Septiembre está a la vuelta de la esquina y con él, comienza una época perfecta para practicar senderismo en la Ribeira Sacra.
Las rutas de este geodestino turístico permiten descubrir paisajes verdes, bosques mágicos y un buen número de cascadas.
La cascada secreta de la Ribeira Sacra
La fervenza de Augacaída, en Pantón (Lugo), es quizá la más conocida, pero lo cierto es que la Ribeira Sacra esconde otras cascadas que también merece la pena descubrir.
Un buen ejemplo es la cascada do Cachón. "Hay lugares que se ven y lugares que se sienten, y las fervenzas do Cachón se sienten en el pecho. El estruendo del agua al caer es hipnótico y te desconecta del mundo en segundos", sostiene una de las reseñas publicadas en Google.
La cascada do Cachón es una de las cascadas que forma el río dos Vaos antes de su desembocadura en el río Sil.
Entre frondosa vegetación se esconde este mágico rincón, todavía desconocido para muchos, que muestra su cara más espectacular durante la época de lluvias.
En verano, sin embargo, la poza que se forma a sus pies se convierte en un lugar perfecto para refrescarse.
El agua se precipita desde unos seis metros de altura, aunque el río Vaos nace en la montaña, a más de 800 metros de altitud, y desciende encajonado entre la vegetación hasta formar esta bonita cascada.
Cómo llegar a la cascada do Cachón
Sendero que conduce hasta la cascada do Chacón
El acceso a ella se realiza por un frondoso camino rodeado de árboles autóctonos, por el cual es posible encontrar múltiples saltos de aguas en un paisaje rocoso.
"La cascada do Cachón está al final del camino y tiene una altura de unos seis metros, que acaban en una poza antes de continuar su camino río abajo", explica Turismo Ribeira Sacra.
Contar cómo es la cascada solo con palabras es realmente difícil. Por eso, no hay mejor excusa para programar una escapada de fin de semana o, aprovechando el puente por el 12 de octubre, reservar unos días para conocer en profundidad la zona.
"Un magnífico lugar para perderte en la naturaleza", afirma Alberto, mientras que Emilio deja la siguiente reseña: "Paseo corto desde la carretera por un sendero bien cuidado. Cuando se llega a la fervenza, aparece de repente entre la vegetación".
La excursión se puede completar con una visita a Castro Caldelas. Enclavado entre las sierras de San Mamede y Queixa, destaca por su fortaleza medieval, sus miradores a los Cañones del Sil e imponentes templos como el Monasterio de Abeleda y el Santuario dos Remedios.
