Caos, sangre y destrucción reinan ahora en la aldea japonesa representada en la obra interactiva The World of Irreversible Change (El Mundo del Cambio Irreversible).
Esta obra del colectivo japonés teamLab, que forma parte de la colección permanente del Centro de Arte Hortensia Herrero (CAHH) de Valencia, jamás volverá a su estado original.
Las sucesivas interacciones de los visitantes hicieron estallar la guerra entre los habitantes el pasado sábado.
Se trata de una pieza interactiva en la que aparece una aldea medieval poblada por labradores y samuráis y que está conectada con el exterior de la ciudad en la que está expuesta. En este caso, presenta la misma climatología y estación del año que Valencia.
Desde el centro artístico siguen pendientes de cómo avanza este nuevo escenario, sin saber cuándo llegará a su fin. Porque sí, tiene fecha de caducidad, pero nadie la sabe.
La obra ha permanecido 'en paz' durante dos años, pero cada vez que los visitantes tocaban la pantalla provocaban en los personajes una reacción de malestar hasta que se inició una guerra "sin vuelta atrás" este sábado.
Como su nombre indica, The World of Irreversible Change pretende que se reflexione sobre "la responsabilidad y las consecuencias de nuestros actos y cómo algunos de ellos no tienen vuelta atrás, son irreversibles", apuntaron desde el Centro de Arte.
Una acción irreversible
Tras la batalla, la ciudad acaba envuelta en llamas y, al cabo de un tiempo, la vegetación se apoderaría de las ruinas e iría creciendo y evolucionando.
Por su parte, el CAHH informó de que, de forma "excepcional" y con el fin de que los visitantes pudieran seguir la evolución de la guerra en The World of Irreversible Change, el centro permanecería abierto este domingo por la tarde y lunes 16 de 10:00 a 20:00 horas, habitualmente cerrados al público.
Fundado en Japón por Toshiyuki Inoko, teamLab es un colectivo artístico internacional compuesto por más de cien especialistas en diversas áreas, incluyendo a artistas, programadores, ingenieros, animadores, matemáticos y arquitectos.
Su práctica colaborativa huye del concepto de autor individual que firma su obra y busca navegar por la confluencia del arte, la ciencia, la tecnología y el mundo natural.
