Casi 16 meses después de la dana del 29 de octubre de 2024 que dejó a su paso 230 víctimas mortales, el Gobierno central y la Generalitat Valenciana lograron este miércoles escenificar una tregua y constituir lo que hasta ahora parecía una utopía: la comisión mixta para la reconstrucción del territorio.
Una herramienta de coordinación entre los tres niveles de la administración -Estado, autonomía y ayuntamientos- que el Gobierno autonómico venía reclamando desde hacía ya más de un año para afrontar la recuperación, pero a la que el Ejecutivo central se negaba. Hasta que dimitió Carlos Mazón.
Desde la trágica riada, las relaciones entre ambos gobiernos fueron prácticamente nulas. Para muestra, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, nunca llegó a reunirse con el presidente de la comunidad autónoma golpeada por el desbordamiento del barranco del Poyo.
Tampoco respondió a las misivas que le remitió en las que le pedía mantener un encuentro y constituir la citada comisión. La ministra de Ciencia y Universidades, Diana Morant, llegó incluso a tildar la propuesta de "ocurrencia" pese a ser la fórmula que su Gobierno impulsó para la recuperación de La Palma tras la erupción del volcán.
No había diálogo. Y tampoco trató de escenificarse lo contrario: la propia Morant llegó a reconocer a micro abierto que no le cogió nunca el teléfono al vicepresidente de la recuperación, Francisco José Gan Pampols, porque no quiso, le parecía una "estrategia de maquillaje".
Pero ese muro se derrumbó el 3 de noviembre, cuando Mazón anunció que daría un paso al lado tras el tenso Funeral de Estado y Juanfran Pérez Llorca tomó el testigo al frente de la Presidencia de la Generalitat.
En su primer encuentro con Pedro Sánchez, el presidente le prometió que pondría toda la maquinaria en marcha para que se pudiera constituir la comisión mixta cuanto antes. Apenas hacía 14 días que Llorca había tomado posesión como jefe del Consell.
Y así ocurrió este miércoles, 477 días después de la tragedia, en el Castillo de Riba-roja de Turia, municipio gobernado por los socialistas.
Allí se citaron el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, el president de la Generalitat, Pérez Llorca, el presidente de la Diputación de Valencia, Vicente Mompó, los alcaldes de 78 municipios afectados por la dana y los comisionados para la reconstrucción, Zulima Pérez y Raúl Mérida.
También asistió la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, el secretario de Estado de Política Territorial, Arcadi España, o el vicepresidente tercero para la recuperación y conseller de Medio Ambiente e Infraestructuras, Vicente Martínez Mus.
Un encuentro que duró en torno a una hora y media, y en el que las partes acordaron desde los grupos de trabajo a crear, hasta la cadencia con la que se deberán celebrar reuniones de seguimiento.
Comisión mixta. Ana Escobar / EFE
Pero en la que, incluso, Generalitat y Gobierno consiguieron consensuar que habrá una copresidencia para que cada cita esté presidida por una administración. Parecía que no quedaba ni rastro del mal clima que imperaba entre las dos partes hace cuatro meses.
Un hecho que puso de manifiesto que no había discrepancias sobre el 'qué' (la comisión mixta) o cuán necesaria era ponerla en marcha para asistir a los afectados por la riada, sino por el 'quién', con quién tendría el Ejecutivo que interlocutar: antes Mazón, ahora Llorca.
Así, la comisión echará a andar con cuatro grupos de trabajo centrados en cuatro materias distintas: salud mental, obras hidráulicas, emergencias y la Albufera y parque natural del Turia.
Unos grupos que serán coordinados por los dos comisionados, Zulima Pérez y Raúl Mérida.
La comisión al completo se reunirá cada tres meses, lo que quiere decir que se celebrarán cuatro encuentros al año para realizar un seguimiento de los avances que se producen.
En la cita, conviene apuntar, los alcaldes de Alcàsser (municipio gobernado por el PP) y Albalat de la Ribera (donde gobierna el PSOE) reclamaron, además, la incorporación de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) al entender que es un actor principal a la hora de proteger a los municipios frente a futuros episodios similares a la dana de octubre.
Una incorporación de última hora que el ministro no descartó: aseguró que el real decreto por el que se constituye la comisión mixta era "flexible" y "abierto", por lo que la suma del órgano presidido por Miguel Polo quedó sobre la mesa.
Al finalizar la reunión, tanto Torres, como Pérez Llorca subrayaron la "buena sintonía" y el clima de "cordialidad y colaboración" que había imperado. El president reclamó que cada reunión que se celebre "sirva para algo", para acelerar la reconstrucción de infraestructuras dañadas.
También para asistir a los ayuntamientos para que puedan ejecutar los fondos que recibieron hace ya un año del Estado: 1.745 millones de euros para reconstruir sus localidades. Y recordó que cuando llegó al cargo aseguró que nunca entraría en un clima de confrontación y crispación.
Pérez Llorca y Ángel Víctor Torres. Ana Escobar / EFE
"No se podía entender que estuviésemos siempre en la confrontación, en la polarización, incluso hablando de un tema tan sensible como era la reconstrucción de los pueblos afectados por la dana", celebró Llorca, quien advirtió que lo "más importante" es responder a las necesidades que plantean los alcaldes.
"Queda mucho por hacer, se necesitan cambios normativos, se necesita muchísima colaboración de todas las administraciones, vayamos todos en la misma dirección y tratemos de cumplir el objetivo" de asegurar la salud de todos los valencianos y que todas las obras planificadas lleguen a término.
En la misma línea de pronunció el ministro, que celebró el "tono constructivo" del encuentro, y subrayó que la convocatoria era "un ejemplo de la cooperación entre administraciones", que tiene el objetivo de responder de forma "coordinada y eficiente" para la reconstrucción de las zonas dañadas por la dana.
También recordó que cuando ya Llorca asumió la presidencia de la Generalitat "dijo textualmente que quería apartar de la confrontación política la reconstrucción de la Comunitat Valenciana". "Recojo esas palabras y conío en ellas: lo hemos visto hoy y espero que así sea".
"Apartemos las diferencias, porque además creo que es lo que nos pide la ciudadanía para que tengamos la mejor reconstrucción en la Comunitat Valenciana", zanjó el ministro.
Sin duda, un punto de inflexión en la relación entre las administraciones. Si bien, eso sí, no pasaron desapercibidos algunos gestos durante la mañana que dejaron claro que los gobiernos son de distinto signo político: salieron por puertas opuestas, no compartieron espacio al finalizar la cita ni tampoco se quedaron a escuchar lo que uno y otro tenían que decir.
