Los mejores asadores de Vigo se esconden lejos del turístico y en ocasiones aglomerado centro de la ciudad. Las parroquias esconden auténticas joyas gastronómicas, que ofrecen a vigueses y viguesas el mejor churrasco de la comarca desde hace décadas.
Es el caso del Mesón Delfín, cuyas paredes resguardan más de 60 años de tradición hostelera en Castrelos. Fueron los abuelos del actual dueño, Brais Rodríguez, quienes abrieron el local en el año 1964: "Nació siendo el típico bodegón, era sólo este cuadradito", explica el hostelero.
Lacón con grelos, chinchos y xoubas eran los platos estrella de los propietarios originales del Mesón Delfín, ubicado en el número 136 de la avenida de Castrelos. Un local que fue creciendo poco a poco: las parras de vino que lo rodeaban fueron desapareciendo en favor de más salas para el asador.
"Como si fuera el típico furancho de hoy en día debajo de casa", describe Brais, que recuerda que "hubo una época" en la que el restaurante dejó de pertenecer a la familia. Allí se ubicó hasta hace dos décadas O Rei do Franco, especializado en pollos y ancas de rana.
Mesón Delfín, en Vigo
Pero la familia volvió a tomar las riendas del local familiar y, "poco a poco", lo fueron "reconstruyendo para ser asador". "Mi padre trabajó en una empresa de plásticos, pero mi madre siempre se dedicó a la hostelería, siempre le gustó el sector", señala el Brais sobre sus progenitores, que devolvieron a la vida al Mesón Delfín.
Una vida en el Delfín
"Yo no tuve ningún trabajo que no fuera aquí", afirma Brais en conversación con Treintayseis. Mesón Delfín es su casa, de hecho admite que pasa más tiempo en el restaurante que en su hogar desde que empezó a trabajar mano a mano con sus padres hace más de dos décadas.
Aunque sí considera que es un "trabajo sacrificado" porque tienes que "trabajar cuando la gente no trabaja", defiende que la hostelería no es "tan agobiado" como formar parte de "una fábrica en cadena". "Tienes mucho contacto humano. Hay momentos de tensión, pero al final es agradecido", asegura.
Interior de la primera sala del Mesón Delfín
Además, explica que la hostelería ha cambiado: "Estamos más adaptados a trabajar cuando hay trabajo, no estamos abiertos por estar abiertos". En esta línea, y ante la falta de profesionales en el sector, considera que las personas "sí se acercan" si se ofrecen buenos sueldos y condiciones laborales.
36 toneladas de cerdo en un año
Brais llevó a cabo un reforma integral del local hace poco más de un año. Una reestructuración que ha resultado ser un éxito, al adaptarse a las nuevas demandas del cliente. "Cada vez hay menos menú obrero (...). Aunque aún lo ofrecemos, la mayor parte se vende a la carta", explica.
De hecho, el hostelero señala que acumulan un 40% más de beneficios que hace un año gracias a la reforma del local, a la "subida exponencial" de la carta y a la "bajada del menú". Ahora bien, "mientras haya volumen", seguirán ofreciendo a sus clientes ambas opciones.
Sala nueva del Mesón Delfín, en Vigo
Las carnes son el producto más demandado en el Mesón Delfín, aunque también ofrecen marisco, navajas, berberechos, percebes o vieiras del Pacífico. El éxito de los chuletones y el churrasco es tal que Brais apostó por abrir un local de delivery en la calle Zamora para satisfacer toda la demanda.
"Entre los dos locales vendimos el año pasado sobre 36 toneladas de cerdo", afirma el hostelero, que asegura estar con ganas de seguir creciendo. "El delivery es un negocio que al final es muy franquiciable", apunta, a pesar de que baraja abrir un nuevo "local asentado" como el Mesón Delfín.
