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Apenas quedan un par de días para el Día de Reyes. Las familias de la comarca de Vigo ya ansían juntarse y disfrutar de uno de los postres más deseados en esta época del año: el Roscón de Reyes, que algunas panaderías llevan preparando desde hace más de un siglo.

Este es el caso de Copena. El germen de esta mítica panadería del Val Miñor surge en torno a 1880 en Gondomar, en el número 5 de la calle Eduardo Iglesias, donde Gumersindo Copena Diz y Esperanza Araujo Colmenero comenzaron a preparar los roscones y las trenzas que siguen degustando miles de gallegos cada Navidad.

"Mi bisabuela llega a Gondomar desde Ribadavia y, por circunstancias de la vida, monta una panadería. No se sabe de donde viene, pero empieza a hacer el roscón", explica Manuel Piñón, actual gerente de Copena. Él se encarga de las funciones administrativas, mientras que sus hermanos amasan los panes y las trenzas que venden cada día en sus siete despachos.

Gumersindo y Esperanza tienen siete hijos entre ellos, el exjugador del Celta, Nolete—. Su hija mayor, Josefa, y la menor, Mucha, continúan el legado de sus padres. Josefa funda en torno a 1940 la empresa que hoy es conocida por Kopenacamos, en Camos, mientras que Mucha se hace cargo del despacho de su madre en Gondomar.

De esos dos negocios familiares se encargan hoy en día la cuarta generación, los nietos de Josefa y Mucha. "Es una responsabilidad y un orgullo. Date cuenta que Copena me dio de comer, me pagó la carrera y todo. Claro que tengo sensación de pertenencia", asevera Manuel, que, junto a sus hermanos, ha logrado que el negocio familiar crezca por toda la comarca de Vigo.

En los 13 años que Manuel y sus hermanos están a cargo de Copena, han abierto diversos despachos por todo el área metropolitana. Los vecinos de Gondomar, Baiona, Camos, Nigrán, O Porriño, Bouzas y el centro de Vigo llevan años deleitándose con uno de los roscones más míticos del sur de Galicia.

"Mi padre era panadero y se enfocó todo el rato en la panadería en la parte del obrador. Nosotros ahora somos dos hermanos, que dos se dedican a la panadería y otro, yo, a la parte administrativa y comercial. Entonces, con esa diversificación del trabajo, la empresa sufrió una evolución", afirma Manuel en una llamada telefónica.

Una receta única con 150 años de historia

Los míticos roscones de Copena comenzaron a cocinarse nada más abrió Esperanza su despacho en Gondomar. Su éxito fue instantáneo y se convirtieron en el sello de identidad de Copena. Durante el año los preparan como trenzas y sin fruta escarchada en su exterior, tan sólo azúcar. Es en Navidad y en Pascua cuando les dan forma de rosca y los preparan con todo su esplendor.

Ahora bien, la receta es la misma durante Navidad, Pascua y verano. Así ha sido el siglo de vida de Copena: "La estructura de la receta es la misma, pero te puedes imaginar que la harina que recibimos hoy no es la misma que hace 150 años. Entonces hay adaptaciones", detalla Manuel.

Tienda de Copena en Bouzas. Cedida

Los mayores costes influyen en los roscones

Copena vive de su tradición, pero también le afecta la inflación que han sufrido los ciudadanos en los últimos años. Especialmente, este año hay productos que son fundamentales para sus centenarias recetas que han multiplicado su precio, especialmente los huevosse han encarecido un 30,2% en el último año, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE)—.

Aunque no todas las materias primas han subido de precio respecto a las Navidades pasadas, Manuel sí ha experimentado cierto incremento en algunos alimentos que han llegado a alcanzar el 60%. Ahora bien, considera que la mayor subida de costes se debe a los costes de mano de obra.

"Sube porque suben los impuestos y entonces el trabajador recibe lo mismo o menos, porque paga más impuestos y eso nos cuesta a nosotros un 10-12% más. El empleado no lo recibe porque se lo lleva el Estado y nosotros no podemos subirle el precio al producto porque la gente no cobra más", lamenta Manuel en declaraciones a Treintayseis.

La subida de la materia y de los costes asociados a la mano de obra son así mayores a lo que pagan de más sus clientes por una trenza. Según el gerente de Copena, cobra a 19 euros el kilogramo de roscón este año, un 5% más que hace año. "Como todas las pequeñas empresas, reducimos el margen. Cada vez es más difícil todo", resume Manuel.