Si hay una figura histórica que consiga alinear en una sola voz los sentimientos identitarios, libres de dogmatismo ideológico, esa es la del monarca conquistador y fundador del Reino de Valencia, el Rey Jaume I.

Les Corts han sido ejemplo de la respuesta unánime ante la proposición no de ley formulada por el Grupo Popular en petición del reconocimiento del año 2026 para acoger la conmemoración del 750 aniversario del fallecimiento de Jaume I, con los votos de todos los grupos parlamentarios que conforman el hemiciclo a favor.

Un gran impulso al más que merecido reconocimiento ante el inmenso legado histórico, cultural, social y jurídico, que traspasa nuestras fronteras y abre la posibilidad a que este año la Comunitat Valenciana lidere la imagen territorial de la que es digna de herencia.

La cooperación entre administraciones públicas tanto de orden estatal como autonómica es crucial e imprescindible no solo para asegurar el éxito en la celebración de los distintos actos que, entorno a la efeméride, se organicen y promuevan, sino que sean el eje conductor de la difícil tarea de la reconducción hacia una normalidad democrática donde la colaboración administrativa rija en el devenir, al menos, en este año 2026 y con motivo del reconocimiento del año Jaume I.

El impulso de Les Corts es merecedor de una resolución favorable por parte del Gobierno de España al que se le peticiona unirse a replicar la declaración del año 2026, como año Jaume I, y que difunda y promueva la conmemoración tanto a través de la colaboración coordinada, que tanto ha sido extrañada, como por iniciativa propia con la integración de la efeméride en la propia estrategia cultural y turística.

El primer acto ejemplarizante ha sido la aprobación por unanimidad de Les Corts ante la proposición no de ley sellada por el Grupo Popular, como modelo de cámara capaz de poner en valor la demanda social desligada de la polarización política que reclama unión ante los principios de identidad y las señas que lo representan, en la figura del Rey Jaume I.

Un año para demostrar con hechos la palabra dada en el seno del órgano legislativo autonómico, y un año para que la sociedad civil reclamante sea la exigente e impulsora del reconocimiento del legado del que fuera Rey de Aragón, Mallorca y Valencia, Conde de Barcelona y de Urgell, y Señor de Montpellier.

El Poble Valencià debe volver a ser el epicentro envidiable, con las bases firmes estructuradas sobre las innovaciones implementadas por el Conquistador.