Valencia
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Con el inicio del otoño y la ligera bajada de las temperaturas, visitar municipios y recorrer rutas senderistas son algunas de las mejores actividades para hacer en solitario o en familia.

En el interior de Castellón existe una pequeña localidad ideal para ello gracias a su combinación de historia, naturaleza y tradición. Se trata de Almedíjar, una localidad de 288 habitantes situada en plena Sierra de Espadán.

El municipio es uno de los rincones menos conocidos de la provincia y una opción para quienes buscan una escapada alejada de los destinos más concurridos. Sus calles estrechas, casas blancas y restos históricos permiten descubrir un rico patrimonio histórico.

Uno de sus principales atractivos son las antiguas murallas de Almedíjar, las cuales son de origen medieval. Pese a que actualmente solo quedan algunos arcos y restos integrados en el trazado urbano, todavía pueden reconocerse durante un paseo por el casco antiguo.

La ruta por el pueblo también permite acercarse a la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles y contemplar algunos paneles cerámicos de finales del siglo XIX y principios del XX, repartidos por diferentes puntos del municipio.

Sin embargo, Almedíjar destaca especialmente por el entorno natural que lo rodea. Su término municipal se encuentra completamente dentro del Parque Natural de la Sierra de Espadán, un espacio protegido de 31.180 hectáreas en la Comunitat Valenciana.

El parque es conocido por sus bosques de alcornoques, sus montañas, barrancos y fuentes. Un entorno que ofrece numerosas posibilidades para practicar senderismo.

Desde Almedíjar parten diferentes itinerarios para descubrir este entorno. Uno de ellos es la Ruta de los Oficios, que cuenta con paneles informativos y conduce hasta un bosque de alcornoques, mientras que otros caminos permiten conocer antiguos elementos del patrimonio rural.

Acueducto en Almedíjar. Turisme CV

Entre ellos aparecen los acueductos moriscos, otro de los lugares destacados de la localidad. También existe la posibilidad de caminar hasta los restos del Castillet y continuar hacia el Castillo del Monte de la Rodana, situado en lo alto de una montaña.

Este último enclave conserva restos de diferentes épocas y puede alcanzarse mediante una ruta de senderismo que pasa por un tramo señalizado de una antigua calzada romana.