La tercera sesión del juicio sobre uno de los mayores bulos de la historia del país desde la década de los 90 -el de la supuesta organización de pederastia con base en el "Bar España"- ha contado este miércoles con el angustioso testimonio de Sofía Díaz, presidenta de la Audiencia Provincial de Castellón.
La magistrada fue la primera víctima funcionaria pública de la propagación de una falsa acusación de pertenencia a una red de pederastia y de haber violado, asesinado y torturado a menores en el bar de la localidad de Benicarló (Castellón).
"He sufrido acoso y hostigamiento durante 30 años. No han sido insultos. Me han llamado asesina, pederasta, violadora de niños, torturadora, miembro de una mafia satánica, traficante de armas y de drogas. Me han convertido a ojos de la sociedad en un monstruo y un ser despreciable. Me presentan como autora de los delitos más graves del Código Penal", ha lamentado.
En su declaración como testigo, ha expuesto que todo comenzó en 1997. En aquel momento, ella estaba de guardia en los juzgados de Castellón cuando apareció un hombre -Reinaldo Colás- acompañado de sus dos hijas pequeñas para presentar una denuncia por abusos sexuales hacia las menores por parte de la pareja de su exmujer.
Aunque luego se descubriría que era todo falso y que lo hizo por venganza contra él debido a la relación sentimental, la jueza ha explicado que ella decidió actuar "por si acaso realmente estaba pasando algo". Le retiró la custodia de las hijas a la madre y se la dio al padre por si los indicios eran ciertos.
"Como eran niñas muy pequeñas, tomarles declaración era muy difícil. Una tenía 3 años. Así que nombramos a una psicóloga y una psiquiatra infantil como peritos para que trabajaran con ellas. Sin embargo, su padre traía cintas de casete de las niñas diciendo cosas de manera evidentemente manipulada. En una de las grabaciones se escuchaba a una de las menores diciendo 'papá, estoy cansada'", ha narrado.
Debido a esa interferencia de Reinaldo Colás y a que las psicólogas no podían trabajar con las niñas con normalidad, la magistrada decidió quitarle la custodia al padre y que ingresaran en un centro de menores.
"Cuando eso ocurrió, las psicólogas ya pudieron tomar testimonio a las menores y concluyeron que no sufrieron abusos", ha detallado. De manera que con esa información archivó la causa. La Audiencia Provincial se la hizo reabrir varias veces por la aparición de nuevos testigos y de recursos de Reinaldo Colás, pero ella la volvía a archivar hasta que quedó definitivamente zanjada. "Reinaldo me dijo: 'esto no va a quedar así'. Y así fue", ha añadido.
Debido a esa decisión de sobreseer comenzaron las acusaciones. Los iniciadores del bulo -Colás con ayuda de otros como Joaquín Crespo- incluyeron a la magistrada como partícipe de una red de pederastia en el bar España. Afirmaban que, con la toga puesta, violaba y asesinaba a menores con total impunidad. Presentaron denuncia en los juzgados.
El crimen de Alcàsser como hilo
El contexto de aquellos años, ha recordado la testigo, era el crimen de las niñas de Alcàsser, en el que también se comenzó a difundir la conspiración de que todo había sido obra de una red de pederastia con políticos o jueces como miembros. El padre de unas de las víctimas dio pábulo a esta teoría y, al conocer la del Bar España, se quiso personar.
Una se volvió ramificación de la otra y fue, ha dicho, el comienzo de su calvario. "Cambié de destino a Valencia y en 2002 volví a Castellón. Allí se repartían pasquines con mi cara y mi nombre y la frase "pederasta asesina".
"Yo estaba muy angustiada. Solicité ayuda a la Fiscalía y un día bajó el fiscal jefe a decirme que acababan de meter en este tema a Carlos Fabra (expresidente de la Diputación de Castellón) y no sé quién más. Mi respuesta fue 'pues lo siento por ellos, pero ahora a ver si hacéis algo'", ha narrado.
También empezó a ver, ha señalado, a hijos de personas a las que no conocía de nada diciendo "barbaridades" sobre ella en vídeos.
Posteriormente, hubo una condena a Reinaldo Colás por denuncia falsa. Pero cada movimiento que ella hacía y cada traslado profesional "suponía una reactivación de las acusaciones". Además, ha mencionado que cada vez que llegaba un nuevo fiscal jefe se presentaban allí a denunciar.
A partir del año 2007 presentó una denuncia contra Reinaldo Colas y Joaquín Crespo. Fueron 10 años de instrucción y enjuiciamiento que acabaron en condena en 2017.
Reunión con Oltra
Durante todo este tiempo y hasta la actualidad, la difusión del bulo no ha cesado, ha insistido una y otra vez. Al principio denuncias falsas, después Internet: webs, medios de comunicación de dudosa seriedad... Más tarde redes sociales, podcasts, canales de Telegram, grupos de Whatsapp.. y así hasta ahora. "Lo han publicado en grupos de 40.000 y 50.000 personas, que a su vez lo difunden en otros sitios", ha censurado.
"En 2016 me asusté mucho porque trascendió que iban a reunirse con Mónica Oltra -entonces vicepresidenta de la Generalitat y consellera de Igualdad-. No lo podía entender y avisé a la presidenta del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana, Pilar de la Oliva. Vi que se acabaron reuniendo con el jefe de Gabinete (Miquel Real) y a la salida se grabaron muy contentos y abrazándose diciendo que por fin se iba a investigar todo", ha remarcado.
A Sofía Díaz le han atribuido la muerte de una enfermera o de un empresario, además de la de niños. Un disparate absoluto que le ha afectado a todos los niveles, tal como ha detallado en su testifical.
"Mi huella digital son barbaridades"
"Se ha ofendido mi dignidad, mi honra. Me han humillado de todas las maneras posibles como jueza, mujer, madre y esposa. Mi cara y mi nombre ha sido esparcido para vincularme a los delitos más execrables. Me han robado mi privacidad. He tenido miedo de que me pasara algo a mí o a mis hijos, que en aquel momento eran bebés, porque deseaban mi muerte y alentaban a ello", ha señalado.
"He estado años dando mi nombre en cualquier lugar agachando la cabeza y esperando que no me reconozcan, que no me increpen. He tenido verdaderas crisis de ansiedad, me he escondido, he evitado salir en fotos, me han ofrecido cargos que he rechazado. No tuve fuerzas para ser presidenta de la Audiencia de Castellón hace unos años hasta que al final logré presentarme. Mi huella digital está asociada a las mayores barbaridades para siempre. Y esto quedará hasta después de mi muerte", ha manifestado en una dura intervención.
Todo, ha incidido, se montó "por parte de un grupo conectado y organizado de gente" y "aquí lo grave es que han utilizado a niños". "Han perdido el control del bulo y nadie ha pedido perdón", ha agregado.
La jueza reclama la responsabilidad civil y el cierre de páginas que se hacen eco de estas falsedades.
