores que procedían de la península itálica.
A estos soldados se sumaron civiles llegados que buscaban disfrutar de los beneficios económicos de esta nueva urbe, la cual, a diferencia de otras ciudades que fueron transformadas con el paso de los siglos, en este caso vivió una expansión monumental bajo el mandato de los emperadores Trajano y Adriano.
Con Augusto, Itálica pasó a tener estatus de municipio, lo que le permitía acuñar moneda. Entonces se levantó el teatro, primero permanente de la República romana y que sirvió de modelo para los que se construyeron posteriormente.
Más tarde, en el siglo II d.C., se creó un nuevo y lujoso barrio al norte que multiplicó la extensión del municipio, la llamada Nova Urbs. Las calles empedradas y las redes de alcantarillado, cloacas, aceras porticadas y grandes domus con tiendas completaron la creación de la ciudad.
Hay muchas teorías con respecto al fin de Itálica, que tuvo lugar en el siglo IV, aunque todo parece indicar que se dio un abandono paulatino de la ciudad después de la desaparición de los emperadores hispanos, con una influencia de las grandes familias de Itálica que comenzó a disminuir.
Un conjunto arqueológico de importancia mundial
El actual Conjunto Arqueológico de Itálica es una joya que permite estudiar la evolución del urbanismo romano. Posee un trazado ortogonal, con calles amplias que contaban en su momento con servicios de alcantarillado y pavimentos que aún hoy en día se conservan.
El diseño de Adriano fue ambicioso, buscando el prestigio visual por encima de las necesidades reales de los ciudadanos. Aunque tras la caída del Imperio Romano la ciudad fue utilizada como cantera para construcciones cercanas, su estructura básica logró sobrevivir al paso del tiempo.
Actualmente es posible distinguir con claridad el cardo máximo y el decumano máximo, es decir, las dos calles principales y ejes estructurantes de las ciudades romanas. Estas eran las arterias que organizaban el tráfico y la vida social y que se encontraban flanqueadas por imponentes edificios y viviendas que muestran la riqueza de sus antiguos moradores.
Qué ver en Itálica
En Itálica hay mucho que ver en una visita que requiere de al menos dos horas, existiendo varios lugares que no se pueden dejar de visitar. Son los siguientes:
- Murallas: los primeros datos históricos de estas murallas edificadas para la defensa de la ciudad datan de mediados del siglo I a.C., pero no fue hasta el siglo II d.C. cuando estas no alcanzan su perímetro máximo, de más de 3.000 metros y un grosor de 1,5 metros.
- Anfiteatro: es uno de los iconos de la ciudad romana, uno de los lugares más impresionantes que se pueden ver en Itálica, además de ser el edificio civil más antiguo del recinto arqueológico.
- Teatro: construido entre los siglos I a.C y el siglo I d.C, estuvo en funcionamiento hasta el siglo V, momento en el que la urbe entró en un declive y se abandonó totalmente. A pesar de su abandono, con el paso del tiempo hubo estudios y restauraciones que acabaron por sacar a la luz este teatro, donde hoy en día se celebra el Festival de Teatro de Itálica.
- Termas: otro de los lugares que ver en Itálica son sus termas, que se encontraban formadas por dos complejos. Por un lado, las Termas Mayores o Termas de la Reina Mora, ubicadas en la ciudad vieja, y las Termas Menores o de Trajano, ubicadas en la ciudad nueva.
- Casas: en Itálica se pueden encontrar los vestigios de las que fueron las casas más importantes de la ciudad, como la Casa de la Exedra, la casa de Hylas o la Casa de Neptuno, entre otras.
