Pablo Laíño representa una nueva generación de emprendedores que ha aprendido a construir oportunidades desde muy joven.
Empezó a trabajar online con 15 años, lanzó su primer proyecto relacionado con el fútbol a los 16 y, con solo 21, se ha convertido en vicepresidente del Ourense CF.
Tienes 21 años, eres vicepresidente y además copropietario de un club de fútbol. ¿Cómo acaba alguien de tu edad siendo dueño de un club?
Empecé a emprender a los 15 años, desde mi ordenador durante la pandemia, enfocado específicamente en el sector de los videojuegos. Una vez la pandemia termina y estos proyectos bajan su ritmo, decido transicionar a mi verdadera pasión, el fútbol. Empiezo a construir proyectos enfocados en la captación de talento principalmente en Colombia y Senegal a los 16 años. Acompañado junto a otros trabajos en diferentes sectores logré la independencia financiera a los 18 años. Fue a esa edad que me surgió la oportunidad de incorporarme al Ourense CF, inicialmente aportando y obteniendo dinero para un préstamo que finalmente se convirtió en acciones mediante una ampliación de capital e incorporándome a la junta directiva como vicepresidente.
Empezaste con 15 años haciendo dinero desde un ordenador, querías ser futbolista y asumiste que probablemente no llegarías. ¿En qué momento pasaste de querer jugar al fútbol a querer construir un negocio alrededor del fútbol?
Desde pequeño soy una persona pasional por los negocios, y sencillamente decidí juntar mis dos pasiones, el fútbol y los negocios. A los 16 pensé en empezar a hacer un curso de entrenador, pero me di cuenta que lo que verdaderamente me gustaba no eran las posiciones técnicas sino las ejecutivas y que además eran más compatibles con mis atributos. Me di cuenta que no lograría ser futbolista por una simple cuestión estadística y fue en la pandemia que dejé de practicar el deporte.
Cuando decidiste invertir en el Ourense CF, ¿qué viste que te hizo pensar que aquí había una oportunidad empresarial?
Quizás lo que me llamó la atención del Ourense sobre otros clubes fue la ubicación. Como nieto de 4 emigrantes de la provincia, sentí de alguna forma que estaba volviendo a mis orígenes. Además que desde esta institución se me había apoyado en mis proyectos de captación de talento desde un comienzo.
Vamos a la pregunta incómoda: ¿has comprado un club de fútbol para ganar dinero? Y si la respuesta es sí, ¿cómo?
No es secreto, ni era de desconocimiento propio, el hecho de que los clubes en el fútbol semiprofesional español son deficitarios. Aun así sabiendo esto quise afrontar el reto de poder buscar técnicas innovadoras para poder lograr la sustentabilidad financiera de un club. Sigo en este proceso y es el objetivo, lograr el breakeven. Aun así siento que el hecho de formar parte de un club tiene infinidad de externalidades positivas, para generar relaciones y poder obtener líneas nuevas de negocio dentro de la industria. Se podría decir que te otorga cierta reputación y nombre en el fútbol. Además del gran aprendizaje y experiencia que me sigue dando el hecho de poder formar parte de este proyecto.
Todo el mundo habla de pasión, ascensos y títulos. Pero tú eres propietario. ¿Dónde está realmente el negocio de un club de fútbol semiprofesional?
A pesar de que los ascensos y los éxitos deportivos puedan generar ingresos, en venta de camisetas, taquillas o premios, esto no es suficiente para sostener financieramente un club. Para mi son 3 los puntos principales que pueden generar sostenibilidad de un equipo.
