La ETEA es, sin duda, una de las principales joyas del barrio vigués de Teis. La antigua base naval de Ríos se instaló en la zona en 1916, al mismo tiempo que se construían otras instalaciones similares en Marín y Arousa, con el objetivo de establecer puntos de abastecimiento para las operaciones de los buques de la Armada. No fue hasta 1939, tras la Guerra Civil, cuando el recinto se convirtió propiamente en la Escuela de Transmisiones y Electricidad de la Armada, la conocida ETEA.
A finales de los años 80, la ETEA comenzó a perder responsabilidades y sus labores se trasladaron progresivamente a la base militar de Ferrol-Caranza. Finalmente, las instalaciones fueron clausuradas en 2002 y permanecieron cerradas hasta 2009, cuando se abrieron de nuevo para el disfrute de los vecinos.
Hoy, la ETEA es uno de los lugares preferidos de muchos vigueses para pasear y disfrutar de sus espectaculares vistas de la ría de Vigo y el puente de Rande, así como de su playa y sus pequeñas calas. También son muchos los que se acercan hasta allí para tomar algo en su chiringuito, situado en primera línea de playa y con unas vistas privilegiadas al mar.
Víctor, uno de sus gestores, explica que el éxito del establecimiento les pilló por sorpresa: "Esta no es una zona de playa estricta, sino de paseo, y mucha gente se para a tomar algo. Además, tenemos varios campos de fútbol cerca y muchos padres paran a tomar algo mientras los niños entrenan", explica.
Los chiringuitos permanecerán abiertos en Vigo desde abril hasta finales de octubre, en horario de 10:00 a 22:00 horas. "Podemos estar abiertos hasta finales de octubre, pero va a depender mucho del tiempo. En septiembre abriremos seguro; después habrá que verlo", comenta Víctor.
Conciertos los jueves y sábados
Además de su privilegiado emplazamiento, los conciertos de bandas locales se han convertido en uno de los principales atractivos del chiringuito de la ETEA. "Nos dan mucha vidilla", asegura Víctor. Por ello, todos los jueves y sábados, el local acoge actuaciones musicales entre las 20:00 y las 22:00 horas.
Víctor explica que el germen de estos conciertos surgió hace años, cuando gestionaba el chiringuito de Alcabre. "Se me ocurrió que podrían ser un buen incentivo para que, cuando la gente saliese de la playa, se quedara a tomar algo en vez de irse para casa. Y no pudo haber salido mejor", celebra.
Una "cañita" frente al mar y algo para picar
La oferta gastronómica de los chiringuitos de Vigo no es demasiado extensa, ya que estos establecimientos no tienen permitido cocinar ni emitir humos. Aun así, el local cuenta con opciones como bocadillos y pizzas para quienes quieran comer algo después de un intenso día de playa. "Cuando salen con hambre de la playa quieren comer", bromea Víctor.
Sin embargo, lo que más atrae a los vigueses es la posibilidad de tomar algo fresco mientras contemplan el mar. "La clientela es muy estable, siempre repiten", asegura.
