Este 2023, Tallin, capital de Estonia, le toma el relevo a la ciudad francesa de Grenoble como Capital Verde Europea. Lo hace tras ganar el título de sostenibilidad e innovación por su enfoque sistémico de la gobernanza verde y objetivos estratégicos interrelacionados, que reflejan las ambiciones del Pacto Verde Europeo.

“El título de Capital Verde de Europa está reservado para las mejores: las ciudades a la vanguardia del cambio. Quisiera felicitar a Tallin por habérselo merecido y desearle a la ciudad un año exitoso lleno de eventos que marquen la diferencia para sus ciudadanos y den ejemplo a los demás”, expresaba Virginijus Sinkevičius, comisario de Medio Ambiente, Océanos y Pesca, a la hora de entregar esta distinción a la ciudad. Y es que es mucho el potencial que esta ciudad y su desarrollo tiene en relación al respeto hacia el medioambiente y el planeta.

Tallin se caracteriza por su naturaleza diversa y su mosaico de paisajes que sirven como hábitat para especies raras en el planeta. Así, durante este año como Capital Verde de Europa, los temas principales de la ciudad serán la biodiversidad, la gobernanza sostenible y la innovación climática y verde. Esto se podrá vivir a través de más de 60 eventos planificados, con programas con actividades medioambientales tanto para los residentes como para los visitantes.

Tallin.

Aunque esta ciudad no es demasiado grande, no llega a los 160 kilómetros cuadrados de superficie, sí cuenta con un gran número de atractivos. La calle Pikk, el Patio de los Maestros, el Pasaje de Snata Catherina o Kalamaja son algunos de los lugares imprescindibles que conviene visitar, aunque todavía hay más que se descubre callejeando y perdiéndose por su entramado.

Tallin destaca por guardar la esencia de una ciudad medieval, donde se conservan murallas, torres, calles empedradas, casitas de colores típicas en el norte de Europa, pintorescos locales que albergan tiendas o cafeterías… así como impresionantes miradores y rincones en los que pararse a pensar.

El corazón del centro histórico se encuentra en la Plaza del Ayuntamiento, Raekoja plats. Destaca por su forma cuadrada y las preciosas fachadas de colores de los edificios medievales que la rodean. También sorprende el edificio del Ayuntamiento, de estilo gótico, construido en 1404 y con una torre de 64 metros de altura desde donde se ofrecen unas bonitas vistas de la plaza y del casco antiguo de Tallin. Además, en esta plaza también se encuentra una de las farmacias más antiguas del mundo, la Farmacia Burchart o Raeapteek, donde se conservan algunos objetos de sus inicios.

Para descubrir el pasado medieval de la ciudad también hay que apreciar sus murallas, con más de dos kilómetros que rodean al casco antiguo y un total de 25 torres de vigilancia que han llegado a nuestros días de las 35 originales.

Tallin.

En cuanto a templos religiosos, conviene mencionar a la catedral de Alexander Nevski, en la plaza del Castillo levantada en lo alto de la colina de Toompea, otro de los lugares en los que disfrutar de vistas desde las alturas. Esta catedral es Patrimonio de la Humanidad, fue construida entre 1894 y 1900, cuando el país formaba parte del Imperio Ruso. En sentido religioso también sorprende la Iglesia de San Olaf, construida en el siglo XII y con una gran torre de 123 metros de altura, a la que se puede subir.

Entre las calles por las que hay que pasear en la capital de Estonia resaltan varias. La calle Pikk, es una de las primeras que hay que reseñar, donde se concentran gran parte de los edificios medievales y algunos de los mejor conservados de Europa, y concretamente en el número 71 se encuentra la casa medieval más famosa y más antigua, conocida como Las Tres Hermanas. Después, también destacan la calle y puerta Viru, siendo esta una de las puertas más antiguas que se conservan y donde se da pie a una calle comercial, repleta de tiendas y restaurantes hasta llegar a la plaza del Ayuntamiento.

Entre los rincones más pintorescos de Tallin resalta el Patio de los maestros, situado en la calle Vene, donde se encuentra también un café y varios talleres de artesanos, galerías, joyerías… Al salir de este patio, nos encontramos con el Pasaje de Santa Catherina, otro rincón que conviene visitar ya que parece que aquí el tiempo se ha congelado.

Tallin.

Si lo que buscamos es la esencia alternativa y hipster, Kalamaja es el barrio más alternativo de Tallin. Es donde se encuentra el mercado de Balti Jaam, un moderno centro en el que se puede encontrar un gran número de puestos de fruta, cafeterías y otro tipo de tiendecitas. También es donde se encuentran unos vagones de tren que se han reconvertido en restaurantes, y una zona repleta de graffitis, conocida como Telliskivi creative city.

Más información en: infoviajes.contacto@gmail.com