Sara Vargas Lemos siempre ha tenido una cosa clara en la vida: emprender. Y con Vargas Lemos, su propia marca de ropa, no solo lo ha logrado, sino que ha alcanzado el éxito con el lanzamiento de su primera colección el 30 de marzo de 2026.
Viguesa de nacimiento, Sara se mudó a Namibia hace unos meses, desde donde fundó su propia marca y creó y produjo su primera colección, todo ello con la ayuda de dos mujeres locales con las que trabaja mano a mano. "Nadie tiene un manual de instrucciones para emprender, pero es un proyecto con el que estoy muy ilusionada y creo que eso se nota en el resultado", explica.
Pero el sueño de Sara no siempre fue ser diseñadora. La viguesa confiesa que, pese a ser una persona creativa, desde pequeña soñaba con ser veterinaria. Sin embargo, todo cambió mientras cursaba el bachillerato científico, cuando se dio cuenta de que no era lo que verdaderamente le apasionaba. Fue entonces cuando comenzó a replantearse su futuro, y su pasión por la moda la llevó a formarse en ese ámbito, primero con un curso superior y después con el grado en Gestión Industrial de la Moda. "Siempre me ha encantado la moda, pero lo de veterinaria era algo que tenía en la cabeza de niña y no me permitía plantearme otras opciones", recuerda.
Tras finalizar sus estudios, Sara se lanzó de lleno al mundo de la moda, llegando a fundar su primera empresa: una marca de joyas artesanales. "Siempre he querido tener mi propio proyecto y trabajar por mis propias metas", señala. Sin embargo, su vida volvió a dar un giro de 180 grados en 2025, cuando decidió dejar Vigo para mudarse a Namibia junto a su pareja.
"Decidí dejar mi trabajo en España sin saber realmente lo que me podía ofrecer el país", explica, añadiendo que en un primer momento cursó un máster online en Dirección de Empresas para seguir formándose mientras exploraba sus posibilidades laborales en el país africano. "Todo el mundo me decía que Namibia me iba a inspirar, que iba a encontrar telas y artesanía que me iban a encantar, pero yo nunca llegué a pensar que iba a poder crear mi propia marca", afirma.
Sin embargo, la incertidumbre laboral no duró mucho. Al mes de estar viviendo en Namibia, la viguesa ya tenía el proyecto en mente y decidió volver a emprender. "Nunca pensé que me fuera a lanzar tan rápido ni que lo fuera a ver tan claro, pero me surgió la oportunidad y no dudé en aprovecharla", explica.
Una colección con identidad propia
Cualquiera estaría de acuerdo en que el cambio cultural entre Galicia y Namibia es sustancial. Se trata de contextos completamente diferentes, con sus propias costumbres, tradiciones y expresiones artísticas. Fue precisamente esa diferencia la que inspiró a Sara en su primera colección. "Todo es inspiración y la cultura me está aportando muchísimo. Quiero vivir de verdad el país y empaparme de su gente, y es en esa diferencia donde encuentro valor", asegura.
De hecho, la colección está claramente influida por el país africano, especialmente por su paisaje y su cultura. De hecho, el nombre de la colección, 'Saartjie', es un homenaje, ya que significa 'Sara' en afrikáans, uno de los idiomas oficiales de Namibia.
La colección salió a la venta en formato preorder el 30 de marzo y la acogida no pudo ser mejor. "Teniendo en cuenta que era mi primera colección y que la gente no conocía las prendas ni la calidad, pensé que no tendría ningún pedido", confiesa. Sin embargo, desde el primer momento la marca registró ventas, incluso cuando las prendas no se enviarán hasta que la diseñadora regrese a España.
Sara explica que, la idea a partir de ahora es poder vivir en Namibia durante la etapa de creación y producción de las colecciones y regresar a España unos meses para su comercialización.
Apoyo de la comunidad local
Otro de los pilares fundamentales que garantizaron el éxito del proyecto fue la implicación de la gente local. "Ha podido salir tan rápido y tan bien gracias a la gente local, que no ha dudado en apoyarme", señala. Reconoce que le sorprendió la implicación de personas que, sin conocerla, se volcaron con la iniciativa.
En su taller trabaja junto a dos mujeres, Maggie y Justine, que comparten la misma ilusión por el proyecto. "Son dos chicas que empezaron desde cero conmigo y que sienten el proyecto también como suyo", explica.
De hecho, todas las decisiones se toman de forma conjunta. Sara diseña la colección, pero ellas participan en el proceso de modificación y mejora de las prendas. "Tener un equipo que conoce y entiende todos los pasos por los que pasa una prenda es un valor a futuro impresionante", destaca.
De cara al futuro, Sara espera que Vargas Lemos siga creciendo y se imagina a medio plazo viviendo en Namibia. "Por ahora no tengo una fecha concreta para volver a España, de momento veo mi vida aquí", explica, aunque no descarta regresar a Galicia en el futuro, cuando el proyecto esté consolidado y pueda delegar en un equipo en el país africano. "Es un proyecto a largo plazo con el que estoy muy ilusionada y, de momento, me quedo aquí", concluye.
