De un regalo de boda a un proyecto apícola profesional. Así nace Abellaleda, la iniciativa de Joseba Aramburu, exjugador profesional de baloncesto que encontró en las abejas una nueva pasión. Natural de San Sebastián, Joseba recaló en Galicia durante su etapa en el C.B. Peixefresco de Marín, donde conoció a su mujer, originaria de Salceda de Caselas. Fue allí donde empezó a familiarizarse con la apicultura, a través de un tío de su pareja que cuidaba varias colmenas como afición. El punto de inflexión llegó con su boda, cuando sus suegros propusieron regalar miel casera a los invitados, con la intención de convertir el detalle en algo propio y especial.
Lo que comenzó hace una década con apenas media docena de colmenas se ha transformado hoy en una actividad profesional que suma unas 300 colmenas repartidas en cinco colmenares, ubicados en Salceda de Caselas, Salvaterra de Miño, Porriño y Chantada. Esta diversidad territorial le permite trabajar con dos tipologías de miel bien diferenciadas: la miel cruda de mil flores, más dulce y con notas de eucalipto, y la miel cruda de castaño, de sabor más intenso y carácter marcado.
Sin embargo, de pasión no se vive, y Joseba admite que el sector apícola está cargado de dificultades, especialmente en Galicia, una comunidad con una elevada concentración de productores. Aun así, destaca el apoyo que ha encontrado en otros profesionales. "He encontrado una pequeña comunidad en la que nos apoyamos, y eso es lo más bonito", subraya.
A estas dificultades se suma la comercialización. Abellaleda vende principalmente a través de internet y en un número muy limitado de tiendas físicas, actualmente tres en Vigo. "Es difícil encontrar establecimientos que quieran vender el producto, sobre todo en esta zona, porque el mercado está muy saturado", lamenta. Sin embargo, el proyecto ha encontrado su mayor demanda fuera de Galicia: cerca del 75% de las ventas se realizan desde el resto de la Península y la mayoría de los clientes repiten, incluso con pedidos mensuales. "Es lo más bonito, saber que la gente te va conociendo y vuelve a confiar en tu producto", afirma.
Un sector bajo amenaza
Más allá de la gran competencia existente en el sector, la apicultura se enfrenta a grandes problemas ambientales que ponen en riesgo su subsistencia. La más importante de ellas, como bien apunta Joseba, es la presencia de la vespa velutina en Galicia. "Acaban con buena parte de las colmenas y legalmente no podemos hacer mucho para evitarlo", explica frustrado el apicultor. Joseba explica que, desde el sector sienten que las actuaciones institucionales son insuficientes y piden soluciones duraderas. "Desde la Xunta tienen el programa de poner trampas, que ralentiza el proceso pero no ofrece una solución real a largo plazo", incide.
El profesional explica que el año pasado perdió 100 colmenas por culpa de las velutinas. "Es una barbaridad, es un tercio de mi cosecha. Las abejas se encierran dentro de las colmenas por culpa de las velutinas y entonces la abeja reina deja de poner huevos y se paraliza la colmena", explica.
A esto se le suma la amenaza de las Varroa destructor, un ácaro parásito externo que se adhiere a las abejas, alimentándose de sus cuerpos. "Es como una especie de garrapata que se agarra a las abejas y como son tan pequeñas las acaba matando", explica.
Calidad con respaldo internacional
Miel de Abellaleda
Desde el primer momento, Yoseba tuvo claro que su objetivo no era producir más, sino producir mejor. La búsqueda constante de la excelencia ha marcado cada paso de su proyecto apícola, con la idea de perfeccionar el producto y acercarse a una experiencia que vaya más allá del simple consumo. "Lo importante es ir mejorándolo poco a poco, cuidar cada detalle del proceso. Eso es lo que me motiva", explica. Una filosofía que le ha llevado a presentar sus mieles a distintos concursos nacionales e internacionales, logrando tres galardones en los dos últimos años.
Consciente de que la miel no es un producto exigente, Yoseba asume que "no toda la miel es para todos los gustos", ya que cada variedad presenta matices, aromas y sabores propios. Aun así, subraya que el reconocimiento recibido supone una confirmación del trabajo bien hecho. "Saber que mis productos cuentan con la calidad suficiente para ser galardonados es todo un orgullo", señala.
El último de estos reconocimientos ha llegado en enero de 2026, cuando su miel de mil flores obtuvo la Medalla de Oro en los Paris Honey Awards, dentro de la categoría Quality. Un premio internacional que refuerza la apuesta de Abellaleda por una producción cuidada, sin atajos y basada en el respeto al entorno. "Nosotros ponemos el cuidado del proceso, pero la parte más importante la hacen ellas: las abejas", destaca.
No es el primer respaldo internacional para su trabajo. Anteriormente, su miel de castaño fue distinguida con la Medalla de Oro en los London International Honey Awards, un certamen que reconoce la excelencia de productos artesanales de todo el mundo. A este galardón se suma el premio a la Mejor Miel de Castaño 2024 otorgado por el concurso Mieladictos, que valoró especialmente la pureza, el sabor característico y la calidad de una miel elaborada de forma artesanal en colmenares gallegos. Reconocimientos que, más allá de los premios, avalan una manera de entender la apicultura basada en la paciencia, el respeto y la sostenibilidad.
