Menos de 400 vecinos y con un alcalde que podría ser el nieto de muchos. Así es el municipio valenciano que, situado a 120 kilómetros de la capital, es uno de los más envejecidos de la provincia.
Se trata de Zarra. El pueblo se encuentra en el interior de Valencia, en la comarca del Valle de Cofrentes-Ayora, y en él habitan cerca de 380 vecinos.
El alcalde actual, Raúl Martínez, es uno de los más jóvenes de la Comunitat. Tiene tan solo 28 años, y es con esta perspectiva juvenil como pretende llamar la atención de turistas y nuevos vecinos.
"Es un lugar perfecto al que escapar para una estancia de turismo rural y natural, y también cultural", explica el portal de turismo de la Comunitat Valenciana.
Así, destaca diferentes elementos de su patrimonio urbano, como la Iglesia de Santa Ana. Se levantó en 1760, junto a su torre campanario, donde hoy en día todavía se conserva la tradición del volteo manual de las campanas.
Otro de los reclamos del municipio es la Ruta del Arte. Con esta, las fachadas de las casas se transforman en una galería de arte al aire libre, ya que en ellas se representan obras universales como La Mona Lisa o Las Meninas.
Además, pasear por sus calles empinadas y de origen medieval permite descubrir rincones llenos de historia, como el antiguo lavadero público o la necrópolis ibérica situada en el Cerro del Tesoro.
Especial mención merece el Bosque Encantado, ubicado en la Hoz de Zarra, un espacio singular donde los árboles lucen coloridas creaciones de ganchillo.
Zarra tiene su encanto, y Raúl, el joven alcalde, lo sabe. Por ello intenta atraer tanto a visitantes como a nuevos vecinos.
Para combatir la realidad de ser uno de los municipios más viejos de la Comunitat, Raúl quiere atraer a gente nueva. Una de sus bazas es la economía. Allí, con tan solo 1.000 euros al mes, "eres el rey del mambo" según él.
No se lo inventa. Argumenta, por ejemplo, que alquilar una vivienda cuesta "como mucho" 300 euros al mes. Además, se trata de casas grandes y reformadas.
Ese gasto, estimando que el inquilino tiene un sueldo de 1.000 euros, no significa gran cosa, ya que todavía sobran otros 700 euros para vivir.
Tanto para residentes como para visitantes, el Ayuntamiento de Zarra pone en valor restaurantes que ofrecen platos de la gastronomía local.
Por ejemplo, para probar comidas tradicionales por encargo, con gran variedad de tapas y platos, destaca el Mesón Paquete.
El bar Los Arcos ofrece tapas variadas, bocadillos, comidas y cenas; y el Asador Casa Arrendador sirve carne y productos de bar-restaurante.
