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El grupo del PSPV en la Diputación de Valencia que dirige Carlos Fernández Bielsa está dispuesto a sentarse a negociar con el presidente de la corporación provincial, Vicente Mompó, del PP, los presupuestos de la institución para 2026.

Unas cuentas que no pudieron salir adelante en tiempo y forma antes de que expirara el pasado año porque el equipo de gobierno formado por PP y Ens Uneix no logró sumar el apoyo de Vox y PSPV. El escenario, sin embargo, ahora, ha cambiado.

El popular ha explorado en las últimas horas un acercamiento a los socialistas con el objetivo de sacar a la institución de la situación de interinidad en la que se encuentra, ya que desde hace cuatro meses opera con los presupuestos prorrogados con todas las consecuencias económicas que eso conlleva. Para empezar, dispone de 230 millones de euros menos.

El PSPV, conviene recordar, ya fue su aliado para aprobar los presupuestos de 2025, inmediatamente después de la devastadora dana del 29 de octubre de 2024 que dejó a su paso 230 víctimas mortales y pueblos arrasados por el agua. Lo hicieron "por responsabilidad", según argumentaron.

Mompó quiere ahora tratar de entenderse de nuevo con el grupo de Bielsa, si bien su aspiración de máximos es conseguir un acuerdo transversal que implique a todas las fuerzas políticas.

En este sentido, los socialistas reconocen que ya ha habido contactos entre ambas formaciones a iniciativa del PP, a quien ya habrían trasladado que para poder sentarse a hablar deberían cumplirse todos los compromisos a los que llegaron para apoyar las cuentas del pasado año.

Algo para lo que el propio presidente de la Diputación pisó el acelerador en el pleno de este mismo martes. Si el PSPV le trasladó a primera hora de la mañana un listado con todos los deberes pendientes, el PP se apresuró a incorporar en el orden del día de la sesión plenaria alguna de estas cuestiones.

Entre otras, destacaban el desbloqueo de 12 millones de euros en ayudas a municipios o la inversión de 250.000 euros para reforzar los planes turísticos de Sagunto, Cullera o Gandía, todos ellos gobernados por el PSPV.

También logró salir adelante la subvención de 10 millones de euros para municipios de más de 50.000 habitantes, que beneficiará a Paterna, Sagunt, Gandia, Torrent y Valencia, ciudades que no están incluidas en el plan de inversiones ordinario. Las tres primeras, de nuevo, en manos del PSOE.

O la reactivación de una ayuda de 1,2 millones de euros para el Ayuntamiento de Quart de Poblet, destinada a actuaciones derivadas de la dana, así como la puesta en marcha de subvenciones para los trinquets de Bonrepós, Picanya, Bicorp y Beniparrell también bloqueadas.

Una serie de gestos que los socialistas valoran de forma positiva y que permite que exista cierta predisposición a alcanzar un pacto. "Sentarse a hablar nunca es malo, y pediremos lo que consideremos oportuno", reconocen.

¿Pacto para mayo?

El acuerdo debería ser rápido y las negociaciones inminentes. El próximo pleno de mayo de la Diputación podría ser un momento propicio para materializar el pacto.

Con todo, lo cierto es que existen distintos factores por los que a ambas formaciones les conviene alcanzar un acuerdo presupuestario. El principal: las elecciones municipales que tendrán lugar en 2027.

A diferencia de Les Corts Valencianes, donde la oposición tiende a rechazar por inercia los presupuestos elaborados por el Gobierno autonómico, en la corporación las dinámicas entre los partidos funcionan de manera diferente.

Suele primar la relación municipal en aras de que se mantenga una buena interlocución con los ayuntamientos y que obtengan recursos que poder invertir en mejoras de los municipios para el curso en cuestión.

Con el horizonte electoral a la vista, tanto a PSPV como al PP -y también a Ens Uneix o Vox- les interesa aprobar unos nuevos presupuestos que mejoren la situación financiera de los entes locales.

"Vienen elecciones y los pueblos necesitan fondos para poder acabar la legislatura haciendo cosas y que los vecinos lo vean. Por tanto, claro que sí, estamos dispuestos a negociar, nunca es malo sentarse", reconocen fuentes del PSPV de la corporación a este diario.

A esta circunstancia se suma otra más que afectaría más al PP en particular, pero también a Ens Uneix, su socio de gobierno. El hecho de no haber podido aprobar los presupuestos de 2026 ya está pasando factura al funcionamiento ordinario de los plenos de la Diputación.

Como muestra, el pleno celebrado este martes contaba con cerca de 120 puntos a debatir entre los grupos. Y es que el hecho de gobernar con las cuentas prorrogadas deriva en que deban gobernar a base de modificaciones de crédito o que cada decisión deba ir acompañada de un sinfín de informes realizados por los funcionarios de la casa, con una sobrecarga laboral para la plantilla.

Lograr aprobar los presupuestos de 2026 es la forma de tratar de devolver la "normalidad" a la Diputación de Valencia, donde lo normal suele ser que las cuentas salgan adelante sin votos en contra.