Tras un sábado marcado por la lluvia, con alerta amarilla por precipitaciones y tormentas que obligó a cancelar la gran fiesta de final de temporada del Celta, el sol ha vuelto a imponerse este domingo en Vigo.
La ciudad amaneció con cielos completamente despejados y temperaturas más propias del verano que de finales de mayo. Ya a las 09:00 horas, los termómetros alcanzaban los 22 grados, anticipando una jornada plenamente estival.
El calor se mantuvo durante buena parte del día, con máximas que llegaron a rozar los 28 grados. Aunque a media tarde comenzó a entrar una ligera brisa fresca desde el mar, eso no impidió que cientos de vigueses aprovechasen la jornada para disfrutar de las playas de la ciudad.
La playa de Samil, el arenal más emblemático y concurrido de Vigo, registró una notable afluencia de bañistas y paseantes, ofreciendo un adelanto de lo que serán los próximos meses de verano.
