Ropa de segunda mano, antigüedades y hasta objetos de coleccionismo que guardan gran valor. Son algunos de los chollos que se pueden conseguir cada semana en el Rastro de Valencia.
Porque este es uno de los mercadillos más famosos y visitados de España, y en sus más de 332 puestos de venta se puede encontrar casi de todo. Es como el baúl de los recuerdos. La rutina dominical de vecinos y visitantes.
El Rastro se monta todos los domingos y festivos de 8:00 a 14:00 en la avenida de los Naranjos, junto al parque Amelia Chiner, y es todo un 'paraíso' para los buscadores de gangas vintage.
Aquí se puede encontrar enseres de lo más variopintos que un día sus dueños perdieron entre cajas y armarios y que, incluso, lanzaron a la basura porque ya no servían.
Como curiosidad, la historia de El Rastro de Valencia viene de lejos, cuando se montaba en las inmediaciones del Mercado Central, que por aquel entonces era el centro comercial de la ciudad.
Alrededor de la Iglesia de los Santos Juanes instalaban sus puestos desde chatarreros, hasta libreros, traperos, vendedores de antigüedades y muebles viejos… algo que poco difiere de su naturaleza actual.
En aquel entonces la venta de segunda mano era muy habitual como forma de subsistencia. Sin embargo, la Guerra Civil interrumpió este canal de abastecimiento.
Los puestos fueron desapareciendo y ya en el año 60, tras la posguerra, el Rastro empezó una nueva etapa trasladándose al mercado de la Congregación, situado en la plaza de Nápoles y Sicilia.
El 26 de febrero de 1960, un pleno del Ayuntamiento aprobaría la autorización necesaria para realizar la venta ambulante, durante los domingos y festivos.
No sería hasta mediados de la década de los 80 cuando este mercadillo viviría su época dorada, extendiéndose incluso hasta la Plaza del Arzobispado.
A principios de los años 90, El Rastro volvió a cambiar de ubicación por enésima vez; al parking del Antiguo Hospital, colindante con las calle de Guillen de Castro y Quevedo.
Poco duró la experiencia en este sitio al iniciarse las obras del actual MUVIM, por lo que fue reubicado a la plaza Luis Casanova, cerca del estadio del Mestalla, donde se convertiría en un espacio más accesible y amplio para puestos y visitantes.
Finalmente, tras todos los cambios de ubicación, hoy en día se encuentra en las afueras, en la avenida de los Tarongers, y cuenta con cerca de 12.000 metros cuadrados llenos de objetos que buscan una segunda oportunidad.
Y, además, es el plan perfecto para renovar el armario y hacerse con auténticas gangas, porque desde los 2 euros en adelante pueden conseguirse camisas o pantalones de marca, libros, joyas o muebles.
