Valencia
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Los pies no dejan de moverse. Sincronizados con cuerpo y brazos, los alumnos de Javier no descansan durante el tiempo que entrenan. Con intensidad, se suceden los asaltos entre los tiradores mientras las pisadas retumban con cada vez más fuerza sobre la pista.

Así es el día a día en el Club de Esgrima Mediterráneo, uno de los tres clubes de esgrima de la provincia de Valencia que ahora busca "llevar el deporte a las calles" al tiempo que forma a deportistas de élite para competir en torneos regionales, nacionales e internacionales.

"Nadie sabe que aquí hay una escuela de esgrima", confiesa Javier García a EL ESPAÑOL. Escondida en el interior de un edificio militar, junto a Porta de la Mar y el cauce del río Turia, el club forma a esgrimistas desde hace 50 años.

Sin embargo, pese a celebrar su 50 aniversario este curso, Javier explica que se imparte la disciplina desde el año 1920. Él dirige la academia. Olímpico en los Juegos de Atlanta 96, Javier García transmite a sus alumnos la gran pasión que siente por el deporte.

"Estamos aquí de lunes a viernes todas las tardes y los fines de semana hay competición", explica. Jaén, Soria, Almería, la propia Comunitat Valenciana,... El florete lleva a Javier a recorrer el país cada fin de semana con sus alumnos.

En la escuela cuentan con diferentes grupos de alumnos. Desde júnior de 8 años hasta universitarios pasando por un grupo de personas ciegas y hasta veteranos. Incluso una señora de 85 años practica esgrima en el club.

Con charlas, convenios con la universidad y un perfil más público y activo, Javier busca atraer nuevo talento al deporte. "Es un deporte minoritario, pero tiene muchos beneficios para quienes lo practican", explica.

Mientras Javier conversa con este diario, sus alumnos se preparan para el entrenamiento. Saben que la exigencia es alta y que los que compiten en campeonatos de alto nivel no pueden dejar de pisar el acelerador.

Sin embargo, Javier reconoce que vivir del deporte es prácticamente imposible. "Es un deporte minoritario y vivir de la esgrima es complicado", reconoce. En ocasiones, los alumnos tienen que escoger entre los campeonatos y otros asuntos como estudios, familia o trabajo.

No siempre vence la primera opción, aunque Javier explica que, para los jóvenes, el tiempo destinado a los entrenamientos no impide rendir en los estudios, de hecho, los alumnos que más entrenan suelen ser los que mejor rendimiento académico tienen.

En un contexto en el que vivir del deporte no es sencillo, el olímpico reconoce que las becas son un gran atractivo para atraer nuevos deportistas y permitir que los que destaquen prosigan con su desarrollo.

"Tenemos las becas de deportistas de élite de la Generalitat Valenciana", explica, siendo este un gran impulso para los más jóvenes.

"No es elitista"

"Queremos que la esgrima deje de verse como un deporte elitista, la cuota a pagar es muy similar a otras disciplinas. Lo único más caro es el equipamiento, pero es un único pago", asegura Javier.

Para los miembros del club, el problema está en la base. Dar a conocer el deporte es algo muy complicado que ahora están tratando de hacer. "Todo el mundo sabe que el fútbol es el deporte que manda, pero no conocen todos los beneficios de la esgrima", explican.

Javier da charlas en los colegios valencianos. En sus conversaciones sobre los valores olímpicos, el profesor siempre reivindica la relevancia del deporte y el desconocimiento que hay del mismo.

Desde Club Mediterráneo buscan dar a conocer todo lo que se esconde sobre la pista y todo lo que experimentan los deportistas bajo el peto. Ataque y defensa, pero, por encima de todo: respeto.

Valores que les permiten atraer nuevo talento a la escuela pero también buscar convenios con las instituciones más relevantes de la provincia. "Tenemos convenio con la Universitat de València, entrenan 20 alumnos todos los martes y jueves", detalla.

De esta manera, su repercusión aumenta. Muchos de aquellos jóvenes y no tan jóvenes que buscan romper con lo establecido encuentran en la esgrima su actividad ideal.

Club Mediterráneo

En cuanto al Club de Esgrima Mediterráneo, la formación y el talento se transmiten de generación en generación con especial importancia de la figura del Maestro Enrique García Arias, cuyo legado continúa con sus hijos, Javier y Pilar.

Formar en valores y enseñar los principios del deporte, el esfuerzo y la esgrima es el principal cometido de la pareja de hermanos, que crecen junto a sus deportistas.

En el espacio en el que las pisadas continúan resonando con fuerza, Javier no cesa en las indicaciones sobre sus tiradores mientras el siguiente turno de alumnos llega para enfundarse el traje y el peto.

"Ahora queremos reformar el espacio dentro de lo que podemos hacer al ser un edificio militar", esa es la intención de Javier.

Sin embargo, con o sin reforma, el Club Mediterráneo tiene un objetivo principal: atraer nuevo talento y formar personas y deportistas. "Es un deporte para todos", concluye.