Valencia
Publicada

La Generalitat Valenciana prepara un cambio legal para obligar a que todos los nuevos vertederos de la Comunitat reserven un espacio para emergencias como la de la dana con el objetivo de evitar el colapso del sistema de residuos en catástrofes de gran magnitud.

La intención del Ejecutivo autonómico es modificar el Plan Integral de Residuos a través de la Ley de Residuos y Suelos Contaminados para el Fomento de la Economía Circular tras la experiencia vivida el 29 de octubre de 2024.

Hasta ahora, la red de vertederos estaba diseñada para absorber el flujo ordinario de residuos urbanos e industriales. Pero con la reforma planeada, cada nueva instalación tendrá que incorporar un espacio reservado exclusivamente para situaciones extraordinarias, una especie de colchón logístico que solo se activaría ante catástrofes.

La filosofía, aunque singular, está clara: crear espacios para estar preparados, pero con el anhelo de que no se tengan que usar nunca. O, al menos, para no depender de ellos en el día a día. La finalidad, en definitiva, sería que la administración tenga ya suelo preparado y capacidad para absorber el impacto de forma inmediata.

Para ello, la Generalitat ha reservado una partida de 15 millones de euros en los presupuestos de 2026 que servirá en todo caso para adquirir terrenos colindantes a los vertederos que los consorcios proyecten.

El plan sobre la mesa, cabe apuntar, difiere de la idea que se planeó inicialmente. En abril de 2025, el expresident de la Generalitat Carlos Mazón anunció la intención del Gobierno valenciano de crear un vertedero de emergencia en cada provincia.

Bajo aquel planteamiento, se propuso hacer uno en Bugarra, de hecho, así figura en las cuentas autonómicas. Este no sería convencional, puesto que no serviría para acumular residuos como es el caso de otros como el de Llíria, Dos Aguas, Xixona o Villena.

La Conselleria de Recuperación buscaba aprovechar instalaciones ya operativas en la zona y que ya son utilizadas por algunas empresas de la zona mediante la compra de suelo adyacente para ampliar su capacidad y reservarla para situaciones extremas.

Es decir, que se trataría de una infraestructura "medio hecha", por lo que reduciría tiempos, trámites y costes frente a levantarun nuevo recinto desde cero.

Ahora, sin embargo, el prisma es distinto: no se creará unvertedero en cada provincia y municipio concreto -algo que también podría generar el rechazo de la población-, sino que la ley obligará a reservar un espacio 'ad hoc' para catástrofes en aquellos que se creen en un futuro.

Más de 800.000 toneladas

Las inundaciones de 2024 dejaron a su paso más de 800.000 toneladas de residuos y el Consell se vio obligado a aprobar contratos de emergencia por casi 179 millones de euros para retirar de la vía pública todo tipo de escombros y muebles, así como vehículos y lodo.

La gestión de los residuos se convirtió entonces en uno de los grandes retos del Ejecutivo autonómico. Según expuso en su momento el president de la Generalitat, lo ocurrido evidenciaba "la importancia de disponer de un sistema ágil" para poder gestionar "en las primeras semanas hasta 1.000 camiones de distinto tonelaje simultáneamente para evacuar una media de más de 15.000 toneladas al día" a los Puntos de Acopio Local.

Más tarde, en los Puntos de Transferencia situados en Quart-Manises, Picassent y Catarroja se realizó un primer tratamiento de los mismos, que incluía desde la trituración, hasta separación de metales, colchones, almohadas, y miles de camas que arrastraron las aguas por el curso del Magro y el barranco del Poyo.

El volumen fue inabarcable para la provincia de Valencia, donde actualmente hay activos cuatro vertederos de residuos sólidos urbanos e industriales. Estos se encuentran en los municipios de Algimia, Dos Aguas, Caudete y Pedralba.

Por ello, tuvo que derivarse también a otros situados en diferentes puntos del territorio: Alicante, El Campello, Xixona, Elche, Novelda, Monòver, Villena, Onda y Cervera del Maestrat.

Incluso, también tuvieron que viajar a Murcia, si bien el hecho de distribuirse en otros puntos de la geografía valenciana no obedeció estricta y técnicamente a que no cupiera más basura, sino al proceso de tratamiento que esta recibe en los vertederos.

Con todo, el proyecto de los vertederos de emergencia se ideó para no congestionar el sistema ante futuras danas.

En total, la barrancada dejó a su paso más de 800.000 toneladas de residuos (sin contar vehículos). Una cuantía que representa el 10% de lo que genera España a lo largo del año, y que multiplica por cuatro la media anual que suele producir la Comunitat Valenciana, 180.000.