Lo que en 1998 arrancó como un modesto bar de comidas en el Paseo de Arealonga, en Chapela, es hoy uno de los referentes del marisco en la zona. Casa Rei no solo ha crecido en espacio y clientela, sino que se ha consolidado como un restaurante de cocina honesta, centrada en el producto.
Al frente del local está Carlos Grobas, propietario y cocinero, que inició el proyecto empujado por su amor al mar y una intuición innata para la cocina. Comenzó como camarero, pero pronto cambió la sala por los fogones. Sin formación académica, aprendió de su madre y de la práctica diaria en el restaurante. "Fue un aprendizaje muy familiar, autodidacta, a base de experiencia", resume.
Con esa pasión surgió Casa Rei, un restaurante donde la frescura del producto y la temporalidad marcan el ritmo. En sus inicios, Grobas viajaba personalmente a A Illa de Arousa para conseguir mariscos como centollas, bruños y camarones. La demanda creció y, para mantener la calidad, decidió instalar su propio vivero de mariscos.
Pescados de temporada y cocina flexible
Casa Rei
Aunque también trabajan carnes, la carta de Casa Rei gira en torno a los pescados y mariscos, con platos tradicionales y presentaciones más creativas en eventos como las cenas maridaje. Las estrellas de la cocina están claras: las cocochas, las luritas y el pastel de cabracho son algunos de los imprescindibles.
"No tenemos una gran variedad, sino una selección muy cuidada. Todo depende del día y de la temporada", explica el chef. Con esa filosofía en mente, el restaurante apuesta por el producto de cercanía y solo trabaja con lo que el mar permite en cada momento. De ahí que su propuesta cambie constantemente.
Además, pocos restaurantes se encuentran en Vigo y alrededores, más enfocados al cliente que Casa Rei: en su carta pueden encontrarse hasta cinco formas distintas de preparar un mismo pescado o marisco, según el gusto del comensal. "Al cocinar todo al momento, tenemos más flexibilidad", señala Grobas.
También destacan sus calderetas y arroces, especialmente demandadas en fines de semana, así como su amplia carta de vinos con especial protagonismo para las referencias gallegas y una cuidada selección de espumosos.
Un restaurante con alma marinera
Situado en primera línea de playa, Casa Rei se beneficia de unas vistas privilegiadas sobre la Ría, lo que lo convierte en un punto muy concurrido, sobre todo en verano. "Durante el año tengo clientela fija, familias y empresas; en verano se mezcla gente que sale de la playa y quiere unas tapas con quienes vienen a comer un plato más elaborado", comenta Grobas.
En temporada alta, los clásicos como los pimientos de Padrón, croquetas, calamares, empanada de mariscos o pescaditos fritos se convierten en los más demandados. También los mariscos, según la disponibilidad que marca la veda.
Con los años, Casa Rei se ha ganado una clientela variada, que incluye desde vecinos de la zona hasta políticos y directivos que buscan un lugar discreto y de calidad para sus comidas. "Al principio venía hasta Mostovoi. Ahora seguimos recibiendo a gente del Celta, sobre todo del equipo directivo", cuentan desde el restaurante.