En primer lugar la marca, el posicionamiento y las redes sociales. Un club pequeño que hace cosas que ningún club de su categoría hace, ir a Senegal, montar una academia en Colombia, genera visibilidad y contactos que muy pocos equipos en Segunda RFEF consiguen. ahí es donde veo una de las mayores oportunidades de crecimiento: cada partido, cada gol, cada momento de vestuario es contenido, y ese contenido genera audiencia propia. Y audiencia propia significa poder crear nuevas vallas publicitarias digitales dentro de nuestros propios canales, sin depender solo del patrocinio tradicional del césped o la camiseta. Es un negocio que un club de esta categoría casi nunca explota, y para mí es una de las palancas con más recorrido de cara al futuro.
En segundo lugar, la cantera y los traspasos, si se construye una buena estructura de formación y captación no sólo vendes resultados deportivos, sino también jugadores. Como fue nuestro caso la temporada pasada con el jugador marroquí Omar Ouhdadi.
Y por último, pero no menos importante, es la gestión del gasto. En estas categorías no se gana dinero gastando más que el rival, se gana no desangrando el club por perseguir un ascenso. Eso lo aprendimos el año pasado."
Te doy un millón de euros para invertir en el Ourense CF. ¿Dónde lo pondrías para conseguir el mayor retorno económico en cinco años?
Del millón de euros, la mayor parte la destinaría a estructura de captación y formación, ampliando lo que ya tenemos funcionando en Colombia y Senegal, porque ahí es donde hemos visto que se genera verdadero retorno. Un jugador bien formado se revaloriza y se traspasa, y eso a cinco años es el activo que más rinde.
Pero también metería una inversión fuerte en redes sociales y contenido, porque creo que ahí está uno de los mayores negocios sin explotar en el fútbol semiprofesional. Mi idea sería convertir al Ourense en una especie de reality del club, mostrar el día a día, el vestuario, las decisiones de directiva, los fichajes, todo lo que normalmente no se ve. Hoy la audiencia no solo quiere resultados, quiere historias y cercanía, y si le das al aficionado lo que realmente le gusta consumir, generas una comunidad propia que después se traduce en patrocinios digitales y nuevas fuentes de ingresos que no dependen del resultado deportivo.
Si tuvieras que elegir entre ascender esta temporada perdiendo 500.000 euros o quedarte en la categoría y ganar 100.000, ¿qué elegirías como propietario?
Si se pudiera garantizar ese ascenso, lo preferiría, ya que la apreciación que tendrían las acciones del club sería superior a 500.000 euros. Pero analizándolo en la realidad es mejor generar sustentabilidad financiera, ya que puedes invertir o perder 500.000 euros en una temporada y que esto no suponga un ascenso, así es el mundo del fútbol. Con las capacidades financieras que tenemos en la actualidad preferiría dar beneficios.
¿Crees que se puede construir un club de fútbol que no dependa permanentemente del dinero de sus propietarios? ¿Cuál es el modelo para conseguirlo?
Creo que sí, aunque no es fácil ni rápido. El modelo pasa por diversificar los ingresos y dejar de depender de una sola vía.
Si combinas una cantera que produzca traspasos de forma recurrente, una marca fuerte en redes que genere patrocinios digitales propios, y una gestión del gasto seria que no persiga ascensos a cualquier precio, puedes llegar a un punto de equilibrio.
Si fueras un inversor externo y no estuvieras dentro del Ourense CF, ¿qué tendría que tener un club de Segunda Federación para que decidieras invertir en él?
Buscaría un club que estuviera dispuesto a innovar y apostar por gente joven, para poder aplicar todas estas ideas que muchas veces en el fútbol tradicional cuesta implementar.
Después miraría si tiene una estructura de captación de talento real, no solo un filial de nombre, sino algo que produzca jugadores vendibles.
Y mirando a 10 años: ¿qué va a pasar con el fútbol semiprofesional español y qué tipo de clubes van a sobrevivir?
Creo que van a sobrevivir los clubes que dejen de depender solo del dinero del propietario y construyan sus propias fuentes de ingresos: cantera, contenido, marca. El fútbol semiprofesional tiene que profesionalizar su gestión, no solo su plantilla.
