El BNG de Vigo ha registrado una propuesta de declaración institucional para su debate y aprobación en el próximo Pleno municipal con motivo del 90 aniversario del golpe militar del 18 de julio de 1936.
La iniciativa pretende recabar el máximo consenso de la Corporación para reafirmar el compromiso de la ciudad con la memoria democrática, condenar la dictadura franquista y reconocer a quienes defendieron la libertad frente al fascismo.
El portavoz municipal de la formación, Xabier P. Igrexas, sostuvo que "la memoria democrática no es una cuestión del pasado, sino una responsabilidad con el presente y con el futuro". En este sentido, advirtió de que "un pueblo sin memoria es más vulnerable ante el autoritarismo, la intolerancia y los discursos reaccionarios que pretenden blanquear o relativizar el fascismo".
La declaración destaca el papel de Vigo durante el levantamiento militar y recuerda que la ciudad protagonizó, según el texto, "la mayor resistencia popular al golpe militar en Galicia".
La denominada batalla de Vigo comenzó tras la lectura del bando de guerra en la Porta do Sol, el 20 de julio de 1936, y se prolongó hasta el día 28 en barrios obreros como Teis, O Calvario y Lavadores. "Vigo no fue una ciudad sumisa. Fue el corazón de una resistencia obrera y popular organizada y valiente", defendió Igrexas.
La propuesta señala que aquella oposición fue seguida de una represión sistemática, con ejecuciones y fusilamientos en el cementerio de Pereiró, asesinatos en las cunetas de Puxeiros y Valadares, miles de personas represaliadas y la creación del campo de concentración de la isla de San Simón.
También recuerda la persecución sufrida por el movimiento obrero, el galleguismo y el republicanismo, así como la continuidad de la lucha antifranquista durante la dictadura, cuyo principal exponente en Vigo fue la huelga general de septiembre de 1972.
Cinco compromisos
El documento plantea cinco compromisos municipales: la condena expresa del golpe militar y de la dictadura franquista; el reconocimiento y reparación de las víctimas; un homenaje a la resistencia antifranquista y a sus organizaciones; la declaración del 17 de agosto como Día de la Galicia Mártir; y la retirada de los símbolos franquistas que todavía permanecen en la ciudad. En este último punto, el BNG reclama comenzar por la Cruz de los Caídos de O Castro, en cumplimiento del acuerdo plenario aprobado por unanimidad en febrero de 2006.
La formación incluye una mención específica a los 226 funcionarios municipales represaliados y a Moncho Reboiras, Humberto Baena y José Luis Sánchez-Bravo, los tres últimos militantes antifranquistas vinculados a Vigo asesinados por la dictadura en 1975. Igrexas apeló al conjunto de los grupos municipales para respaldar una iniciativa que, a su juicio, está "por encima de las diferencias partidistas".
"Cuando la extrema derecha avanza y relativiza la barbarie, no hay espacio para la ambigüedad ni para el cálculo electoral", afirmó el portavoz del BNG, que confía en que el texto sea aprobado por unanimidad.
"Noventa años después del golpe de Estado fascista, Vigo tiene que estar a la altura de su propia historia y reafirmar su compromiso con la libertad, la democracia y la memoria de las personas que dieron su vida por defenderlas", concluyó.
