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Este viernes, 25 de septiembre, se estrena en los cines La bola negra, la película dirigida por Javier Calvo y Javier Ambrossi, y que parte, entre otros materiales, de las cuatro páginas que se conservan de un proyecto teatral que Federico García Lorca dejó inacabado.

El poeta granadino fue fusilado entre el 17 y el 19 de agosto de 1936 por el bando sublevado al comienzo de la Guerra Civil en un camino rural situado entre las localidades de Víznar y Alfacar, cerca de Granada. Han pasado 90 años, pero su figura y su obra son dos piezas indispensables de la cultura nacional.

Además de su obra en verso, Lorca también fue un estudioso del cante jondo y un afamado autor teatral, coordinando y dirigiendo junto a Eduardo Ugarte durante la Segunda República un grupo de teatro universitario ambulante, La Barraca.

Son estos dos aspectos de su biografía los que, en 1932, le trajeron a Vigo en dos ocasiones.

Lorca en el García Barbón

La primera estancia documentada de Lorca en Vigo tuvo lugar el 6 de mayo de 1932. Llegó a Galicia invitado por los Comités de Cooperación Intelectual de la República para participar en un ciclo de conferencias que también lo llevaría a Santiago de Compostela y A Coruña. Aquel viaje aparece recogido en la Enciclopedia Galega Universal de la Xunta y ha sido precisado por el Consello da Cultura Galega.

Fue recibido por el Comité de Cooperación Intelectual de Vigo y por representantes de la vida cultural de la ciudad. Entre ellos estaban el arquitecto Manuel Gómez Román y el abogado Roberto González Pastoriza.

Antes de su intervención, el poeta compartió tertulia en el desaparecido Café Derby, uno de los grandes puntos de encuentro del Vigo intelectual de aquellos años.

Después, acudió al Teatro García Barbón, donde ofreció una conferencia dedicada a la "Arquitectura del cante jondo". Lorca tenía entonces 33 años y era ya una de las grandes figuras de la literatura española.

De paseo por Príncipe antes de levantar el telón

Tres meses después, en agosto de 1932, regresó a Galicia, esta vez al frente de La Barraca, en uno de los muchos viajes que llevó a la compañía a recorrer España llevando gratuitamente el teatro clásico a públicos que habitualmente no tenían acceso a él.

En este caso, además de en la Enciclopedia Galega Universal, la visita quedó registrada de manera gráfica. Gonzalo Menéndez-Pidal, que acompañaba a la compañía con una cámara, filmó parte de aquella gira.

El resultado es una cinta de unos 12 minutos, conservada en la Filmoteca de la Generalitat Valenciana, que décadas después permitió volver a ver a Lorca en movimiento en Galicia y, más en concreto, en Vigo.

Más tarde, la investigación del editor Henrique Alvarellos y del fotohistoriador Carlos Castelao permitió ubicar el lugar en concreto: Lorca aparece sonriente y acompañado por integrantes de La Barraca caminando por la actual calle Príncipe, que entonces se denominaba calle Capitán Galán.

Un escenario en el Peniche de 1932

La Barraca actuó el 25 de agosto de 1932 en el Parque de Las Cabañas, un popular recinto de gran tamaño situado en el tramo de Torrecedeira más cercano a la calle de la Paz y cuya entrada se situaría aproximadamente en la glorieta de la Plaza de Juan XXIII.

En esa época, la zona de Peniche era "las afueras" de la ciudad, y Las Cabañas, nacido en los años 20, era un parque recreativo, con pista de baile, merendero y espacios al aire libre que se encontraba en terrenos de la familia Bárcena.

Fue allí donde se levantó el escenario de La Barraca para representar sus entremeses clásicos ante el público vigués.

Santiago, Pontevedra, A Coruña y Lugo

Según la Enciclopedia Galega Universal, la primera visita de Lorca a Galicia se produjo siendo estudiante, en 1916. Sus visitas a Santiago de Compostela, A Coruña y Lugo, quedaron plasmadas en textos de Impresiones y paisajes.

En agosto de 1932, con La Barraca, también recorrió Galicia: A Coruña, Santiago, Noia, Vilagarcía de Arousa, Pontevedra y Ribadeo; y en noviembre volvió a Pontevedra y Lugo. En la ciudad del Lérez escribió además en el Café Moderno una versión del soneto "Yo sé que mi perfil será tranquilo".

Galicia también aparece en su obra literaria. En 1935 se publicaron en Santiago sus Seis poemas galegos, una obra excepcional dentro de su producción y fruto de la relación que mantuvo con la lengua, la cultura y numerosos intelectuales gallegos.