Monumentos naturales con siglos de vida. Testigos mudos de épocas imperiales y batallas cruentas, de secretos y vidas apacibles. Catedrales de los bosques, acostumbradas a adaptarse y endurecerse para soportar el paso del tiempo. Un pequeño muestrario de maravillas que conduce a Jaén, Extremadura o Palencia.

Una ruta para conocer algunos de los árboles más viejos de España. Para descubrir la belleza de entornos naturales que no creíamos tan cercanos. Dehesas, ríos, cascadas, bosques y animales con los que parece imposible tropezar salvo en algún documental, o leyenda, con protagonistas como el Tejo más longevo, la Encina con bastones o El Abuelo Roblón.

El Tejo bimilenario de Jaén

La Sierra de Cazorla, Segura y las Villas, es un paraíso para senderistas. Montañas, paredes escarpadas, valles profundos y preciosos parajes con cascadas y lagunas, el mayor espacio protegido de España. En la hondonada de la Cañada de las Fuentes confluyen varios arroyos que descienden de las montañas. Es el lugar de nacimiento del Guadalquivir o, como lo llamaron los árabes, el Río Grande. Uno de los ecosistemas más ricos y mejor conservados de toda Andalucía. Recorrer la densa espesura es todo un regalo para la vista, el oído y los pulmones. El hábitat de más de 2.000 especies vegetales y 200 de animales, y el refugio de viejísimos seres vivos.

Recorrer el Sendero de los Tejos Milenarios es una experiencia única. Al final del camino espera una impactante comunidad de antiguos tejos, algunos de hasta 20 metros de altura. Muchos han cumplido los mil años. Pero, cerca de ellos, destaca uno que duplica al resto en edad, circunferencia y altura. El Tejo del Barranco de la Cañada de las Fuentes es el árbol más viejo de España. Ha cumplido dos mil años. Su fecha de nacimiento se remonta a la época del Imperio Romano. Su impresionante tronco luce un precioso color rojizo y sus hojas mantienen un verde oscuro. El solitario anciano es un Tejo macho, no da frutos. Un sabio bimilenario, de hojas y corteza tan tóxicas como las llamativas bolitas rojas que brotan de una hermana cercana. Un veneno, tan mágico, que posee usos médicos.

La Terrona extremeña

Es la encina más grande de Europa. Tan vieja que se apoya en decenas de bastones para no desplomarse. Una joya viva e inmensa, declarada Árbol Singular de Extremadura. Casi ocho siglos de vida y unas dimensiones imponentes. Más de 16 metros de altura y 27 de diámetro en su copa. Indescriptible. Su tronco supera, en la base, los nueve metros de perímetro. Un verdadero gigante, aunque un tanto tullido. Dicen que los huecos de su grueso tronco sirven de refugio para zorros, conejos y jabalíes.

Puertomenesteo / WikimediaCommons

La Terrona convive con un gran número de encinas, en un paisaje típico de la dehesa extremeña. La longeva encina es un impresionante monumento natural, el gran orgullo de Zarza de Montánchez. Una localidad, de hermosos parajes, enclavada en una comarca que mantiene restos de villas, castillos e iglesias. Sus sendas y caminos invitan a fundirse con la naturaleza por interesantes trayectos, en los que han aparecido vestigios de castros celtas y vetones datados en la Edad de Hierro. Entre esos hallazgos destaca una estela funeraria, de granito, decorada con grabados, pero también varios dólmenes, y diversas cuevas naturales formadas por grandes rocas extrañamente colocadas. La ruta desde el pueblo hasta la famosa Terrona, está cuajada de restos de calzada romana y atraviesa un sólido puente de tres ojos, sobre el río Tamuja.

El Roblón de Estalaya, Palencia

El Parque Natural de Fuente Carriones y Fuente Cobre es el lugar de nacimiento de dos ríos. Montañas escarpadas, precipicios de vértigo, agujas de piedra y hondos valles en Fuente Carriones, el punto de origen del río Carrión. Un lugar aislado, en el que aún habitan algunos osos pardos y se puede admirar la belleza de lagos glaciares o localizar interesantes iglesias románicas. En Fuentes del Cobre, la cuna del Pisuerga, dominan los refrescantes bosques de haya y roble.

Iglesia de San Martín de Tours, Frómista (Palencia).

Llegar hasta el valle de Castillería nos acerca al hogar del Roblón de Estalaya. Entre pequeñas y encantadoras localidades montañesas, vestidas con caserones de piedra e iglesias románicas, se encuentra el camino hacia el viejo roble albar. El Abuelo ha logrado sobrevivir a incendios y talas. Dicen que puede haber cumplido más de seis siglos de vida. Un ejemplar único, con un perímetro de casi 11 metros, 17 de altura y una impresionante copa. Un árbol formidable que puede presumir de la cualidad que se atribuye a su especie. El imponente “Abuelo”, continúa “fuerte como un roble”.

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