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Leite es un cachorro de gato de cuatro meses que, cuando llevaba solo unas dos semanas con su nueva familia, empezó a encontrarse mal. Mirian Lamas lo había adoptado a comienzos de septiembre a través de una protectora de Pontevedra y, poco después de llegar a casa, comenzaron los primeros síntomas.

"Se le empezó a hinchar muchísimo la barriga y dejó de jugar. Debería estar corriendo y comportándose como un cachorro, pero dejó de hacer prácticamente todo", explica a Treintayseis.

A mediados de septiembre, Mirian decidió llevarlo al veterinario. Tras varias pruebas, las primeras sospechas apuntaron a PIF, peritonitis infecciosa felina. El pronóstico fue demoledor: "Nos dijeron que era una enfermedad mortal y que no tenía solución, que había que plantearse la eutanasia".

La viguesa decidió buscar una segunda opinión en otra clínica veterinaria. Allí les confirmaron el diagnóstico, pero también les hablaron de la existencia de un tratamiento. "Nos dijeron que sí había una opción y que era muy importante empezar cuanto antes", relata.

Pero había un problema: la medicación necesaria no está autorizada de forma ordinaria en España, por lo que su adquisición y su administración por parte de las clínicas veterinarias está limitado. "Tienes que buscar otras vías para conseguirlo", señala Mirian, con la urgencia de saber que iniciarlo cuanto antes puede ser determinante para la vida del animal.

El estado de Leite empeoró rápidamente y tuvo que quedarse hospitalizado en la clínica. "Nos dijeron: 'O se queda aquí o se muere en casa'. Evidentemente, se quedó", recuerda.

La ayuda de Colonia Canguesa

Leite. Cedida

Finalmente, la ayuda a Leite llegó de la mano de Colonia Canguesa, una asociación que trabaja desde hace más de una década en Cangas atendiendo colonias felinas, animales enfermos y adopciones. Fue uno de sus veterinarios colaboradores quien puso en contacto a la familia con Paula Martínez, presidenta de la entidad, después de que Mirian acudiese en busca de una segunda opinión.

"Me pasaron su contacto y hablé con ella, la vi tan desesperada... Acababa de adoptar al gato hacía unas semanas y, de repente, se había puesto malísimo", recuerda Martínez.

"Le dije: 'No te preocupes, te ayudamos en lo que podamos'. No podemos hacernos cargo de todos los gastos, pero sí ayudar con la recaudación, compartir el caso y pedir los viales".

Así, el 18 de septiembre Leite comenzó a recibir la medicación gracias a dos viales de otro gato que había sido diagnosticado de PIF, Matías. En este caso, pudieron empezar al día de conocer la enfermedad y su mejora fue muy rápida. "Ya está graduado, que es como se le dice a los gatos que logran pasar la enfermedad", concreta Paula.

Un tratamiento "no regularizado" de 84 días

Leite. @mirian.l.h

Desde la asociación inciden en el problema de que el tratamiento no esté "regularizado" como medicamento veterinario específico para esta enfermedad. "Al principio estás completamente descolocado: no sabes qué hacer ni cómo conseguirlo, y el tiempo es fundamental", señala.

A esto se suma el precio: adquirir los viales cuesta más de 50 euros, aunque al hacerlo a nombre de la entidad el precio ronda los 32 euros; el tratamiento oral, como continuación del intravenoso y que acaba de comenzar Leite, ronda los 70 euros.

La pauta prevista ronda los 84 días y requiere medicación, controles, análisis de sangre y ecografías. La cantidad necesaria varía en función del peso del animal, por lo que la dosis puede aumentar a medida que Leite crezca.

Eso sí, Paula alerta de la amenaza de un aumento de precio del tratamiento en caso de que se normalice y que se haga inalcanzable para los bolsillos de las familias de los animales.

Más de 900 euros en menos de un mes

Los cálculos de Mirian y su pareja es que económicamente no pueden afrontar tales gastos. "Llevamos más de 900 euros invertidos y todavía no llevamos ni un mes", explica. El coste total puede situarse en torno a los 3.500 euros.

Por eso decidieron abrir la campaña de crowdfunding "Ayúdanos a salvar a Leite", con la que buscan recaudar fondos para afrontar tanto la medicación como las pruebas y revisiones que necesitará durante los próximos meses.

En esta recolecta han superado los 800 euros, que representa un 25% aproximadamente de lo que necesitan para que Leite pueda recibir el tratamiento completo y convertirse en un "graduado".

A favor de la adopción

Tanto como Mirian como Paula lanzan un mensaje a favor de la adopción. Para la primera, la experiencia con Leite no le resta fuerza a su mensaje de apoyo y concienciación sobre la importancia de adoptar, más allá de esa "mala suerte" en forma de PIF.

Por su parte, desde Colonia Canguesa inciden en la necesidad de dar un hogar a estos animales. "No pueden dejar de adoptar, hay tantos animales que, si se frenan las adopciones, nosotros no podemos seguir ayudando", afirma sobre el gran volumen de felinos que viven en sus instalaciones.

También señala el "acto de responsabilidad" que supone adoptar, ya que "conlleva hacerse cargo de todo". "Puede aparecer una urgencia a lo largo de su vida, pero lo de Mirian ha sido muy mala suerte", insiste.

"Es un animal que acabábamos de adoptar y de repente nos encontramos con todo esto", resume Mirian. Pese al coste y a la incertidumbre, asegura que nunca contemplaron rendirse: "Creo que Leite ha tenido suerte con nosotros. No nos da la gana de que se muera".