Hoy, miércoles 23 de septiembre, empieza el otoño astronómico, aunque no lo parezca. En Vigo, las temperaturas continúan muy por encima de lo habitual para finales de septiembre, las lluvias apenas aparecen y la sensación sigue siendo, por momentos, más propia de agosto que de los primeros días de una nueva estación.
Un calor que no solo afecta a pie de asfalto, sino que tiene su relevancia en el medio marítimo, en la ría, tras un verano excepcionalmente cálido y unas altas temperaturas que se alargan en el tiempo.
Si atendemos a los datos, este mes en Peinador se alcanzaron los 33,7 grados, mientras que estaciones de MeteoGalicia llegaron a registrar 34,1 grados en Vigo. La máxima supera las alcanzadas durante el mismo mes en cualquiera de los cinco años anteriores: 29,9 grados en 2021; 31,3 en 2022; 32,5 en 2023; 32,8 en 2024 y apenas 28 grados el año pasado.
Aunque para encontrar el récord absoluto hay que irse 10 años atrás: el 6 de septiembre de 2016, Peinador registró 36,9 grados. Incluso octubre tiene antecedentes de calor extremo: el 15 de octubre de 2017 el aeropuerto alcanzó los 32,6 grados, mientras que en 2023 el termómetro llegó a rondar los 30 grados durante los primeros días del mes.
Un otoño que empieza todavía en verano
María Souto, de MeteoGalicia, explica que el verano climatológico terminó ya el 31 de agosto, ya que para los cálculos meteorológicos comprende junio, julio y agosto, pero septiembre está manteniendo prácticamente el mismo patrón.
"Seguimos con el tiempo que llevamos todo el verano", resume. Este martes todavía existen avisos por temperaturas máximas y este miércoles continuarán en algunos puntos, aunque el escenario empezará a modificarse hacia el final de la semana.
"A partir del viernes empiezan a bajar las temperaturas", señala Souto. Un descenso que debe ponerse en contexto: "Que bajen no significa que venga el frío". Los termómetros regresarán progresivamente hacia registros más normales para estas fechas, aunque en el sur de Galicia todavía permanecerán altos.
El primer cambio más visible llegará previsiblemente el domingo, con el paso de un frente que dejará precipitaciones. No se esperan grandes cantidades, pero supondrá la ruptura de semanas dominadas por un anticiclón que no solo ha impedido la llegada de frentes atlánticos, sino que ha favorecido la entrada de masas cálidas desde el sur de la Península.
La próxima semana, anticipa MeteoGalicia, será "un poquito menos de verano", con alguna jornada de lluvia y temperaturas más próximas a las habituales.
El verano más cálido desde 1961
El episodio actual llega después de otro dato excepcional. Según MeteoGalicia, el verano de 2026 ha sido el más cálido de la serie histórica que comienza en 1961, superando al de 2025, que ya ocupaba esa posición.
"Llegó 2026 y superó a 2025", explica Souto. A las altas temperaturas se suma que los últimos veranos están resultando también secos, con precipitaciones por debajo de lo habitual.
Septiembre no ha roto esa dinámica. De hecho, Souto señala que está siendo de nuevo "extraordinariamente cálido y seco". El precedente más cercano está en el otoño de 2023, el más cálido de la serie histórica.
El contraste con apenas unos meses atrás es notable. Vigo comenzó 2026 bajo una sucesión prácticamente continua de borrascas y Peinador registró precipitaciones todos y cada uno de los primeros 42 días del año. Ahora, el problema es justamente el contrario: el bloqueo anticiclónico ha cerrado durante semanas la puerta a las habituales lluvias atlánticas.
Bajo el agua, también más calor
El verano excepcional no se ha limitado a la atmósfera. La Estación de Ciencias Mariñas de Toralla, dependiente del Centro de Investigación Mariña de la Universidade de Vigo, dispone de una serie de trece años en la que recoge datos cada diez minutos. Y este verano ha batido sus propios registros.
"Hemos alcanzado los máximos que tenemos hasta ahora en nuestro registro, tanto en temperatura media como en valores puntuales", explica José González, técnico responsable de la Unidad de Oceanografía del CIM.
Las temperaturas medias de julio y agosto fueron las mayores registradas en esos meses durante los trece años de observaciones y se superaron puntualmente los 23 grados tanto en julio como en agosto.
Septiembre ha comenzado también cálido, aunque durante los últimos días el agua ha regresado a valores próximos a los habituales, entre 16 y 17 grados. La media de este mes se sitúa alrededor de 17,2 grados y González no espera que se termine batiendo un nuevo máximo, aunque probablemente quede por encima de lo normal.
La prolongación en el tiempo
"No es solo que esté más caliente, sino que se mantenga caliente durante más tiempo", advierte González sobre lo que está ocurriendo.
En las Rías Baixas, los vientos del norte favorecen habitualmente el afloramiento: desplazan las aguas superficiales y permiten que ascienda desde las profundidades agua más fría y rica en nutrientes. Esos nutrientes alimentan al fitoplancton, que se encuentra en la base de la cadena alimentaria marina.
Si ese mecanismo pierde intensidad durante periodos prolongados, entra menos agua fría y rica en nutrientes. "Vamos a tener una menor cantidad de nutrientes disponibles para el fitoplancton y, por lo tanto, menos alimento en general para los organismos que habitan nuestras rías", resume.
Las altas temperaturas sostenidas añaden otra presión. Las especies acostumbradas a aguas más frías pueden verse obligadas a desplazarse, mientras que otras propias de latitudes más cálidas, incluidas especies invasoras, encuentran unas condiciones cada vez más favorables para establecerse.
"Cuando nos salimos del rango de temperatura óptimo al que estamos habituados empiezan a aparecer una serie de problemas", señala González.
Los máximos se concentran desde 2023
Trece años son todavía una serie relativamente corta para establecer conclusiones climáticas definitivas, reconoce el técnico del CIM, pero existe una señal que llama especialmente la atención: prácticamente todos los máximos registrados en las instalaciones de Toralla se concentran a partir de 2023.
"Las anomalías que estamos observando van siempre en el mismo sentido. Siempre son anomalías positivas, es decir, de aumento de temperatura", explica.
La observación coincide, además, con series oceánicas mucho más largas en otros puntos del planeta. Los episodios cálidos son cada vez más frecuentes, duran más y se concentran especialmente en los últimos años.
El otoño terminará llegando a Vigo. La lluvia podría hacerlo ya el domingo y las temperaturas comenzarán a normalizarse desde el viernes.
Pero después del verano más cálido desde 1961 y de otro septiembre extraordinariamente cálido, la nueva estación empieza dejando una imagen poco habitual: el verano prolongándose sobre las calles de Vigo mientras, bajo la superficie, la ría también acumula las consecuencias de meses de calor excepcional.
