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Escribió el poeta Paul Éluard que "hay otros mundos, pero están en éste". Y en cuestión de museos parisinos, en este de la Bourse de Commerce se resumen muchos mundos arquitectónicos y artísticos. Es más, para una visita corta a la capital francesa, conocerlo es casi "una obligación".

El edificio, a solo unos pasos de Les Halles, cuyo mercado está completamente renovado, es decir en pleno centro parisino, es un compendio de historia. De economía, de arquitectura y, en la actualidad, además de arte. Tanto, que se puede afirmar que se trata de uno de los espacios expositivos más singulares de Europa.

Como buena Bolsa, fue una auténtica máquina comercial, un mercado de valores, un termómetro de la subida y bajada de los bienes. En la actualidad, su valor está al alza, como museo que en realidad no rompe con el pasado, sino que lo actualiza.

La colección Pinault en la Bourse de Commerce de París. Bourse de Commerce

Hoy ya no se produce el intercambio de sacos de grano, que fue su primer destino. Se intercambian ideas, miradas y formas de entender el arte. Entre 1763 y 1767 se levantó en el solar actual el Hall au blé -la sala de trigo- con una escalera, que se conserva, de doble dirección, para subir con los sacos y bajar de vacío.

Hoy se suben las obras de arte de la colección Pinault y se exhiben en lo que fue el Hôtel de Soissons, casa particular vinculada a Catalina de Médici. Quienes allí las llevan, las encuentran, las contemplan pueden ver también el único vestigio de aquel palacete, su columna astronómica.

Una de las partes más llamativas de la Bourse de Commerce. Marc Domage Bourse de Commerce - Pinault Collection © Tadao Ando Architect & Associates, Niney et Marca Architectes

Por esto, es posible afirmar que la elección de este contenedor para parte de su colección no es una decisión neutra. Pinault sabía que elegía un edificio cargado de memoria. El empresario, nacido en 1936, y que comenzó su vida profesional en el aserradero familiar, posee una colección de arte contemporáneo de alrededor de 10.000 obras de arte, incluyendo pintura, escultura, fotografía, vídeo, instalaciones y performances.

La cúpula de metal

Bajo una cúpula de metal y vidrio, creada en 1812 y transformada entre 1888 y 1889, con gran friso panorámico, relato de economía, comercio e historia, se muestra el arte más actual de una colección que comienza en 1970 y que transita por el cubismo, las vanguardias del siglo XX, la abstracción o el minimalismo (precisamente Minimal ha sido el título de la última exhibición).

Más que tiempo ha pasado desde que en 1962 Pinault fundó su primera empresa dedicada al comercio de la madera, hasta culminar en la creación de Kering, uno de los grandes grupos del sector del lujo, dirigido desde 2003 por su hijo François-Henri Pinault. Ha pasado la evolución de su involucración en la cultura.

Con una visión amplia, la colección no se muestra únicamente en la Bourse de Commerce. Su éxito y recorrido vienen precedidos por los de sus sedes en Venecia, Palazzo Grassi y Punta della Dogana. Ellas le permitieron ensayar un modelo en el que arquitectura, curaduría y colección dialogan de forma permanente y con el lenguaje universal del arte como forma de comunicación.

Con su pasión por la arquitectura y su respeto por el patrimonio histórico, Pinault contó para la restauración de la Bourse con el mismo arquitecto artífice de la renovación de las sedes venecianas, Tadao Ando. Fueron tres años de obra que se inició en 2017 y concluyó en plena pandemia, motivo por el que hasta la primavera de 2021 el museo no abrió al público.

El nipón hizo una intervención también contemporánea y al tiempo respetuosa con la historia arquitectónica del edificio. Desde el centro de la rotonda, creó un cilindro de hormigón, que bajo la cúpula sugiere el espacio circular dentro del círculo. Es la comunión entre la exuberancia decorativa del siglo XIX con la frialdad y el minimalismo casi abstracto contemporáneo: el hormigón en diálogo con los frescos.

El cilindro organiza la circulación museística. Desde lo alto es impresionante el realce de la luz natural tamizada, casi digna de una catedral, ritualizando más aún la ceremonia que supone el paseo por el arte y la cultura.

Parte de la exposición de Minimal. Bourse de Commerce

Más allá de las propias obras de la colección, la Bourse cuenta con intercambios de instituciones internacionales y reúne obras de todas las generaciones de artistas, desde los más jóvenes hasta los más consagrados, de diversas culturas, geografías y sensibilidades.

Por ejemplo, en la última exposición era muy llamativo el gran porcentaje de obras firmadas por mujeres. Y en general, la colección es un mapa mundi de las situaciones que afectan a nuestro tiempo, desde las políticas hasta las sociales.

La Bourse de Commerce que medía valores materiales, hoy mide el valor simbólico de la cultura a través de los visitantes que no quedan defraudados. Ni por el continente ni por el contenido.

En el presente vive la historia que se entrelaza con un futuro que se espera pleno de exposiciones (tres al año). Y para culminar la experiencia, se puede subir a la última planta donde un restaurante rinde homenaje al pasado del edificio. Es La Halle aux grains, a cargo de los chefs Michel y Sébastian Bras. Eso sí, hay que reservar.