Con todos los respetos a los profesionales del espectáculo, en su sentido más amplio, la llamada Política POP ha pasado de nivel, se encuentra ahora mismo en su prime, pero, lamentablemente, no para divertimento, sino para desinterés, desánimo, y, en definitiva, desafección como última consecuencia.

El desenlace más terrible de la percepción del alejamiento social de la política, entendida esta como la resolutiva de los problemas que preocupan a la ciudadanía y la garante de los derechos fundamentales del individuo, es la polarización, que se alimenta de la falta de respuesta basada en la gobernabilidad, con ideología, por supuesto, pero que abarca desde las posturas mayoritarias hasta las minoritarias, bajo representación o incluso sin esta, y desde la aplicación del diálogo y el consenso.

Rotos los lazos entre posiciones opuestas dentro del arco parlamentario es ya insalvable, y más cuando empiezan a sonar campanas que anuncian que las elecciones están por llegar, alcanzar pactos con amplias mayorías que aseguren la sostenibilidad de las políticas públicas que vengan a dar una respuesta eficaz a, por ejemplo, la vivienda, y no precisamente "aprisa y corriendo", con el "cacao" que eso provoca dentro de los propios autores, cuando el poder ejecutivo se ejerce durante ocho años.

Réplicas cuasi exactas a lo que se extrae del Congreso de los Diputados es lo que ocurre a nivel autonómico, y, para muestra este mismo lunes en Les Corts en la primera sesión del Debate de Política General, donde, a lo Umbral, cada cual fue a leer su libro; y, si, al menos así fuera, y se pudieran contrastar distintas proposiciones políticas, habría incluso posibilidad de elección, pero el libro de cada grupo obedece a instructas y proclamas.

Entre poco y nada se discutió sobre las 55 propuestas del Consell que desgranó el president, que, precisamente, en calidad de su cargo comparecía, aunque, al parecer, más interés suscitaba debatir sobre su futuro como candidato a las próximas elecciones.

Como se suele decir que el que no se consuela es porque no quiere igual no debemos quejarnos tanto porque, mejor o peor, hay Debate de Política General en Les Corts Valencianes, y Sánchez se despidió del Debate sobre el Estado de la Nación allá por el año 2022.

La normalización de la privación del sistema parlamentario sobre la fiscalización de las ejecuciones del Gobierno es una cuestión que no viene más que a acrecentar, precisamente, esa desafección de la sociedad sobre la clase política, que sube en audiencia las posiciones polarizadas e imposibles de acercamientos, y que genera desconfianza institucional.

A lo POP, Rock, Punk, o cualquier fusión moderna, la situación actual requiere más Política de resultados y menos Política de espectáculos.